Dicen que, inicialmente, el régimen de Nicolás Maduro había ofrecido 500.000 dólares por conocer la ubicación del opositor, pero que luego rebajó la recompensa. Dudo mucho que al autócrata le preocupara tener que hacer efectivo el pago. Si llegara a darse el caso, nada le resultaría más fácil al régimen venezolano que inventarse unas acusaciones falsas, enviar al informante a prisión —o matarlo— y recuperar el dinero. No, lo que preocupaba a Maduro, sospecho, era darle demasiada importancia al opositor González: dar la impresión de que le tiene miedo.
No sé si Maduro le tiene realmente miedo a Edmundo González. Pero algo nervioso debe andar el dictador de cara a la toma de posesión programada para el próximo viernes, 10 de enero. El opositor González, que, en opinión de muchos, ganó las elecciones presidenciales celebradas el pasado 28 de julio en Venezuela, abandonó su país a principios de septiembre para recibir asilo político en España. Pero González ya no está en nuestro país. Está de ruta por América, recabando apoyos para evitar in extremis que Maduro jure el cargo por tercera vez el viernes. Este lunes, González se reunió, en la Casa Blanca, con el presidente estadounidense B
Un estudio publicado el pasado 2 de enero por el diario El Español asegura que, en opinión de la mayoría de españoles, nuestra democracia está peor ahora que en la entrada de siglo. Yo no quiero caer en el dramatismo de quienes aseguran que la democracia española se está desmoronando. Tengo que estar de acuerdo, sin embargo, con que las cosas están empeorando.
Me pregunto si quienes están descontentos con la marcha de nuestra democracia echan de menos, en cierta manera, épocas más simples. Desde el inicio de la transición democrática, en nuestro país siempre había gobernado o la izquierda —el Partido Socialista Obrero Español— o la derecha —el Partido Popular— en solitario, quizá negociando ciertas cuestiones con los partidos minoritarios para asegurar las investiduras. El primer Gobierno de coalición no llegó a España hasta 2019. Pero, hoy en día, en nuestro país el voto está tan fragmentado que, a partir de ahora, quizá las coaliciones se conviertan en la norma más que en la excepción. Estas coaliciones, sin embargo, despiertan cierto escepticismo. “Gobiernos Frankenstein”, las llaman algunos.
Personalmente, en principio prefiero los Gobiernos de coalición, porque exigen un mayor c
Me pregunto si los oligarcas rusos tienen apego a sus yates. ¿O cambian de barco como quien cambia de camisa? Según las autoridades europeas, el “Valerie”, un yate de lujo de 85 metros de eslora, valorado en 140 millones de dólares, pertenece en última instancia a Serguéi Chemezov, el director ejecutivo de Rostef, un poderoso conglomerado militar-industrial ruso. Tras las sanciones impuestas por la Unión Europea después de la invasión rusa de Ucrania, el “Valerie” fue inmovilizado por las autoridades españolas, y, desde 2022, está amarrado en un muelle del puerto de Barcelona.
Chemezov y Vladímir Putin, el presidente ruso, son viejos camaradas. Su relación se remonta a principios de los ochenta, cuando ambos trabajaban para el KGB en Alemania del Este. Chemezov es uno de los oligarcas más poderosos de Rusia. Imagino que tendrá otros yates a su disposición, pero me pregunto si alguna vez se acuerda con nostalgia del “Valerie”.
Ahora, el asunto del “Valerie”, como contaba eldiario.es el pasado 28 de diciembre, acaba de llegar al Tribunal Supremo español. Sobre el papel, la empresa Sulberg Services Limited es ahora la propietaria del yate. Y esta empresa asegura que el barco ya no perte
David Broncano no ha llegado a ser uno de los humoristas y presentadores de televisión más populares de España expresando opiniones comedidas. El 3 de marzo de 2017, dedicó los minutos iniciales de LocoMundo, el programa de televisión que entonces presentaba, a hablar del coaching. Más concretamente, abrió su monólogo llamando "charlatanes", “sinvergüenzas” y “vendehumos" a quienes se dedican a esta ocupación.
Me sorprendería si, esa noche, Broncano no perdió un buen número de fans entre los coaches de nuestro país. Pero la sucursal española de la ICF —International Coaching Federation— decidió ir más allá, y llevar su indignación ante los tribunales. El pasado 24 de diciembre, Público informaba de que la Justicia había condenado a Movistar y El Terrat, las productoras de LocoMundo, a pagarle 5.000 euros a la ICF en compensación por los insultos de Broncano.
El juez ha considerado que el monólogo sobre el coaching de LocoMundo excedió los límites de la libertad de expresión, y que entró en el ámbito del “desmerecimiento”. A mí me parece difícil no estar de acuerdo, en especial porque, en el monólogo, Broncano aporta pocos datos para argumentar su crítica feroz al coaching. Los insult
El 7 de noviembre de 1991, Magic Johnson anunciaba en rueda de prensa su retirada inmediata del baloncesto. El motivo: había dado positivo del VIH. Como a todos los aficionados al baloncesto, el anuncio del jugador de los Lakers me dejó algo conmocionado. No solo por su retirada abrupta del deporte, sino porque, en aquella época, contraer el VIH casi sonaba a sentencia de muerte. De hecho, apenas unas semanas después, el 24 de noviembre, el cantante Freddie Mercury moría en Londres por complicaciones derivadas del SIDA.
Durante aquella famosa rueda de prensa, Magic explicó, con una calma impresionante, que, aunque tenía el VIH, no tenía el SIDA, y que, si tomaba la medicación, podría vivir una larga vida. Desde entonces, la ciencia y la medicina les han salvado la vida a millones de personas con VIH. Y, sin embargo, se estima que, de los aproximadamente 40 millones de personas con VIH que hay en el mundo hoy en día, una cuarta parte no está recibiendo tratamiento médico para la enfermedad.
La lucha contra el VIH continúa. Y, el pasado 12 de diciembre, la revista Science anunciaba su prestigioso “avance científico del año” para 2024: lenacapavir, un medicamento que podría acelerar eno