Por primera vez en mucho tiempo, el pueblo sirio tiene la esperanza de poder vivir en paz. El pasado domingo, 8 de diciembre, tropas rebeldes bajo el mando de Abú Mohamed al Golani tomaron Damasco, la capital siria, y la noticia de la caída del régimen de Al Assad dio la vuelta al mundo.
Resulta difícil de creer que, en tan solo 11 días, la ofensiva rebelde haya puesto fin a 5 décadas de dominación de la familia Assad y a 13 años de guerra civil en Siria. Las atrocidades cometidas por los Assad durante estos largos años son inenarrables. El epicentro de los abusos, las torturas, las ejecuciones en masa y, en fin, el sufrimiento a gran escala provocados por el régimen es sin duda la cárcel de Saidnaya, a unos 30 kilómetros al norte de Damasco. Desde el domingo, cientos de presos han sido liberados del “matadero humano”, como se conoce a la prisión, mientras que soldados rebeldes y organizaciones humanitarias recorrían los temibles sótanos del edificio para liberar a los cautivos.
Curar las profundas heridas provocadas por el régimen de Al Assad no será fácil. Aunque, en estos momentos de incertidumbre, la gran pregunta es qué intenciones tiene Abú Mohamed al Golani, el líder de los gr
Nunca he hecho el Camino de Santiago, pero quizá un día me decida a hacerlo. La idea de recorrer los bellos parajes del norte de España en una ruta de peregrinaje me atrae, y también las historias que se cuentan sobre el Camino. Muchos relatos hablan de compañerismo, de conocer gente estupenda, pero tampoco faltan los que describen la experiencia espiritual —religiosa, incluso— de hacer la ruta, o parte de ella, en solitario.
El Camino, no obstante, también tiene un lado oscuro. En 2015, el asesinato de la peregrina estadounidense Denise Thiem dio la vuelta al mundo. Una muerte violenta en el Camino es algo extremadamente inusual; yo, de hecho, no recuerdo haber oído de ninguna otra. Y, sin embargo, cada vez más mujeres están relatando haber tenido experiencias aterradoras, en especial, mientras hacían ruta en solitario.
El pasado 30 de noviembre, infoLibre se hacía eco de un reportaje publicado hace unas semanas en The Guardian. En él, nueve peregrinas que han hecho el Camino en los últimos cinco años cuentan haber sufrido acoso sexual: hombres que se masturbaron en su presencia, tocamientos, comentarios lascivos. Una mujer explicó que un hombre se detuvo en una furgoneta y la instó
Es curioso cómo cuesta cambiar las ideas preconcebidas que uno tiene. Cuando pienso en el visitante típico que llega a España, me imagino a un turista de sol y playa que ha comprado un paquete vacacional y se aloja en un hotel. Cada vez hay más señales, sin embargo, de que esta imagen probablemente ya no se corresponda con la realidad.
En nuestro país, como en muchos lugares, los pisos turísticos llevan años proliferado como champiñones. Los medios informan con frecuencia de ello, pero uno no necesita que se lo cuenten; todos vemos con nuestros propios ojos a los turistas entrando y saliendo, maleta en mano, de edificios residenciales de nuestro barrio.
Aun así, debo admitir que me sorprendió leer en Público, el pasado 1 de diciembre, que, en nuestro país, sólo un tercio de las pernoctas turísticas del verano 2024 fue en alojamientos regulados: hoteles, hostales, albergues, campings, apartamentos turísticos regulados, etc. De entre los millones de turistas restantes, algunos se alojaron en casa de amigos y familiares, y muchos… en apartamentos turísticos ilegales.
Pero esta cifra —y esto también me sorprendió— ni siquiera es nueva. En 2019, antes de la pandemia de Covid, el porcentaje
Como española, cuando oigo hablar de escuelas segregadas por sexo pienso en la dictadura franquista, que, hasta sus últimos años, no permitió los centros educativos mixtos. Imagino un sistema escolar anticuado, que educaba a los niños para el futuro rol de dirigir, de producir, de proveer para la familia, y a las niñas para un papel más sumiso y obediente, el de futuras madres y esposas.
En los años setenta y ochenta, la inmensa mayoría de escuelas españolas pasaron a ser centros mixtos. Y, sin embargo, a día de hoy todavía hay un reducto de escuelas segregadas por sexo que se resiste a desaparecer. Este tipo de educación no es, en sí misma, ilegal en nuestro país. Lo que sí es ilegal, desde la entrada en vigor de la Ley Orgánica de Educación —LOMLOE— en 2021, es que estas escuelas reciban financiación pública.
Como explicaba Público el pasado 1 de diciembre, se estima que, cuando entró en vigor la LOMLOE, existían 90 centros escolares segregados por sexo y parcialmente financiados con dinero público. En la actualidad, la cifra ha bajado a 45 escuelas que, mediante diversas maniobras administrativas y legales, todavía consiguen esquivar la ley.
A mí las artimañas de estas escuelas no
Todo estudiante de doctorado debe enfrentarse al “reto del ascensor”: imaginarse que se encuentra en un ascensor con alguien importante y que tiene que explicarle, a grandes rasgos pero con claridad, en el tiempo que dure el trayecto de subida o de bajada, en qué consiste su investigación.
Para quienes consideren que el reto del ascensor no es suficiente, la revista Science tiene “Baila tu doctorado”. Este concurso anual, que está ya en su edición número 17, reta a los investigadores —tanto si son estudiantes como si ya son doctores— a explicar su trabajo no con las habituales diapositivas y jerga científica, sino con movimientos de baile.
El concurso de 2024 lo ganó Weliton Menário Costa, que en 2021 obtuvo un doctorado en ecología por la Universidad Nacional Australiana, estudiando el canguro gris oriental. Al parecer, los canguros tienen personalidades individuales que se manifiestan desde edades tempranas. Cuando están en grupo, no obstante, los marsupiales modifican su comportamiento para amoldarse al resto de animales. Así que Menário Costa reunió a un grupo de amigos para que bailaran con él para el concurso de Science. Al principio, cada uno en su estilo —urbano, clásico, bra