Vamos a iniciar nuestro recorrido en España, analizando la persecución judicial que sufre Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Un controvertido juez la acusa de cuatro delitos de corrupción en un proceso marcado por la polémica. La Audiencia Provincial ha tenido que corregir al juez en varias ocasiones por la debilidad de sus argumentos y la arbitrariedad de sus decisiones. La última de ellas ha sido retirar el pasaporte a Gómez, al considerar que podría fugarse con ayuda de la policía, una acusación que ha indignado a los sindicatos policiales.
La actualidad internacional nos llevará luego a tomar el pulso a la relación entre Trump y Meloni, que parecía sólida, pero se ha deteriorado enormemente en las últimas semanas. El pasado mes de abril, Meloni defendió al Papa cuando Trump lo atacó por criticar la guerra en Irán y ahora la relación está en su punto más bajo, después de que Trump dijera que Meloni le había "implorado" hacerse una foto con él.
Nuestro siguiente asunto lo protagoniza el Mundial de fútbol 2026. Por primera vez, este año los partidos están divididos en cuatro cuartos para las denominadas ‘pausas de hidratación’. En realidad, no todos los días las temperaturas son tan extremas como para obligar a esas pausas, que de todas formas se mantienen por motivos comerciales: más interrupciones equivalen a más publicidad. El colmo fue el partido México-Sudáfrica, en el que el árbitro tuvo que esperar el permiso de los anunciantes para poder retomar el juego.
Acabaremos finalmente nuestro recorrido de regreso a España para conocer a Quevedo. Este cantante canario, que en 2022 arrasó con Quédate, parecía destinado a ser un artista de un solo éxito. Sin embargo, ha regresado con fuerza con el álbum El Baifo, en el que reivindica sus raíces canarias con un discurso de orgullo local similar al de Bad Bunny con Puerto Rico. La semana pasada, Quevedo logró agotar en cuestión de minutos todas las entradas para 16 conciertos seguidos, previstos en 2027. Un logro al alcance de muy pocas estrellas.
¡Comenzamos!
Existe una frase en la Biblia que deberíamos recordar más a menudo: "Ni el hijo ha de pagar por los pecados del padre, ni el padre por los pecados del hijo". A diario vemos cómo la sospecha o las acusaciones contra una persona acaban proyectando injustamente una mancha sobre toda una familia. En España, existe un caso paradigmático actual: es el proceso judicial contra Begoña Gómez, la mujer del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Un controvertido juez, Juan Carlos Peinado, la acusa de cuatro delitos de corrupción y sostiene que, para cometerlos, se habría aprovechado de su condición de esposa del presidente. Formalmente, Pedro Sánchez no está acusado de ningún delito, pero para toda la órbita política y mediática de derechas, su forma de gobernar ya es delictiva. Atacar a su mujer es una manera más de atacarlo a él.
Toda la investigación que ha dirigido el juez Peinado contra Begoña Gómez ha estado rodeada de polémica. La Audiencia Provincial de Madrid, que supervisa al juez, ha corregido a Peinado en momentos clave, debido a la debilidad de sus argumentos.
La última pirueta llegó la semana pasada, cuando Peinado obligó a Begoña Gómez a entregar su pasaporte. Gómez no puede salir
Estos días leo a analistas políticos sorprendidos por el hecho de que la relación entre Donald Trump y Giorgia Meloni se haya deteriorado. A mí, la verdad, me sorprendía lo contrario: que el presidente de Estados Unidos y la primera ministra de Italia se llevasen bien, como parecía cuando Meloni fue la única líder europea invitada a la segunda toma de posesión de Trump, en enero de 2025.
Meses antes, en septiembre de 2024, había saltado a los periódicos la amistad entre Meloni y una de las figuras empresariales y mediáticas más influyentes de Estados Unidos: Elon Musk. Poco después, el magnate pasaría a formar parte del Gobierno de Trump como director del Departamento de Eficiencia Gubernamental. La conexión entre Meloni y el Despacho Oval parecía más sólida que nunca.
La relación entre Musk y Trump se fue deteriorando, y en junio de 2025 el dueño de X y Tesla anunció su salida del Gobierno tras una pelea por una ley fiscal que definió “abominable”. Así fue como Meloni dejó de tener un aliado en el círculo de confianza de Trump. Sin embargo, las hostilidades entre la Casa Blanca y la líder italiana todavía no habían comenzado.
El detonante estalló este abril, cuando Trump arremetió co
Una canción del grupo español La Mandrágora, famoso en los años 80 del siglo pasado, comenzaba así: “Igual que en televisión interrumpen la emisión, para anunciar un brebaje o un masaje, interrumpo mi canción y coloco aquí un mensaje…”. La canción describía hace ya décadas un mundo infernal “donde quien no compra, perece”. Ahora la cosa, me temo, va a peor. Nos hemos atrevido, incluso, a llenar de interrupciones comerciales algo tan querido para millones de personas como es el fútbol.
En el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México, la FIFA ha cambiado los tradicionales partidos de dos tiempos de 45 minutos, por los famosos cuatro cuartos de la NBA. ¿La excusa? Unas pausas de hidratación que no parecen ser siempre necesarias –vistas las temperaturas–, pero que permiten a los televidentes tragar cantidades ingentes de publicidad.
Aficionados de todo el mundo se quejan alegando que el fútbol ha dejado de pertenecerles, sin darse cuenta de que algo que mueve tal cantidad de sueños, aspiraciones, tristezas y alegrías, hace mucho que dejó de ser un juego para convertirse en un negocio, una atracción de feria que se vende al mejor postor.
El ansia por el lucro se hizo bochornosamente pa
Cuando en julio de 2022 lanzó su canción Quédate, el éxito fue tan arrollador que parecía que el canario Quevedo sería el típico artista ‘one-hit wonder’, cuya carrera queda truncada por una fama repentina. Durante meses, la canción sonó por todas partes: la tarareaban desde abuelos hasta bebés. El sencillo, fruto de la colaboración con el famoso productor argentino Bizarrap, fue número uno en una veintena de países latinoamericanos. Quevedo, que por entonces tenía solo 20 años, parecía no tener más que ofrecer y desapareció. ¿Sería un nuevo ‘juguete roto’ de la industria musical?
Tras un tiempo alejado de los escenarios —un período en el que reconoció haber intentado asimilar todo lo que había sucedido—, el artista volvió poco a poco a componer. Los rumores sobre un nuevo disco se sucedían y cuando se difundió que el pasado 20 de abril Quevedo anunciaría un nuevo proyecto, y que además lo haría de noche en algún punto de la Playa de las Canteras, en la isla de Gran Canaria, 10.000 personas desbordaron el lugar. El público no había olvidado a Quevedo.
En su nuevo álbum, titulado El Baifo –que es como llaman a los cabritillos en Canarias–, Quevedo rinde homenaje a sus raíces. Aunque