Hoy abriremos el programa con una noticia que, hace unos días, hizo disparar las alarmas en Europa: la abrumadora victoria de AfD, un partido de ultraderecha, en unas elecciones regionales en Alemania. El auge de la extrema derecha en el país que engendró el nazismo resulta, por motivos obvios, especialmente inquietante. A pesar de su victoria, AfD no obtuvo la mayoría absoluta, y no está claro si formará Gobierno en Sajonia-Anhalt. ¿Podría la victoria regional de la ultraderecha, nos preguntaremos, ser señal de lo que se avecina en unas futuras elecciones federales? ¿Podrían más alemanes secundar las abominables propuestas de AfD, ya sea por motivos puramente ideológicos, o porque creen que es bueno para su bolsillo?
Después comentaremos la reciente dimisión de Jacob Coxon, que era empleado de Anthropic, una compañía líder en inteligencia artificial. La decisión de Coxon de abandonar la empresa, y de hablar sin reservas, es importante. Pero también se necesita, argumentaremos, gente que ayude desde dentro. Alguien, quizá, como Chris Olah, un ingeniero cofundador de Anthropic que asistió a la presentación de Magnifica Humanitas, la encíclica del papa León XIV sobre inteligencia artificial. Olah aseguró en el Vaticano que la industria de la IA necesita presión externa para avanzar en la dirección correcta. Con suerte, esa presión pueda ayudar a convertir esta tecnología en una aliada, y no en una amenaza para la humanidad.
Nuestro recorrido nos llevará después a Reino Unido, donde un informe reciente indica que 1 de cada 20 jóvenes ingleses no tiene amigos íntimos. Lo que define hoy en día la juventud, concluye de forma alarmante el estudio, es la desconexión. Muchos estaríamos tentados a echarle la culpa a las redes sociales. Eamon McCrory, de la organización Anna Freud de Londres, formula el problema de un modo más complejo e informativo. En el mundo real, asegura McCrory, se ha producido una erosión de los espacios y las relaciones que antes fomentaban un desarrollo sano… y las plataformas digitales han llenado ese vacío.
Cerraremos el programa de hoy en un tono más distendido, con la polémica lingüística que rodea al actual entrenador del F.C. Barcelona, el alemán Hansi Flick. En los dos años que lleva en Barcelona, Flick ha cosechado numerosos éxitos. Algunos aficionados, sin embargo, le reprochan al técnico que todavía no hable ni español ni catalán. Otros seguidores barcelonistas, entretanto, creen que, mientras siga trayendo las victorias, el idioma que hable Flick es lo de menos. Algún internauta ha comentado con humor que, si Flick no aprende nuestro idioma, la lástima es que nos perderemos frases tan divertidas como las que dejaron otros entrenadores extranjeros a su paso por España.
La victoria de la ultraderecha en las recientes elecciones del estado alemán de Sajonia-Anhalt nos tiene a muchos preocupados. Sobre todo, en Europa. Personalmente, detesto a la extrema derecha en general. Pero su auge en el país que engendró el nazismo resulta, por motivos obvios, especialmente inquietante.
El interrogante más inmediato es, por supuesto, si AfD —Alternativa por Alemania— formará Gobierno en Sajonia-Anhalt. Como sabréis, en los comicios regionales del pasado 6 de septiembre, AfD no llegó a la mayoría absoluta, pero obtuvo aproximadamente un 44 % del voto. BSW, una formación de reciente creación que nació como escisión política de la izquierda, anunció antes de las elecciones que no se uniría al habitual “cordón sanitario” del resto de partidos alemanes contra la ultraderecha.
Liderado de forma personalista por Sahra Wagenknecht, el partido combina políticas económicas tradicionalmente de izquierdas con posturas socialmente conservadoras y críticas hacia la inmigración. No está claro, sin embargo, si BSW apoyaría a Ulrich Siegmund, el candidato de AfD en Sajonia-Anhalt. Siegmund, por su parte, ha dicho que su partido no hará ningún tipo de concesión. No puede descarta
El pasado 9 de septiembre, medios de todo el mundo comentaban la dimisión de Jacob Coxon, empleado de Anthropic, una empresa líder en inteligencia artificial. “Quienes están construyendo la IA creen sinceramente que podría matarnos a todos antes de que acabe la década”, dijo Coxon en su cuenta de X.
Sería tentador pensar que Coxon está dramatizando las cosas. Y, sin embargo, la respuesta de Evan Hubinger, un jefe de equipo en Anthropic, indica claramente lo contrario. “Jacob está en lo cierto” decía Hubinger, también en X, unas horas después del comentario de Coxon. “Personalmente, yo creo que la probabilidad de que ocurra en la próxima década es mayor del 10 %”.
Escuchar esto pone los pelos de punta. Y, sin embargo, necesitamos —creo— a gente como Coxon: su valiente decisión de hablar sin reservas me parece importantísima. Una cosa es escuchar predicciones catastrofistas de gente que, en realidad, no conoce en profundidad esta tecnología. Y otra muy distinta es tener la opinión honesta de un ingeniero que lleva años trabajando con ella.
También necesitamos, no obstante, a gente como Chris Olah. Gente que, esperemos, pueda ayudar desde dentro. Olah, uno de los cofundadores de Anthropi
Los jóvenes ingleses tienen cada vez menos amigos íntimos. Un informe publicado el pasado 1 de septiembre por el IPPR —Institute for Public Policy Research— indica que 1 de cada 20 jóvenes ingleses asegura no tener ninguna amistad estrecha. Desde 2014, el número de personas en esta situación se ha multiplicado por cinco en Inglaterra.
Los investigadores del IPPR —una organización sin ánimo de lucro de Reino Unido— creen que, en la actualidad, los jóvenes “ya no cuentan con el apoyo necesario para disfrutar de una vida plena y convertirse en personas adultas equilibradas”. Lo que define hoy en día a la juventud, concluye de forma alarmante el estudio, es… la desconexión.
Todos nos hemos topado alguna vez con personas jóvenes a quienes podríamos imaginarnos —correcta o incorrectamente— en esta situación. Tess Lavanda no sería, seguramente, una de esas personas. Un vídeo publicado recientemente por Lavanda en YouTube, titulado “I don’t have any friends”, tiene ya más de 580.000 visualizaciones. La joven británica, de 22 años de edad, parece agradable, elocuente, inteligente y sensible. ¿Cómo puede ser, resulta casi inevitable preguntarse, que una persona así no tenga amigos?
Mi primer im
En sus dos primeras temporadas como entrenador del F.C. Barcelona, a Hansi Flick no le ha ido nada mal: su equipo ha ganado en ambas temporadas la Liga y la Supercopa, y una vez la Copa del Rey.
La afición culé, no obstante, es muy exigente. Pronto —sospecho— empezará a exigirle al técnico alemán éxitos en la Liga de Campeones. La queja de Ramon Casalé, un seguidor barcelonista, en una carta enviada a El Periódico, sin embargo, no tiene que ver con el rendimiento deportivo del equipo. En la misiva, publicada el pasado 7 de septiembre, el Sr. Casalé califica de “inaudito” que, al inicio de su tercera temporada en el Barça, Flick todavía no hable ni castellano ni catalán.
La carta de Casalé no dejó indiferentes a los lectores de El Periódico. En pocas horas, aparecieron decenas de comentarios de todo tipo en la web de la publicación. La opinión mayoritaria parece ser que, mientras Flick haga bien su trabajo, no deberían exigirle que aprenda castellano ni catalán. “Mientras lo haga bien, como si habla en senegalés”, decía un internauta. “Sr. Flick, tráiganos la Champions y hable usted en el idioma que le dé la gana”, opinaba otro usuario.
“Lo quiero ver a usted después de dos años en Ale