Esta semana iniciaremos nuestro recorrido por la actualidad comentando la enorme controversia que ha desatado en España la decisión del Tribunal Supremo de suspender cautelarmente el derecho al voto de unos 400.000 descendientes de exiliados de la dictadura franquista. La Justicia cuestiona una directriz oficial de 2022 que reconoce automáticamente como descendiente de exiliado (y por tanto como español) a cualquier familiar de quienes abandonaron España entre 1936 y 1955. Los jueces creen que la incorporación al censo electoral de cientos de miles de personas puede alterar el resultado de las elecciones generales previstas para 2027.
A continuación, y ya en el plano internacional (pero todavía en clave electoral), analizaremos los resultados de las recientes elecciones suecas. El bloque de centroizquierda, liderado por Magdalena Andersson, ha conseguido imponerse por muy poco y frenar el avance de la extrema derecha que, por primera vez en 12 años, pierde apoyos. La derrota del conservador Ulf Kristersson, demasiado transigente con la ultraderecha, supone un cambio de tendencia respecto a lo que sucede en otras regiones de Europa.
De regreso a España, abordaremos una noticia escandalosa: la filtración a la prensa de un listado del Ministerio del Interior en el que se clasifica ideológicamente a cerca de 280 periodistas, analistas y tertulianos. Aunque el ministro Fernando Grande-Marlaska ha restado importancia a ese fichero, calificándolo de documento interno, tanto organizaciones profesionales de periodistas como la oposición, e incluso miembros destacados del propio partido de Grande-Marlaska, han criticado al ministro.
Finalmente, para concluir el programa de hoy, nos detendremos en la reacción global que ha desencadenado la voz de alarma que a principios de mes dio el matemático y experto en inteligencia artificial Jacob Coxon sobre los riesgos de esa tecnología para la humanidad. En estas semanas, además, se han documentado algunos comportamientos inquietantes de herramientas de IA, como por ejemplo la creación de un lenguaje propio y el desarrollo de estrategias para ocultar información a los humanos. El debate ha dividido al sector entre quienes defienden echar el freno y aplicar reglas comunes para protegernos y quienes consideran que no se puede ralentizar ahora la carrera por la supremacía mundial en una industria tan estratégica y lucrativa para las grandes potencias.
La Constitución española otorga el derecho al voto a los españoles mayores de edad. Es un derecho fundamental, tanto que ni siquiera se puede suspender durante un estado de sitio o de excepción. Sin embargo, el Tribunal Supremo español acaba de suspender ese derecho para cientos de miles de ciudadanos. ¿Cómo ha sido posible semejante decisión?
El conflicto gira en torno a la conocida ‘ley de nietos’, de 2022. Esta norma, que se diseñó para reparar una herida histórica, permite que los hijos y nietos de quienes abandonaron España durante la Guerra Civil o la dictadura soliciten la nacionalidad. Sin embargo, tras una denuncia del partido de extrema derecha Vox, formación que reivindica a Franco, el Supremo ha suspendido cautelarmente la inclusión en el censo exterior de los descendientes de exiliados. Los afectados no podrán votar mientras los jueces resuelven el fondo del litigio, algo que puede llevar años.
España afronta unas elecciones generales decisivas, en 2027, con el país fuertemente polarizado. Y el Supremo ve justo ahora un problema en una directriz técnica de 2022 que buscaba agilizar trámites consulares y reconocía como ‘exiliado’ a cualquier emigrante entre 1936 y 1955.
Un fantasma recorre Europa y ya no es el fantasma del comunismo, como escribieron Marx y Engels en su famoso Manifiesto. Ahora el fantasma es la extrema derecha, que avanza con fuerza en varias regiones de la Unión Europea. Por eso ha sido tan trascendental que Suecia, un país que sirve de modelo a muchos otros, haya decidido cambiar de rumbo. Tras un recuento electoral muy reñido (que concluyó el jueves pasado con el escrutinio del voto exterior), el bloque de centroizquierda liderado por la exprimera ministra, la socialdemócrata Magdalena Andersson, logró imponerse en las elecciones legislativas a los partidos de la derecha. Además, la formación de extrema derecha Demócratas Suecos es la que más ha caído. Es la primera vez en 12 años que el partido pierde apoyos.
El primer ministro saliente, el conservador Ulf Kristersson, había prometido incluir ministros de la formación ultra en su gabinete, si ganaba. Sin embargo, la derrota electoral frustró ese plan, forzando la dimisión de Kristersson. Quizá el error de los conservadores fue romper el ‘cordón sanitario’ frente a la extrema derecha, aceptar y normalizar su discurso xenófobo y hostil hacia las minorías. Eso movilizó a los vot
Hace años leí la biografía Fouché, de Stefan Zweig, que narra la vida del ‘ministro de Policía’ de Napoleón. Joseph Fouché montó un enorme sistema de vigilancia, sobornando y extorsionando a la cúpula del poder en París para extraer y almacenar información sensible. Fue pionero en vislumbrar el valor estratégico de la información: ese dominio que otorga el simple hecho de que los demás te crean conocedor de sus secretos más profundos. Estos días, el ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, parece una caricatura de Fouché.
A principios de mes, se filtró a la prensa un documento confidencial de 54 páginas. En este informe, titulado ‘Tertulianos. Radio y Televisión’, la oficina de comunicación del ministerio clasifica a cerca de 280 periodistas, analistas y comentaristas según su ideología y su proximidad al Gobierno de Pedro Sánchez. El dossier fue elaborado en 2024 y contiene fichas individuales con fotografías, medios en los que trabaja cada profesional y anotaciones como "apoya al Gobierno", "orientación progresista" o "alineado con posiciones de derechas". La lista no solo incluye a periodistas habituales de televisión y radio, sino también a directores de periódi
La inquietante posibilidad de que las máquinas puedan perfeccionarse y llegar, en un día no muy lejano, a librarse de la humanidad ha dejado de parecer ciencia ficción. La semana pasada comentamos la voz de alarma de Jacob Coxon, exempleado de la compañía Anthropic, sobre la probabilidad de que la inteligencia artificial nos aniquile antes del fin de esta década. El debate saltó enseguida a la primera línea de la política y la economía. La discusión colectiva ya no se centra solo en el problema de la seguridad de la IA, sino que ha alcanzado una dimensión existencial sobre nuestro modelo de crecimiento.
El temor a la IA surge de incidentes reales. Así lo demuestra lo que descubrió la empresa neoyorquina Emergence durante una prueba en la que puso a las IA más conocidas del mercado a convivir durante 16 días en un mundo virtual: desarrollaron una jerga y códigos propios para coordinarse y ocultar información a los humanos. De forma similar, la firma Palisade Research descubrió que algunos sistemas punteros de IA intentaron sabotear sus propios mecanismos de desconexión una vez que se les dijo que, si se apagaban, jamás volverían a encenderse.
Frente a este escenario, cuatro gigantes d