Hoy comenzaremos el programa con una noticia que, desgraciadamente, parece estar convirtiéndose en algo habitual: el hackeo de sistemas informáticos por parte de agentes de IA. En este caso, los incidentes, provocados por la compañía OpenAI, afectaron a una web de salud del Gobierno australiano, y a varias webs del Gobierno estadounidense. Si estos incidentes son similares al caso de Hugging Face, ocurrido hace unas semanas, quizá los agentes de IA estaban intentando resolver algún “reto” de seguridad diseñado por los ingenieros de la compañía. ¿Podrían acusaciones penales como las que está estudiando el Gobierno australiano, nos preguntaremos, ser la forma más rápida de poner salvaguardas al desarrollo de la inteligencia artificial?
Continuaremos nuestro recorrido con el encuentro mantenido hace unos días entre los alcaldes de Barcelona, Jaume Collboni, y de Nueva York, Zohran Mamdani. Collboni, al parecer, compartió con Mamdani su plan para poner coto a los pisos turísticos en Barcelona. Y Mamdani debió comentar con Collboni su iniciativa para lanzar una red de tiendas asequibles, porque, como veremos, tras la reunión, Collboni anunció la puesta en marcha de un proyecto similar en Barcelona. Es quizá discutible describir el proyecto como “una experiencia genuinamente neoyorquina”, como aseguró Collboni. Lo que parece claro es que estas iniciativas podrían beneficiar a un buen número de barceloneses y de neoyorquinos.
A continuación, discutiremos el polémico anuncio de la actriz estadounidense Sydney Sweeney para Novig, una web de apuestas deportivas. Dicen que, del minuto que dura aproximadamente el spot, Sweeney solo lleva puesta ropa durante 8 segundos. Muchas atletas profesionales han criticado a la actriz por contribuir, con el anuncio, a la sexualización del cuerpo de las mujeres. Sweeney, como discutiremos, respondió compartiendo fotos de conocidas deportistas que han posado desnudas durante sus carreras, como la tenista Serena Williams o la futbolista Megan Rapinoe. Las críticas, en todo caso, parecen justificadas, pero cabe preguntarse: ¿estaría recibiendo Sweeney el mismo tratamiento si fuera un hombre?
La última noticia del programa de hoy la dedicaremos a los prestigiosos Premios Donostia, otorgados este año a la actriz Naomi Watts y al veterano cineasta Werner Herzog. Recibir este premio del Festival de Cine de San Sebastián es, indudablemente, un gran honor. Nos preguntaremos, sin embargo, si no será también una experiencia un poco agridulce, porque este tipo de galardones honoríficos suele concederse a figuras cuyas carreras están ya en su fase de madurez. Como veremos, sin embargo, tanto Watts como Herzog presentaron sus últimas películas en San Sebastián, y tienen la mirada puesta en el futuro.
Inteligencias artificiales de OpenAI piratean una web del Gobierno australiano y varias webs del Gobierno de Estados Unidos
No sé si el primer ministro australiano, Anthony Albanese, tenía previsto hablar de inteligencia artificial durante su viaje a Nueva York para la Asamblea General de la ONU. Pero el pasado jueves, 24 de septiembre, se detuvo con un grupo de reporteros que acababa de hablar con Sam Altman, el director ejecutivo de OpenAI. Un agente de la compañía, explicó Albanese, había hackeado una web de salud del Gobierno australiano. Y aunque, al parecer, el incidente se produjo en julio, OpenAI solo había informado de ello recientemente.
Según dijo el primer ministro australiano, durante el incidente no se filtraron datos personales ni críticos. Albanese, en cualquier caso, expresó ante los periodistas su preocupación, y su decepción por el tiempo que le había llevado a OpenAI informar del caso. Australia, según parece, está estudiando ahora si presentar acusaciones penales contra OpenAI. Unos días después de conocerse el hackeo a la web australiana, se supo que varias webs del Gobierno de Estados Unidos habían sido pirateadas también por agentes de OpenAI.
Si alguien fuera malpensado, podría preguntarse si OpenAI no esperó a informar de estos incidentes impulsado por un cálculo estratégico. Jus
En otros tiempos —cuando los problemas del mundo parecían, quizá, menos acuciantes—, las Administraciones locales se antojaban algo marginales. Prescindibles, casi. Pero, en la actualidad, y ante la manifiesta incapacidad de los Gobiernos centrales por abordar problemas como la vivienda, el coste de la vida, o incluso el cambio climático, muchos estamos viendo los ayuntamientos con otros ojos.
Si, en verano, el calor hace difícil desplazarse a pie, tiene lógica que sean los ayuntamientos quienes planten árboles o instalen toldos para hacer sombra. Uno sí que hubiera esperado, sin embargo, que las Administraciones centrales ayudaran a aliviar, pongamos por caso, la crisis de la vivienda. ¿Tan difícil resulta, por ejemplo, poner límite a la excesiva oferta de alojamientos turísticos que existe en cada vez más ciudades del mundo?
Mientras los ministros y altos funcionarios gubernamentales se lo piensan, los alcaldes de muchas ciudades han comenzado a pedir paso. Alcaldes como los que, entre los pasados 19 al 21 de septiembre, se reunieron en Nueva York con motivo del U20 —Urban20—, un foro creado en 2017 con el objetivo de que las grandes ciudades “informen las discusiones de los líder
Sydney Sweeney no es ajena a la polémica. Es más, desde que ascendió a la fama, lo raro parece ser que la actriz estadounidense no esté envuelta en alguna controversia: la campaña publicitaria con American Eagle; su colaboración con la marca Dr. Squatch para crear un jabón que lleva “una pizca” del agua de baño de Sweeney; el ardid publicitario durante el cual lanzó sujetadores sobre el famoso cartel de Hollywood, en Los Ángeles, para promocionar su propia marca de lencería; y, ahora, como sabréis, el anuncio de Novig.
No lo he cronometrado, pero dicen que, del minuto que dura aproximadamente el anuncio de Novig —una web de apuestas deportivas—, Sweeney solo lleva puesta ropa durante 8 segundos. El resto del tiempo sale desnuda, cubriendo ciertas partes de su cuerpo con pelotas de fútbol americano, guantes de béisbol, y otro equipamiento deportivo.
A Sweeney le han llovido las críticas. Un buen número de atletas profesionales ha censurado a la actriz por el anuncio. “Imaginad un mundo en el que la representación sexualizada no sea la forma más popular de ver a las mujeres en el deporte”, dijo la británica Sophie Capewell, campeona olímpica de ciclismo. “No puedo describir lo furiosa
Este año, el Festival de Cine de San Sebastián concedió los Premios Donostia a la actriz Naomi Watts y al cineasta Werner Herzog. Unos galardones que —según creo— son doblemente prestigiosos. El festival donostiarra es, por supuesto, uno de los más respetados en la industria del cine. Y el Premio Donostia, en particular, reconoce la “extraordinaria aportación al mundo del cine de grandes figuras que quedarán para siempre en su historia”.
Recibir este premio es, indudablemente, un gran honor. Me pregunto, sin embargo, si no será también una experiencia un poco agridulce. Al fin y al cabo, este tipo de galardones honoríficos suele concederse a figuras cuyas carreras están ya en su fase de madurez, o incluso en su recta final.
Herzog recibió su estatuilla durante la gala de inauguración del festival, celebrada el pasado 18 de septiembre en el Auditorio Kursaal de San Sebastián. Tras la ceremonia, el cineasta ofreció una rueda de prensa en compañía del actor Orlando Bloom, uno de los protagonistas de Bucking Fastard, el filme que Herzog presentó al certamen de este año. Un periodista le preguntó al director si recibir un premio como el Donostia le invitaba a mirar atrás, pero él respondi