Corea del Norte cede ante la presión internacional
Definitivamente, Donald Trump es un hombre con suerte. Para empezar, tuvo la enorme fortuna de que millones de estadounidenses votaran por él justo en los estados federales clave. Luego, a pesar de todos los líos y platos rotos que va dejando allí por donde pasa, se ha beneficiado de una coyuntura económica bastante positiva. Algo de lo que dice ser responsable, cuando lo cierto es que aquello es una herencia de la recuperación iniciada por Obama. Y ahora, una vez más, el destino parece sonreírle.
Marine Le Pen emprende un lavado de imagen para su partido
Lo ocurrido la semana pasada en el último congreso del Frente Nacional, desarrollado en la ciudad francesa de Lille, me recordó la frase que hizo célebre al escritor italiano Giuseppe Tomasi di Lampedusa gracias a su novela El Gatopardo: “Si queremos que todo siga igual, necesitamos que todo cambie”.
La líder del partido político francés xenófobo y populista, que hasta hace unos días se hacía llamar Frente Nacional, ha emprendido una ingeniosa estrategia de maquillaje. Tras la derrota sufrida ante Emmanuel Macron en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, en mayo del año pasado, ahora Marine Le Pen quiere iniciar un lavado de imagen. Finalmente se ha dado cuenta, algo tarde según mi parecer, que la ola de populismo anti-inmigratorio que tan buenos resultados ha obtenido en el Reino Unido y Estados Unidos, está lejos de afianzarse en la cuna de la Revolución Francesa. Es por ello que la dirigente política ha optado por moderar su discurso. El objetivo inmediato es ampliar su base electoral con la mira puesta en las próximas elecciones presidenciales. Suficiente tiempo tiene para intentar enmendar sus errores.
Por lo pronto, el primer paso ha sido cambiar el nomb
Las mujeres españolas se rebelan ante el patriarcado
El pasado 8 de marzo se celebró el Día Internacional de la Mujer. Este año tuvo un carácter aún más reivindicativo en comparación con fechas anteriores, gracias en parte al movimiento global feminista #MeToo nacido en Estados Unidos a raíz de diversos escándalos de abusos sexuales. Millones de mujeres en los cinco continentes salieron a manifestarse con el objetivo de reivindicar sus derechos y abogar por la igualdad entre géneros. Notables y multitudinarias fueron las marchas celebradas en Argentina y Turquía, y de menor calado en Italia, Francia y Estados Unidos. Vale la pena mencionar las protestas protagonizadas por centenares de valientes mujeres en Arabia Saudí, Irak y Afganistán.
Pero si hubo un país que sobresalió por encima del resto y acaparó las portadas de los principales periódicos del planeta, ese fue España. Las marchas en innumerables ciudades y pueblos del país fueron espectacularmente masivas. Aproximadamente un millón de personas, la inmensa mayoría de ellas mujeres, se congregaron en Madrid, y otras 600.000 mil lo hicieron en Barcelona. Además, se estima que unas seis millones de trabajadoras, casi la mitad de la mano de obra femenina del país, secundaron la huel
Se desata la ira de los jubilados
El Estado español se enfrenta hoy en día al reto más grande de su historia. Y no, no estoy hablando de las ansias independentistas de Cataluña. Se trata de algo mucho más grave y preocupante, ya que afecta por igual a todos los ciudadanos de España: cómo hacer frente al pago de las pensiones en el futuro.
La situación es cuanto menos alarmante. La población española no hace más que envejecer. El crecimiento demográfico es mínimo y, de no ser por el aporte de los inmigrantes, la tendencia sería incluso negativa. Se estima que para el 2030, en torno a una cuarta parte de la población española tendrá más de 65 años. Tomando en cuenta, además, que la tasa de desempleo en España es una de las más altas en Europa, y que en teoría son los jóvenes, cada vez más escasos, quienes deben sostener la hucha de las pensiones, es comprensible el aumento de la preocupación ciudadana.
La alarma se ha extendido por todo el país. Durante las últimas semanas hemos sido testigos de espectaculares movilizaciones en las principales ciudades, unas marchas protagonizadas por ciudadanos de la tercera edad que reclaman, con toda razón, la preservación de sus derechos. La gota que ha colmado el vaso fue el anun
La lenta caída de un líder mesiánico
El juego sigue trancado en Cataluña. Todas las posiciones se mantienen enrocadas. Dos meses y medio después de las últimas elecciones autonómicas, aún sigue sin poder formarse gobierno. Y todo debido a la obstinación de una única persona: el expresidente de la Generalitat ahora fugado en Bélgica, Carles Puigdemont. Incluso sus aliados independentistas señalan su culpabilidad. Siempre a media voz, claro. De cara a la galería, todos intentan mostrar unidad y común acuerdo, pero ya todos estamos comenzando a detallar las costuras que saltan por doquier.
Carles Puigdemont, desde su refugio en Waterloo, tras haber huido de la justicia española, insistía hasta hace pocas semanas en ser revalidado como presidente de la comunidad. Recordemos que los jueces españoles desean meterlo en prisión por los crímenes de rebelión y sedición luego de haber declarado la independencia de Cataluña el pasado octubre. El problema, por supuesto, es que ningún parlamento puede investir presidente a un político, así haya obtenido los apoyos necesarios, que se encuentra en el extranjero. Carles Puigdemont al fin debió reconocer la imposibilidad de revalidar su mandato, de modo que decidió echarse a un lado y p