Podemos ataca las misas televisadas
22 March 2017
Estoy comenzando a pensar que algo bueno tuvo la reciente victoria de Donald Trump. Su gobierno ha sido tan desastroso en apenas su primer mes, y
ha armado tanto revuelo alrededor del planeta, que muchos de los simpatizantes de los partidos populistas mundiales, tanto a la derecha como a la izquierda del espectro político,
se lo están pensando un poco mejor antes de dar su voto en las urnas. Lo acabamos de ver en las recientes elecciones de Holanda. Y
apuesto lo que sea a que también lo presenciaremos en las elecciones francesas del próximo mes: Marine Le Pen obtendrá peores resultados de lo que dicen las encuestas. Créanme. Es lo que yo llamo “El Efecto Trump”: todos quieren alejarse de él.
Visto lo visto tras las elecciones norteamericanas y el Brexit, la mayoría de la gente, a pesar de la indignación, quizá ahora prefiera la seguridad y la estabilidad que brindan los aburridos partidos tradicionales.
Me parece que el Efecto Trump también está perjudicando a Podemos. El partido liderado por Pablo Iglesias, de un modo bastante similar a lo ocurrido con el movimiento independentista catalán,
no sólo alcanzó un techo del 20% de los votantes en las últimas elecciones del 2016, sin