Un amante celoso y despechado
20 December 2017
Quizá estoy pecando de simplismo, pero cada vez me convenzo más de que comprender el funcionamiento de la mente de Trump es mucho más sencillo de lo que parece. Simplemente hay que entender que Trump, dentro de su desenfrenada megalomanía y su narcisismo pueril, no puede soportar que su predecesor en el cargo, Barack Obama, despierte mayores simpatías que las que él mismo puede suscitar. Supongo que es algo parecido a los celos retrospectivos que todos, en alguna ocasión, hemos experimentado cuando sospechamos que nuestra pareja actual estuvo más enamorada de algún ex en el pasado. Y claro, la mejor manera que encuentra Trump para restarle popularidad a su rival ante su electorado es demostrar que todos los logros del “ex” fueron un rotundo fracaso: un fracaso, por supuesto, basado en el hecho de que todas sus medidas han sido interrumpidas o eliminadas por Trump, el amante despechado. Un plan bastante sencillo. No importa que se trate de los acuerdos contra el cambio climático, la política exterior con respecto a Irán, Cuba o Corea del Norte, las rebajas de impuestos o las normas migratorias: lo esencial es revertir cada estrategia impulsada por Obama y luego declarar ante las cá