Siendo objetivos, hay que reconocer que los largos años de Evo Morales en la presidencia de Bolivia tuvieron sus méritos. Millones de ciudadanos de escasos recursos, la gran mayoría de ellos indígenas de la etnia aymara, dejaron atrás la pobreza extrema. Se lograron grandes mejoras en el campo de la sanidad y de la educación. Además, Bolivia, declarada bajo la jefatura de Morales un "Estado plurinacional", es hoy en día un país solvente y sin deudas contraídas con el Fondo Monetario Internacional. El problema está, como suele suceder, en que cuando alguien permanece demasiado tiempo en el poder, termina cogiéndole gusto y por tanto resulta muy difícil sacarlo de allí. Evo Morales cometió el grave error de intentar aferrarse de cualquier manera a la silla presidencial. Aquello fue su condena. Un descarado intento de manipulación de los resultados en las últimas elecciones presidenciales propició la intervención del ejército boliviano, el cual depuso a Morales y forzó su exilio en el extranjero.
Los movimientos populistas, ya sean de izquierda o de derecha, representan un grave peligro para cualquier sociedad. Creo que esto ya lo sabemos todos, dada la proliferación de ejemplos execrables en los últimos tiempos. No se trata únicamente de que los líderes populistas, en su afán por siempre victimizar al "pueblo genuino" (sea lo que sea que esto pueda significar), busquen constantemente criminalizar al extraño, al foráneo, al diferente. El problema principal es que suelen crear una férrea división también en el interior de las sociedades, generando un constante clima de crispación entre "ellos" y "nosotros". "Ellos" son sencillamente los enemigos a batir, los que piensan distinto, aquellos a quienes hay que derrotar a como dé lugar... aun cuando sean nuestros propios compatriotas o incluso vecinos del mismo barrio. Y es que un líder populista sabe a la perfección que la clave de su éxito se basa en la confrontación, en la división y en la perenne exaltación de las más bajas pasiones.
Los ejemplos abundan por doquier. Jair Bolsonaro, el presidente brasileño, es uno de ellos. No satisfecho con haber alcanzado la presidencia, Bolsonaro continúa día a día agitando las aguas y gene
Latinoamérica en su conjunto, creo que pocas dudas hay sobre ello, no está pasando por su mejor momento. Protestas callejeras, olas de violencia, indignación colectiva traspasando fronteras... Da la impresión de que estuviéramos asistiendo a una epidemia incontrolable de caos y furia que se va expandiendo poco a poco a lo largo y ancho de toda la región. Y muchos se preguntarán: ¿qué ha ocurrido exactamente para que los ánimos se hayan agitado así de pronto y de forma simultánea?
Es evidente que siempre hay un factor imitativo que ha de tomarse en cuenta. Sin embargo, si analizamos detenidamente el asunto, comprobaremos que existe otro elemento importante detrás de las grandes explosiones sociales: la situación económica. Y ésta, en líneas generales, es bastante preocupante en la mayoría de los países latinoamericanos.
La región en su conjunto experimentó un notable crecimiento durante la primera década del presente siglo, gracias sobre todo a los altos precios de las materias primas que Latinoamérica suele exportar. Petróleo, cobre, litio, gas natural, soja... hace algo más de una década, los precios estaban por las nubes en el mercado internacional. Aquello permitió que millones d
Pocas dudas hay de que a China le ha ido bastante bien en las últimas décadas. No sólo ha logrado ir escalando poco a poco peldaños en el escalafón de las grandes potencias mundiales, sino que además millones y millones de ciudadanos han progresado social y económicamente. Bueno, me refiero en concreto a los ciudadanos pertenecientes a la etnia Han, la cual engloba al 92% de los habitantes de la República Popular China. Porque lo cierto es que no todos los chinos se han beneficiado del progreso social y económico de la misma manera. Si analizamos la situación de otros grupos étnicos minoritarios, ya la cosa cambia bastante.
Es el caso en particular de los uigures, un grupo étnico de religión musulmana que habita mayoritariamente en la Región Autónoma de Sinkiang. Aproximadamente el 45% de la población de esta región, es decir, unas 10 millones de personas, pertenece a esta etnia que ha sido duramente perseguida y subyugada desde hace décadas. Y, desde hace algunos años, se ha venido a sumar un proceso de sometimiento ideológico y de "reeducación" (eufemismo para enmascarar lo que comúnmente se conoce como "lavado de cerebro") que recuerda bastante al empleado por Mao, a lo largo d
Una recién estrenada Comisión Europea, totalmente renovada, ha iniciado su curso el pasado 1 de diciembre. Aquel día fue la "presentación en sociedad" de los flamantes nuevos representantes de la Unión Europea al más alto nivel, los cuales tendrán que enfrentarse a múltiples retos de difícil solución.
La experimentada política alemana Ursula von der Leyen será la encargada de presidir dicha Comisión durante el próximo quinquenio. Su designación deja bastante claro ante la opinión pública que la "locomotora alemana" continúa siendo el país que lidera, tanto económica como políticamente, el destino de la Unión. Francia, segundo país en importancia, tampoco se ha quedado al margen de los puestos de mayor relevancia. A pesar de no formar parte oficialmente de la Comisión Europea, la francesa Christine Lagarde fue escogida recientemente para colocarse al mando del Banco Central Europeo, lo cual también es un gesto altamente simbólico que no deja dudas acerca de cuáles países manejan las riendas a partir de ahora. Por su parte, el español Josep Borrell ha sido el elegido para oficiar como Ministro de Asuntos Exteriores, algo que, tras el deseo expresado por el Reino Unido de salir de la