Pero vamos a empezar, si les parece, por la decisión de la Cámara de Representantes de instar al Senado a abrir un juicio político al presidente Trump.
El pasado miércoles, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó abrir un juicio político contra el presidente Donald Trump en el Senado. El líder republicano se convertirá así en el tercer mandatario en la historia del país que afronta un impeachment. Antes que él, solo Andrew Johnson, en 1868, y Bill Clinton, en 1998, tuvieron que exponerse a un proceso similar. La Cámara de Representantes entiende que hay indicios suficientes para considerar que Trump puede ser culpable de abuso de poder y de obstrucción al Congreso.
Tras la victoria de los conservadores en las elecciones generales del 12 de diciembre, Boris Johnson continuará siendo el primer ministro del Reino Unido. Los tories han obtenido una mayoría absoluta incontestable y durante los próximos cinco años podrán desarrollar su programa de gobierno sin los actuales obstáculos parlamentarios. En los últimos días, he tenido la ocasión de visitar Londres y otras ciudades de Inglaterra y creo que ello me ha permitido entender mejor por qué la gente votó en masa a Boris Johnson.
En mi opinión, el líder conservador supo pulsar el estado de ánimo del país mucho mejor que cualquier de los otros candidatos. Hace tres años, en el referéndum sobre el Brexit, los británicos optaron por abandonar la Unión Europea. Pero el gobierno y el parlamento fueron incapaces, durante todo este tiempo, de hacer realidad la voluntad popular. Boris Johnson supo entender el hartazgo de la ciudadanía y ha sido el único político, exceptuando al excéntrico Nigel Farage, en ofrecer una salida clara y nítida a la crisis. Su gran reclamo político fue prometer a los británicos que si votaban por él, el Reino Unido abandonaría la Unión Europea el 31 de enero de 2020, sin más d
Más de dos meses después de las fallidas elecciones generales del pasado octubre, la situación política en Bolivia sigue siendo muy inestable. La crisis no se cerrará hasta que se celebren unas elecciones presidenciales libres y transparentes, reconocidas por la comunidad internacional. La presidenta interina del país, Jeanine Áñez, se ha comprometido a convocar los comicios antes del 23 de abril y los distintos partidos se preparan ya para librar el próximo pulso político.
El expresidente boliviano, Evo Morales, ha confirmado que no se presentará a la reelección. Sin embargo, sí ha mostrado su disposición a apoyar al candidato del Movimiento al Socialismo, el partido que él mismo dirige y que sigue gozando de un respaldo popular considerable, sobre todo por parte de las comunidades indígenas a las que Morales dio reconocimiento, visibilidad social y prosperidad económica durante los 14 años que estuvo en la presidencia. El excanciller David Choquehuanca y el líder cocalero, Andrónico Rodríguez, son los favoritos para liderar la candidatura del MAS en la próxima cita con las urnas.
Morales pide poder entrar en territorio boliviano para hacer campaña a favor de uno de ellos. De momen
El conflicto armado que durante más de cincuenta años enfrentó al gobierno colombiano y la guerrilla izquierdista de las FARC dejó alrededor de 50.000 muertos. En 2016, las partes beligerantes firmaron un acuerdo de paz que ha permitido que las heridas del pasado empiecen a cicatrizar. El cese de las hostilidades también ha posibilitado que poco a poco vayamos conociendo la verdadera dimensión del horror que vivió el país durante más de medio siglo. Asesinatos, desapariciones, secuestros, atentados indiscriminados. Una espiral de violencia escalofriante. Aún a día de hoy, siguen apareciendo cadáveres con cierta regularidad.
El pasado 14 de diciembre, las autoridades colombianas informaron del hallazgo de una fosa común con 50 cuerpos en el cementerio de Las Mercedes de Dabeiba, en el Departamento de Antioquia. Los cuerpos pertenecían a personas víctimas de ejecuciones extrajudiciales, una práctica que en Colombia se conoce con el nombre de ‘falsos positivos’ y que constituye una de las páginas más oscuras del conflicto. Durante la presidencia de Álvaro Uribe, entre 2002 y 2010, el ejército intensificó su acción contra las FARC. A los militares se les daban incentivos económicos por