Pero vamos a empezar, si les parece, por las intrigas vaticanas en torno al celibato…
El 11 de febrero de 2013, Benedicto XVI reunió al Consistorio y pronunció un discurso ante sus cardenales. En un gesto poco habitual, el Papa decidió expresarse en latín, motivo por el cual los periodistas presentes tuvieron dificultades para entender lo que estaba diciendo. Una reportera de la Agencia ANSA, Giovanna Chirri, fue la primera en darse de cuenta de que acababa de ocurrir algo extraordinario. Joseph Ratzinger acababa de anunciar, inesperadamente, su renuncia al pontificado. Hacía más de 500 años que no ocurría algo semejante.
El 2 de junio de 1953, Isabel II fue coronada como Reina de Inglaterra. La BBC transmitió la ceremonia en directo para todo el mundo. Fue la primera emisión global de radio y televisión de la historia. El Imperio británico se desmoronaba tras la Segunda Guerra Mundial, pero la Casa Real de los Windsor seguía generando interés y fascinación en todas las latitudes del planeta.
El desarrollo de los medios de comunicación de masas contribuyó a proyectar la imagen de la corona británica en el mundo, pero también trajo aparejado un mayor escrutinio público de la vida privada de los royals. En la popular serie The Crown, emitida por Netflix, el rey Eduardo VIII, tío de Isabel II, reflexiona sobre los sacrificios que comporta la monarquía: “Somos medias personas. En nosotros conviven dos partes, la humana y la corona, enfrentadas en una interminable guerra civil que contamina cada transacción hu
Hungría, al igual que muchos estados europeos, tiene un importante problema demográfico. El país tiene un crecimiento vegetativo negativo y pierde población de forma progresiva. Según la ONU, a día de hoy nacen en Hungría la mitad de niños que en 1950. A la baja natalidad, hay que sumar el impacto de la emigración. Se estima que entre 2008 y 2018 cerca de un millón de húngaros, aproximadamente el 10% de la población, emigró al extranjero. Si las cosas no cambian, en 2080 Hungría habrá perdido el 11% de su población. Eso es lo que dicen, al menos, las últimas proyecciones de la Unión Europea.
El problema demográfico de Hungría es común a muchos países europeos. Pero mientras la mayor parte de los estados afectados por la despoblación recurren a la inmigración, el gobierno ultraderechista de Viktor Orbán ha optado por un camino diferente. El primer ministro húngaro, conocido por su dura ret
Fue una de las peores catástrofes naturales de la historia. El 12 de enero de 2010, un potente seísmo, de magnitud 7.0 en la escala de Richter, arrasó por completo Puerto Príncipe, la capital de Haití. Los efectos del terremoto fueron casi apocalípticos. La ciudad se vino abajo por completo, apenas quedó un edificio en pie. Hasta el Palacio Presidencial se desplomó. Nadie sabe exactamente cuánta gente murió aquel día. Las estimaciones más realistas hablan de 300.000 fallecidos. Casi dos millones de personas perdieron sus casas.
Al ver cómo la ciudad se convertía en ruinas, una mujer, que grabó en directo el terremoto desde una de las colinas de Puerto Príncipe, exclamó en inglés: “the world is coming to an end”. Para Haití, aquel 12 de enero de 2010 fue, seguramente, lo más parecido al fin del mundo. Una periodista amiga mía, especialista en la cobertura de conflictos y desastres natural
Andrés Manuel López Obrador se convirtió hace un año en presidente de México con la promesa de trabajar para reducir la desigualdad social. El líder izquierdista se comprometió a eliminar todos los gastos superfluos de la administración para disponer de más recursos con los que ayudar a los sectores más desfavorecidos de la población. Entre las prioridades de AMLO al llegar al Palacio Nacional estaba deshacerse del avión presidencial, un Boeing 787-8 Dreamliner de última generación que le había costado al erario público 218 millones de dólares.
López Obrador quería utilizar el dinero de la venta del avión para comprar ambulancias, tomógrafos, dispositivos de rayos X y otros equipos médicos para mejorar la asistencia sanitaria en los hospitales mexicanos. Algo que me parece absolutamente encomiable. AMLO manifestó, en todo momento, estar dispuesto a viajar en aerolíneas comerciales, como