Pero vamos a empezar, si les parece, por la absolución de Trump…
El filósofo y estratega militar chino Sun Tzu escribió en El arte de la guerra que “los guerreros victoriosos primero ganan y después van a la guerra, mientras que los guerreros vencidos primero van a la guerra y después buscan ganar”. Creo que los demócratas habrían hecho bien en leer al genial estratega militar chino antes de abrir el proceso de impeachment a Donald Trump. El juicio político al presidente era una maniobra condenada al fracaso, una batalla que los demócratas tenían perdida de antemano, ya que no disponían en el Senado de los dos tercios necesarios para destituir al actual inquilino de la Casa Blanca.
En el año 2016, el hashtag #OscarsSoWhite se hizo viral en las redes sociales en los días previos a la ceremonia de entrega de los Premios Oscar. Era una denuncia pública por la falta de diversidad que aqueja a los galardones más prestigiosos del mundo del cine. En 2020, las cosas no han mejorado mucho. Entre los nominados a mejor director no ha habido ni una sola mujer y entre los 20 actores aspirantes al Oscar a la mejor interpretación, ya fuera protagonista o de reparto, solo había una actriz negra: la británica Cynthia Erivo. Y entre esa veintena de candidatos no había ni un solo latino.
Por la alfombra roja del Teatro Kodak de Los Ángeles no pudimos ver, por ejemplo, a Jennifer López, la actriz y cantante neoyorquina, de ascendencia puertorriqueña, que, en mi opinión, hizo una interpretación sensacional en la película Hustlers. Su trabajo estuvo reconocido con sendas nominaciones a mejor actriz de reparto tanto por los Globos de Oro como por el Sindicato de Actores. Pero se ve que la Academia del Cine de Hollywood no ha opinado lo mismo. Algo que me apena profundamente. Por eso decidí sumarme a la campaña #JusticeForJLo que concitó el apoyo de miles de personas en las redes soc
El Super Tazón o Super Bowl es uno de los eventos más esperados del año en los Estados Unidos. No solo por el partido que determinará qué equipo es el campeón del torneo nacional de fútbol americano, sino también por el espectáculo musical que congrega, en el descanso, a más de 100 millones de personas frente al televisor.
La tradición del llamado halftime show empezó hace 53 años. Al principio, el elenco de espectáculos era muy variado y las actuaciones, de catorce minutos de duración, podían estar protagonizadas por una banda universitaria o por un grupo de acróbatas. Pero desde 1991, el descanso del Super Bowl es terreno exclusivo de las estrellas de la música contemporánea. Michael Jackson, los Rolling Stones y Madonna son algunos de los artistas que han tenido ocasión de tocar en la final. Y a veces con polémica, como en 2004, cuando Justin Timberlake dejó al descubierto uno de los pechos de Janet Jackson.
En esta edición, el halftime show ha sido protagonizado por dos mujeres con fuertes lazos con la cultura latina: Jennifer López, estadounidense de origen puertorriqueño, y la colombiana Shakira. Sus potentes voces y sus danzas electrizantes dejaron boquiabierto al público de
Aunque pueda parecer increíble, algunos de los mejores escritores de todos los tiempos murieron sin que su obra fuera conocida, y reconocida, por sus coetáneos. Es el caso, por ejemplo, de Miguel de Cervantes, autor de El Quijote. O de Franz Kafka, creador de La Metamorfosis, que estuvo a punto de quemar toda su obra antes de fallecer.
La escritora colombiana Marvel Luz Moreno forma parte también de esta lista. Según algunos expertos en literatura, sus obras están a la altura de las de Gabriel García Márquez. Sin embargo, durante décadas, fueron desconocidas para el gran público.
Moreno nació en Barranquilla, en 1939, en el seno de una familia burguesa. El machismo de la sociedad patriarcal de la época y el entorno elitista en el que se crio modelaron su ideología feminista e igualitaria. Vivió su adolescencia como una rara avis en la Colombia de los años 50. Fue expulsada de un colegio de monjas por defender la teoría darwinista de la evolución. Y a los 20 años, cuando fue nombrada Reina del Carnaval de Barranquilla, repelió a un chico que quería bailar con ella preguntándole: “¿Qué opinas de El Muro de Sartre?”. Ningún chaval más volvió a intentar flirtear con ella aquella noche.
El machismo es una lacra enraizada en mayor o menor medida, en todas las sociedades del mundo. En los últimos años, muchos gobiernos, impulsados por movimientos como el #MeToo, han empezado a tomar medidas para combatir la violencia sexual y la discriminación de las mujeres en todos los ámbitos: la política, la educación, el mundo laboral... Pero creo que a la mayoría de los países les queda todavía mucho por hacer para garantizar la igualdad efectiva entre hombres y mujeres.
En mi opinión, lo primero que deberían hacer muchos líderes políticos es comportarse de forma responsable, cambiar su retórica y demostrar que realmente creen en la igualdad de género. Es el caso, por ejemplo, de los presidentes de Rusia y Estados Unidos. Quién no recuerda Vladímir Putin decir que él no tenía días malos porque no era una mujer; o a Donald Trump preguntarse cómo podría Hillary Clinton satisfacer a Estados Unidos si ni siquiera era“capaz de satisfacer a su marido”. Es evidente que dirigentes políticos que son capaces de decir cosas así… no son los más aptos para liderar la lucha contra el machismo.
Pero Putin y Trump no son los únicos políticos que han realizado declaraciones machistas de este ti