Pero vamos a empezar, si les parece, por la crisis entre Estados Unidos e Irán.
Zeynab Asadi Lari era una joven canadiense que cursaba estudios de medicina en la Universidad de Toronto. Su deseo, cuando terminara la carrera, era trabajar para la organización Médicos sin Fronteras, recorriendo el mundo para ayudar a la gente más necesitada. Como cada año, Zeynab había aprovechado las vacaciones de Navidad para visitar a su familia en Teherán. Es algo que hacen muchos estudiantes de ascendencia persa en Canadá, un país donde viven 210.000 ciudadanos de origen iraní.
En los últimos años, hemos vivido fugas espectaculares. La de Edward Snowden a Rusia, por ejemplo, huyendo de la justicia estadounidense por filtrar información clasificada. La del “Chapo” Guzmán, en México, escapando por un túnel subterráneo de una prisión de máxima seguridad. O la de Leopoldo López, el líder opositor venezolano, evadiéndose de la cárcel con la ayuda de un grupo de militares sublevados.
El pasado 30 de diciembre, el antiguo presidente de Renault-Nissan, Carlos Ghosn, se sumó a esta lista al protagonizar una fuga de película. El magnate del sector automovilístico, procesado en Japón por fraude fiscal y malversación de fondos públicos, logró huir del país y se convirtió en un prófugo de la justicia nipona.
Lo único que sabemos con seguridad es que Ghosn logró embarcar en un avión privado y volar a Líbano vía Turquía. Lo demás es objeto de especulaciones periodísticas. La pregunta que se hace todo el mundo es cómo Ghosn, que se encontraba bajo arresto domiciliario en Tokio y vigilado las 24 horas del día, pudo eludir a la policía. Según la televisión libanesa MTV, Ghosn organizó un concierto en su casa y se introdujo dentro de la funda de un instrumento musical para
El realismo mágico es una corriente literaria latinoamericana que se destaca por la inclusión de elementos fantásticos en la narración. Su rasgo más definitorio es que intenta presentar lo extraño como algo normal y común. Se cree que la primera persona en utilizar la expresión “realismo mágico” fue un escritor venezolano, Arturo Uslar Pietri. Lo hizo en su ensayo El cuento venezolano, en el que describe esta modalidad literaria como “una negación poética de la realidad”. Cuando veo todo lo que está pasando en Venezuela, siempre pienso lo mismo: que la grotesca situación en la que se encuentra el país parece salida de una novela.
Hoy Venezuela es el país donde todo parece posible. Tiene dos presidentes. Uno, Nicolás Maduro, que controla los resortes del poder. Otro, Juan Guaidó, autoproclamado presidente encargado y reconocido por Estados Unidos, la Unión Europa y buena parte de los países latinoamericanos. Venezuela tiene también dos parlamentos: la Asamblea Nacional, depositaria tradicional del poder legislativo, y la Asamblea Constituyente, fundada por Maduro al constatar que había perdido el control de la Asamblea Nacional en las elecciones parlamentarias de 2015.
Ahora Venezuel
Estados Unidos no tendrá un presidente latino en 2021. El pasado 2 de enero, el único candidato hispano a la nominación demócrata, Julián Castro, anunció oficialmente su retirada de la carrera por la Casa Blanca. Castro, de 45 años y ascendencia mexicana, había centrado su programa político en la defensa de los derechos de los inmigrantes. A pesar de su juventud, era una figura al alza en el Partido Demócrata. En el pasado fue alcalde de San Antonio, en el estado de Texas, y ministro de Vivienda, durante la Administración Obama. Carismático y telegénico, llegó a sonar hasta como compañero de Hillary Clinton para el ticket demócrata en las elecciones de 2016. Hasta ahora, su carrera política había sido meteórica, pero su aspiración de disputarle la Casa Blanca a Donald Trump en noviembre era quizá demasiado ambiciosa.
Castro ha tenido problemas para hacerse un puesto entre los favoritos para lograr la nominación demócrata. Otros candidatos más experimentados como Joe Biden, Elizabeth Warren y Bernie Sanders han estado siempre por delante de él en las encuestas. Las dificultades para recaudar fondos y destacar en la campaña le han llevado a retirarse de la carrera presidencial antes i
El Newseum, el museo del periodismo, abrió sus puertas el 18 de abril de 1997 en Rosslyn, Virginia, en la ribera oeste del río Potomac. Su objetivo: concientizar al mundo de la importancia de una prensa libre en las sociedades democráticas. El éxito del museo fue tal, que una década después, en 2008, el centro se mudó al número 555 de la Avenida de Pennsylvania, en Washington DC, a medio camino entre el Capitolio y la Casa Blanca. Su ubicación estratégica, entre las sedes de los poderes del estado, era una metáfora perfecta del rol de cuarto poder que la prensa aspira a representar. La nueva sede del Newseum se instaló en un edificio enorme, de 60.000 m². Un templo moderno dedicado a la defensa de la primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, que establece que el Congreso no podrá aprobar nunca una ley que limite la libertad de expresión, ni la de prensa.
El año pasado tuve la ocasión de visitar el Newseum. Confieso que me sentí abrumado ante la cantidad de objetos y materiales periodísticos expuestos. Todos los días se exhibían las portadas de los principales periódicos del mundo. El museo albergaba también piezas de incalculable valor, como la antena de telecomuni