Poco a poco, año tras año, mes a mes, el régimen chavista, el cual controla con mano de hierro los designios del afligido pueblo venezolano, se va quedando cada vez más solo. A su lado tan sólo se mantiene estable el apoyo fiel de países que no destacan precisamente por sus virtudes democráticas, tales como Rusia, China, Irán, Turquía y Nicaragua. Y ahora, como si el régimen chavista no estuviera lo suficientemente aislado en el ámbito internacional, el presidente venezolano Nicolás Maduro tomó, en un primer momento, la iniciativa de cortar toda vinculación formal con la Unión Europea. Las relaciones diplomáticas entre Caracas y Bruselas, ya de por sí bastante deterioradas en los últimos tiempos, estuvieron a un paso de ser prácticamente inexistentes. El pasado 29 de junio, Maduro anunció ante las cámaras de televisión, haciendo uso del lenguaje agresivo y el tono exaltado que tanto le c
Quienes ya cantaban victoria, o quienes pensaban que la pandemia del coronavirus estaba en franco retroceso, quizá tengan que pensárselo dos veces. No sólo millones de ciudadanos alrededor del globo han bajado la guardia; también lo han hecho varios gobiernos y administraciones municipales en el mundo entero. Las consecuencias de tanto optimismo prematuro e ingenuo están a la vista por doquier. El apresuramiento con la vuelta a la supuesta normalidad ha ocasionado que numerosos pueblos y urbes hayan tenido que dar marcha atrás. Ciudades en Alemania, Estados Unidos y Reino Unido, por citar sólo algunos países, se han visto obligadas a adoptar una vez más medidas de confinamiento.
Y lo mismo está ocurriendo en estos momentos en la capital de Argentina. Tras el notable aumento de los casos diarios de contagio (más de dos mil cada veinticuatro horas), las autoridades han decretado que los ciu
Recuerdo que hace unos años, mientras me encontraba "turisteando" por Ciudad de México, unos buenos amigos me invitaron a ver un espectáculo de lucha libre mexicana. La verdad es que no me apetecía demasiado asistir (cualquier espectáculo mínimamente violento me repele), pero en vista de la insistencia de mis amigos, finalmente accedí. Y para ser sincera, no me arrepiento en absoluto de haber ido. Los luchadores, unos personajes graciosos y completamente estrafalarios, muchos de ellos con los rostros cubiertos por coloridas máscaras, hacen disfrutar al público a lo grande. Al igual que en la lucha libre estadounidense, la gran mayoría de los golpes son ensayados previamente de una manera muy profesional. Sin embargo, a pesar de tanta teatralidad y de tanta representación coreográfica, no hay duda de que estos excelentes intérpretes reciben de cuando en cuando unos buenos tortazos. Es por
Son incontables los defectos y los vicios que van aparejados a cualquier líder narcisista y poseedor de un ego desmedido. Pero quizá el peor de todos ellos sea la propensión a colocar sus intereses personales por encima del bien común. Porque cuando eso ocurre, lo más seguro es que ese dirigente tienda a sembrar la fragmentación entre la población, con el único objetivo de cumplir sus metas individuales. Y pienso yo que lo más nefasto, lo más repudiable, lo más condenable que puede hacer el líder de cualquier país, es dividir a sus propios ciudadanos entre "nosotros" y "ellos". Y es que ya lo dijo el gran Abraham Lincoln en uno de sus memorables discursos: "Una casa dividida en contra de sí misma no se puede mantener en pie".
Todo esto se aplica perfectamente al último discurso multitudinario protagonizado por Donald Trump. El pasado 3 de julio, en vísperas de una fastuosa celebración na
A veces, la única manera de lograr que alguien haga lo correcto es golpeando su bolsillo, o en otras palabras, perjudicando su economía. Es lo que ha ocurrido recientemente con Mark Zuckerberg, fundador y presidente de la red social Facebook. Incontables ciudadanos, organizaciones sociales e incluso representantes políticos han estado ejerciendo presión, a lo largo de los últimos meses, para que los responsables de Facebook controlen y limiten de alguna manera la gran cantidad de mensajes de odio que circulan por esta red. Es algo que Twitter y Google, por ejemplo, llevan tiempo intentando hacer. Sin embargo, Mark Zuckerberg, durante todo este período, ha argumentado ante los medios, e incluso ante el Congreso de los Estados Unidos, que no entra dentro de sus responsabilidades hacer de árbitro en las discusiones que se desarrollan en su red social, y mucho menos coartar la libertad de ex