Pero vamos a empezar, si les parece, por la destitución de Brad Parscale, el jefe de campaña de Trump…
El próximo 3 de noviembre, Estados Unidos celebra elecciones presidenciales y legislativas. Los estadounidenses están convocados a las urnas para elegir a su nuevo comandante en jefe y para renovar la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Ahora mismo, las cosas no pintan nada bien para Trump. Según las encuestas, el candidato demócrata Joe Biden encabeza la carrera por la Casa Blanca, con una ventaja en los sondeos de casi diez puntos. El exvicepresidente lidera, además, la intención de voto en todos los estados clave. Los augurios tampoco son buenos para el Partido Republicano, ya que los demócratas lo tienen todo a favor para hacerse con el control de las dos cámaras del Congreso.
Donald Trump está nervioso. Sabe que su pésima gestión de la pandemia del Covid-19 ha complicado sus posibilidades de ser reelegido. Su comportamiento irresponsable, sus mentiras y su desdén por la opinión de los médicos le van a costar caro el día de la votación. El presidente está desconcertado y no sabe qué hacer para darle la vuelta a las encuestas.
Ante las malas perspectivas electorales, Trump decidió, el pasado 15 de julio, reemplazar a su jefe de campaña, Brad Parscale.
Goya Foods es la mayor empresa hispana de alimentación en Estados Unidos. Sus productos son tremendamente populares y están presentes en prácticamente todos los supermercados del país. Desde hace días, sin embargo, la compañía se enfrenta al boicot de buena parte de la comunidad latina. La razón: las declaraciones de su director ejecutivo, Robert Unanue, alabando la gestión de Donald Trump. El pasado 9 de julio, Unanue acudió a la Casa Blanca para participar en el acto de presentación de una iniciativa para mejorar las oportunidades educativas y económicas de los hispanos, y dijo: “Todos estamos verdaderamente bendecidos por tener un líder como el presidente Trump. Tenemos un increíble constructor y oramos por nuestro liderazgo, nuestro presidente y nuestro país”.
Sus palabras desataron una gran polémica entre los más de 50 millones de latinos que hay en Estados Unidos. La comunidad hispana no olvida los continuos ataques e insultos del presidente. Desde que llegó a la Casa Blanca, Trump ha defendido la construcción de un muro en la frontera con México y ha descalificado a los latinos, a quienes ha descrito indiscriminadamente como criminales y violadores. La comunidad latina tampoc
Imagino que muchos de ustedes habrán visto la serie de televisión Vida, que cuenta la historia de dos hermanas de ascendencia mexicana que regresan a su barrio natal de Boyle Heights, al este de Los Angeles, cuando fallece su madre. Al volver a casa, se dan cuenta de que el vecindario se ha gentrificado y de que todo ha cambiado por completo. Los Starbucks y los McDonalds han sustituido a las cantinas, las taquerías y los restaurantes de tamales. Los comercios tradicionales han sido relevados por galerías de arte, cafés boutique y tiendas de moda. Los precios de la vivienda se han disparado y muchos vecinos tienen serios problemas para seguir viviendo en sus casas. La gentrificación de Boyle Heights es también el argumento de otra serie televisiva de éxito: Gentefied, producida por Netflix.
Boyle Heigths ha sido históricamente uno de los suburbios más tolerantes, inclusivos y socialmente diversos del condado de Los Angeles. En las primeras décadas del siglo XX acogió a importantes comunidades de japoneses y de judíos. Con el paso de los años, la llegada de miles de inmigrantes mexicanos insufló un aroma latino al barrio. En la actualidad, el 90% de sus casi 100.000 habitantes son c
En Estados Unidos se hablan decenas de dialectos del inglés. Hay regiones, estados y hasta ciudades que hablan el inglés de forma distinta a la de sus vecinos, con palabras, expresiones y acentos que los diferencian de otros lugares. Los dialectos desarrollan su propia gramática, su sintaxis y sus reglas de pronunciación. Son variedades lingüísticas de una misma lengua.
Un equipo de lingüistas de la Universidad Internacional de Florida ha comenzado a estudiar si el llamado Miami English es también un dialecto de inglés. El estado de Florida, y sobre todo la ciudad de Miami, acogieron con los brazos abiertos a decenas de miles de cubanos que huyeron de su país tras la revolución castrista, en 1959. En las décadas siguientes, además de cubanos, llegaron también a Florida miles de venezolanos, mexicanos, nicaragüenses e inmigrantes de otros países caribeños.
Cualquier persona que haya tenido la oportunidad de visitar Miami se habrá dado cuenta de que sus ciudadanos se expresan de una manera muy particular. En 2013, el profesor Phillip Carter empezó a estudiar el inglés de los miamenses y enseguida se percató de la enorme influencia que el español tenía en su forma de hablar. Muchos ciu
Cuando dentro de unos años echemos la vista atrás, podremos contemplar con más claridad todas las anomalías producidas por la pandemia del Covid-19. Uno de los ámbitos donde más se ha notado el impacto del coronavirus es el deporte profesional. Poco a poco, las grandes competiciones nacionales e internacionales se van reanudando, pero lo hacen sin público en los estadios. Y eso, lamentablemente, provoca que los éxitos deportivos no puedan ser celebradosy compartidos con los aficionados.
El pasado 16 de julio, por ejemplo, el Real Madrid se proclamó campeón de la Liga española. Fue una ocasión especial para el club, puesto que hacía tres años que no ganaba este título tan importante. Pero los jugadores, en esta ocasión, no pudieron correr a las gradas para celebrarlo con los seguidores del equipo. Cuando las cámaras abrieron el zoom, los televidentes pudieron observar la imagen del estadio completamente vacío. Al terminar el partido, un silencio frío, casi distópico, se adueñó de la cancha. Ojalá para la temporada que viene las empresas farmacéuticas hayan desarrollado ya una vacuna que permita reanudar los espectáculos deportivos con público en las gradas.
En cualquier caso, estoy