El 1 de marzo se celebró el Día de la Cero Discriminación, una fecha instaurada hace una década por la Asamblea General de Naciones Unidas para exigir que todas las personas sean iguales ante la ley en cualquier parte del mundo. Hay un país, sin embargo, en el que esa jornada será recordada por un gigantesco paso atrás en el reconocimiento de los derechos humanos más elementales. El miércoles pasado, la Corte Suprema de Justicia de Panamá dictaminó que el matrimonio civil continuará vetado para las parejas del mismo sexo. Tras la histórica decisión del tribunal, por lo tanto, los panameños homosexuales seguirán siendo marginados por la legislación.
Los magistrados de la Corte han tardado más de seis años en estudiar y resolver el recurso que pedía reconocer plenos derechos para todos los ciudadanos, sin tener en cuenta la orientación sexual de cada persona. Después de tanto tiempo de demora —un retraso que supone, en sí mismo, una injusticia— es difícil comprender por qué el tribunal ha publicado su sentencia precisamente el 1 de marzo. En realidad, solo existen dos posibilidades: o ha sido una enorme torpeza, por ignorar el significado de la fecha, o ha sido una decisión deliberada
La plaza de la Constitución de Ciudad de México, popularmente conocida como el Zócalo, es un excelente termómetro del clima político del país. Este emblemático enclave de la capital mexicana es, en cierto modo, un ágora que refleja las inquietudes y ambiciones de la ciudadanía. Su enorme extensión, de más de 45.000 metros cuadrados, permite medir la intensidad de las grandes movilizaciones sociales. El pasado 26 de febrero, una marea humana desbordó la explanada para protestar contra una polémica iniciativa impulsada por el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador: más de 100.000 personas se concentraron allí para expresar su rechazo a una reforma electoral.
El denominado Plan B —aprobado definitivamente por el Senado hace dos semanas— deja maniatado al Instituto Nacional Electoral, el organismo encargado de regular y supervisar las votaciones en México. Esta institución afrontará un recorte de personal, verá limitada su independencia y sufrirá restricciones en su capacidad de sancionar a quienes incumplan las leyes electorales. Los manifestantes que abarrotaron el Zócalo aseguran que la reforma introducida por el partido de López Obrador —el izquierdista Morena, que cuenta con ampli
Una fotografía tomada en el pabellón deportivo de Crotona, en la región italiana de Calabria, habla alto y claro de lo trágica que puede llegar a ser la ruta migratoria a través del Mediterráneo. Sobre el suelo del recinto aparecen alineados decenas de ataúdes: algunos de ellos son marrones, del tamaño de un adulto; otros son blancos, de la talla de un niño. Los féretros contienen los cuerpos de quienes murieron en el intento de entrar en la Unión Europea a bordo de una patera fletada por traficantes de personas. Tras el naufragio de esta embarcación precaria frente a la costa calabresa se han recuperado 70 cadáveres, pero se calcula que aún podría haber más de 40 víctimas mortales desaparecidas en el mar.
Los supervivientes de la catástrofe han relatado que zarparon desde Turquía, el pasado 22 de febrero, con un cierto sentimiento de euforia. Después de un largo y penoso viaje —muchos procedían de países como Afganistán, Pakistán o Somalia—, los pasajeros se veían por fin en la última etapa de su travesía, con Europa frente a sus ojos. Sin embargo, al cabo de tres horas navegando, la esperanza comenzó a desvanecerse. El motor del barco se averió súbitamente y todos los tripulantes
Una de las grandes cualidades del capitán Jack Aubrey, el personaje interpretado por Russel Crowe en Master and Commander, es que veía siempre las ventajas del momento histórico que había tocado vivir y no se dejaba llevar por una inútil nostalgia de supuestos tiempos mejores. En una de mis frases favoritas de la película, el capitán se maravilla con los últimos avances en la ingeniería de los buques enemigos, y exclama: “¡En qué era tan fascinante vivimos!”. La semana pasada, repetí esas mismas palabras cuando volví a ver que una tecnología aparentemente banal —una aplicación móvil en la que triunfan vídeos de bailes graciosos o de cachorros de mascotas— puede ser también una amenaza geopolítica. Canadá, por ejemplo, acaba de prohibir TikTok en los teléfonos de algunos de los principales cargos del Estado.
La administración canadiense ha tomado medidas drásticas y ha vetado TikTok en los teléfonos de los miembros del Gobierno, de los diputados y senadores, y de los altos funcionarios federales. El Ejecutivo liderado por el primer ministro Justin Trudeau considera que utilizar la aplicación china en determinados dispositivos implica un nivel de riesgo inaceptable para la confidenci
Es difícil encontrar en todo el planeta un estallido de alegría y diversión comparable al carnaval de Río de Janeiro. La ciudad brasileña hierve cada mes de febrero al ritmo de la samba, en una poderosa explosión de danza y sensualidad. Este año, sin embargo, será recordado por una nota disonante que destacó en la fiesta que caracteriza a las calles cariocas durante su celebración más universal. Entre las comparsas que compitieron en el desfile del sambódromo, triunfó una apuesta rompedora y polémica: se proclamó vencedor del festival un homenaje a Virgulino Ferreira —más conocido como Lampião—, quien fue uno de los mayores bandoleros del mundo a principios del siglo XX.
Hace cien años, en el noreste de Brasil, no había nadie más temido que Lampião. Este histórico personaje lideraba una de las bandas armadas llamadas cangaços: un grupo rebelde que se enfrentaba a las injusticias cometidas por las fuerzas del Gobierno o por los mercenarios al servicio de los terratenientes más adinerados. Entre los estratos más humildes de la sociedad de aquella época, muchos consideraban a Lampião un héroe: alguien equiparable a leyendas como Robin Hood, a forajidos como Jesse James, o incluso a rev