Nadie en Panamá ha vivido ajeno al enfrentamiento que han mantenido durante los últimos meses el Gobierno y la compañía minera canadiense First Quantum. Ambas partes han chocado en la negociación para renovar la licencia de explotación de una de las diez mayores minas del mundo, un rico yacimiento de cobre a cielo abierto. Por ejemplo, cualquiera de los miles de conductores que encienden cada día la radio en los largos atascos panameños, han estado escuchando constantemente dos tipos de anuncios: unos, pagados por el Estado, criticando a la empresa; otros, comprados por la minera, desacreditando al Ejecutivo. Finalmente, el conflicto se ha solucionado con una nueva propuesta de contrato, pero los términos del acuerdo son humillantes para el Gobierno panameño.
First Quantum, asistido por un poderoso equipo legal, ha aprovechado su superioridad en la negociación, frente a unas instituciones relativamente débiles, para cerrar un trato desproporcionadamente ventajoso. El gigante canadiense accedería a abonar los 375 millones de dólares anuales que exige Panamá, pero el resto de cláusulas del contrato añadirían un gran asterisco a esa cifra. La empresa, que se beneficiaría de grandes ex
El periodista ecuatoriano Lenín Artieda llegó especialmente contento a su puesto de trabajo, en la ciudad de Guayaquil, el pasado 20 de marzo. Era su primer día laborable después de un permiso por paternidad, y recibió grandes muestras de cariño de sus compañeros del canal de televisión Ecuavisa. Tras ese feliz reencuentro, Artieda tomó asiento en su escritorio y le entregaron una carta que había sido enviada a su nombre: un sobre que contenía un pen drive. En el momento que Artieda lo conectó a su computadora, el dispositivo estalló. Por fortuna, solo se detonó la mitad de la carga explosiva y la bomba oculta le causó únicamente magulladuras leves en la mano y en el rostro, pero el atentado demuestra que los reporteros en Ecuador arriesgan su vida por ejercer su oficio.
Artieda fue víctima de un ataque múltiple y coordinado. Cuatro artefactos explosivos más, también ocultos bajo el aspecto de un lápiz de memoria, fueron enviados contra otros periodistas ecuatorianos. Uno de ellos, dirigido al reportero Carlos Vera, no llegó a su destino porque fue interceptado por la empresa de mensajería. Los tres restantes fueron remitidos a Milton Pérez, Mauricio Ayora y Mario Rivandeira, pero n
Todas las utopías aparentan ser inalcanzables hasta que, por fin, se hacen realidad. ¿Alguno de ustedes ha soñado alguna vez con una vida sin el humo contaminante de los coches? Pues bien, ese horizonte que parecía imposible —aunque aún esté muy lejos de conquistarse por completo— se ve cada vez más cerca en la Unión Europea. A partir de 2035, en los países miembro no podrá venderse ninguna clase de vehículo que vierta CO2 a la atmósfera, tampoco los propulsados por motores híbridos o los que consuman biocombustibles. Solamente podrán comercializarse los automóviles de “emisiones cero”: es decir, los que no dejen ninguna huella de carbono en las carreteras por las que circulan.
Bruselas ha aprobado este paso de gigante en legislación ambiental tras una compleja negociación entre los Estados de la Unión Europea. Finalmente, sólo hubo un voto en contra, el de Polonia, mientras que Italia, Rumanía y Bulgaria se abstuvieron. La normativa recibió el apoyo de los otros 23 socios, incluida Alemania, a pesar de que este país mantuvo bloqueado el acuerdo durante varias semanas.
Berlín, el mayor fabricante de automóviles de la Unión Europea, exigía sacar de la prohibición a los combustibles
En 1992, el presidente de los Estados Unidos, George H. W. Bush, aspiraba a ser reelegido para un segundo mandato y parecía imbatible en las encuestas. La disolución de la Unión Soviética y la victoria estadounidense en la guerra del Golfo eran factores que disparaban la popularidad del líder republicano, hasta una aprobación del 90%. Sin embargo, el candidato del Partido Demócrata, Bill Clinton, se vio impulsado por uno de sus asesores, quien consiguió cambiar el marco del debate público. El consultor político James Carville puso el foco en la recesión y el desempleo que sufría el país en aquella época y acuñó una frase que ha perdurado hasta hoy. En una pared del cuartel general de campaña, escribió: “Es la economía, estúpido”. Ese audaz cambio de perspectiva propició una inesperada victoria de Clinton. Ahora, 30 años después, la idea de Carville ha vuelto a demostrar su eficacia en Finlandia.
Las elecciones finlandesas del pasado domingo se decidieron por un puñado de votos. Vencieron los conservadores, con un apoyo del 20,8%, seguidos de cerca por la ultraderecha, con el 20,1%. La primera ministra, la socialdemócrata Sanna Marin, mejoró los resultados anteriores de su partido, p
Jamás podré olvidar la fascinación que me causó visitar el Museo Mural Diego Rivera, en Ciudad de México. Confieso que permanecí un buen rato boquiabierto ante la obra más destacada de la galería, Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central. En esta hipnótica pintura —de más de 14 metros de largo, y casi 5 de alto— aparecen retratados más de 100 personajes, pero hubo un detalle que, casi por azar, me llamó mucho la atención: en el espacio central de la escena, Rivera pintó con tonos morados las hojas de los árboles. En aquel momento, supuse que la elección de ese color había sido fruto de la creatividad y la imaginación del artista. Sin embargo, al salir del edificio, noté que el museo estaba, precisamente, junto al parque Alameda Central, y que todo ese jardín de estilo renacentista estaba salpicado por el morado de las flores de las jacarandas.
Había aterrizado en Ciudad de México la noche anterior, y aquella mañana había comenzado mi ruta turística por el Museo Mural. Por lo tanto, aún no había podido comprobar que la jacaranda es el árbol más emblemático de la capital mexicana. Después, durante los 5 días que pasé allí, tuve la suerte de presenciar el espectáculo mo