¿Es España un país racista? Es una pregunta que en las últimas semanas ha estado en boca de muchas personas, tanto fuera como dentro de aquel país. Aunque quizá la interrogante está mal formulada. Para empezar, ¿hay algún país que no sea racista en cierto modo? Según diversos filósofos y sociólogos, la pregunta es irrelevante, pues ciertos grados de racismo y xenofobia son connaturales al ser humano, y por tanto a todas las sociedades. A pesar de que son muchos los que opinan que el racismo es una construcción cultural, también hay otros que piensan lo contrario: es la educación (la buena educación) la que nos enseña a no despreciar a quien es distinto. Uno de estos pensadores es la filósofa española Adela Cortina, quien afirma que "nuestro cerebro es xenófobo".
De modo que la pregunta que más bien habría que hacerse es: ¿cuán racista es España? O tal vez: ¿hay demasiados racistas en España? Todas estas interrogantes brotaron de pronto, como si de un volcán se tratase, tras el partido de fútbol que enfrentó, el pasado 21 de mayo, al Valencia con el Real Madrid. Ese día, miles de personas, congregadas en el estadio de Valencia, profirieron feroces insultos racistas en contra del juga
Pablo Escobar Gaviria, el despiadado narcotraficante que puso contra las cuerdas al Estado colombiano, sigue despertando hoy en día una enorme fascinación. Desde su muerte, hace exactamente tres décadas, se han escrito innumerables libros sobre su siniestra figura. También se han filmado incontables películas y series de televisión basadas en la biografía de quien fuera el máximo dirigente del Cartel de Medellín. En las tiendas de souvenirs de esa ciudad se venden cada día decenas de camisas con la estampa del sonriente rostro del delincuente, como si se tratara de una gran estrella pop. Muchos políticos en Colombia temen que se esté generando un proceso de "idealización" o incluso de "endiosamiento" en torno a su persona, algo que podría llevar a muchos jóvenes a intentar seguir sus pasos. Pero lo cierto es que la agitada vida de Pablo Escobar estuvo llena de curiosidades e incógnitas. Por ejemplo, muchos nos hemos preguntado acerca del destino de los numerosos animales exóticos que coleccionó en su zoológico particular. El célebre narcotraficante llegó a acumular, en su rancho privado en el departamento de Antioquia, alrededor de 1.200 ejemplares, entre los que destacaban elefant
La larga lucha por salvar el parque nacional Yasuní, la zona natural protegida más grande de Ecuador, continúa sin pausa. Y puede que llegue a su fin muy pronto. Este hermosísimo territorio natural, ubicado al noreste del país y declarado por la Unesco "reserva de la biosfera" en 1989, se encuentra amenazado desde hace años por los intereses petroleros. En el año 2013, el entonces presidente Rafael Correa anunció su intención de autorizar la extracción del petróleo que yace bajo el suelo de Yasuní, un territorio que se extiende a lo largo y ancho de más de un millón de hectáreas. Aquello, como era de prever, suscitó la airada protesta de un sinfín de líderes sociales y ecologistas, quienes han intentando proteger no sólo la valiosa biodiversidad de la zona, sino también los derechos de las comunidades tagaeri y taromenane, los últimos grupos indígenas que aún viven en completo aislamiento en Ecuador. El colectivo ambientalista Yasunidos ha estado luchando durante una larga década para impedir la puesta en marcha del proyecto petrolífero. Entre sus exigencias también destaca una consulta popular con el fin de que sean los ciudadanos quienes decidan sobre el futuro de Yasuní. Tras ve
Cada vez es mayor el número de personas, así como de gobiernos, que se toman en serio las dramáticas consecuencias del calentamiento global. Y una de las actividades humanas que están en el punto de mira es el transporte. En concreto, el transporte aéreo. Según algunas estimaciones científicas, este tipo de transporte representa el 3,5% del conjunto de todas las actividades humanas que impulsan el cambio climático a nivel global. A primera vista no pareciera ser demasiado. Pero debemos tomar en cuenta que el transporte aéreo es una industria que crece a pasos agigantados año tras año. Además, tampoco debemos olvidar que quienes más viajan en avión (y por tanto más contaminan) suelen ser las personas más adineradas, de modo que ese porcentaje corresponde a una fracción relativamente pequeña de la población mundial. Por cierto: una sola hora de vuelo en un jet privado puede generar aproximadamente dos toneladas de CO₂, mientras que un ciudadano europeo emite una media de 8,2 toneladas en todo un año. Es decir, apenas cuatro horas de vuelo serían equivalentes a la huella de carbono que deja un europeo promedio a lo largo de 365 días. Y es que ya lo señala una última estadística, ofrec
Carla Simón, la muy talentosa directora catalana de cine, es una rara avis dentro del panorama cinematográfico. Para empezar por lo más obvio, es mujer. Y eso no es demasiado frecuente en la muy masculina industria del séptimo arte. Se estima que menos de un tercio de los directores en España son mujeres (en Hollywood el porcentaje es incluso menor, apenas un 18%). Además, Carla Simón destaca por su juventud: nació hace 36 años en Barcelona. Pero lo que realmente marca la diferencia con respecto al resto de creadores es su obra cinematográfica sumamente personal. Sus películas son sutiles, poéticas, serenas. Los personajes, las situaciones y las historias que se narran destilan verdad. Es un tipo de cine bastante apacible, lírico, que no es nada frecuente encontrar en la actualidad, sobre todo cuando las salas de proyección están atiborradas de productos comerciales repletos de acción trepidante y a un ritmo sin pausa. Y es que el cine de Carla Simón me recuerda bastante al movimiento de la Nouvelle Vague que surgió a finales de la década de los cincuenta en Francia. Tengo la impresión de que esta inclasificable artista proviene de tiempos pretéritos en los que las prisas, el ruido