El pasado viernes por la tarde recibí un mensaje en mi teléfono, enviado por una buena amiga, que tan sólo decía: "¿Ya te enteraste?". Supongo que millones de personas en todo el mundo recibieron un mensaje similar? en ese preciso momento. Dos segundos más tarde tenía la increíble noticia ante mis ojos.
Los hechos, además de vergonzosos, eran completamente insólitos. Se podría decir que incluso surrealistas. Volodímir Zelenski, el presidente ucraniano, recibía una dura y humillante reprimenda en la Casa Blanca y ante los ojos del mundo. Donald Trump y el vicepresidente J.D. Vance lo llamaban "irrespetuoso" delante de decenas de cámaras, y le exigían ser más agradecido con el presidente estadounidense (un agradecimiento que el propio Zelenski, humillado públicamente, no tuvo problemas en expresar una y otra vez. ¿Pero qué terrible error había cometido Zelenski para recibir aquel denigrante varapalo en público y en la Casa Blanca, algo nunca visto en toda la historia de Estados Unidos? Tras indagar durante unos minutos más, encontré la respuesta: Zelenski tan sólo había intentado explicar a Vance que hablar de "diplomacia" y de "acuerdos de paz" con Vladimir Putin no era garantía de
Decía el gran David Bowie (quien además de ser un músico genial también poseía un gran talento para la filosofía y el misticismo) que le parecía inevitable el advenimiento, tarde o temprano, de una dictadura fascista a escala global. Bowie opinaba que aquello a la larga sería beneficioso, tras un duro y doloroso aprendizaje colectivo. En otras palabras: no sirve si te lo cuentan; hay que vivir las malas experiencias en carne propia para así aprender de lo malo y lo negativo.
Yo espero que no tengamos que pasar por ese sufrimiento. Pero lo cierto es que, mirando a nuestro alrededor, el panorama no resulta nada prometedor. Y es que los partidos ultraderechistas o neofascistas han ganado impulso en muchos lugares del planeta. Se podría decir que se han envalentonado. Ahora difunden sin tapujos sus discursos intolerantes ante un público cada vez más numeroso. No quiero decir que Donald Trump sea un líder fascista, pero lo que sí es innegable es que, en muchos países, todo simpatizante de extrema derecha tiene en estos momentos al presidente estadounidense en un altar.
México no ha sido inmune a estas influencias. Allí también hay quienes desean que el país se sume a esta ola global ultra
En los últimos meses del 2024, cuando el apoyo de Elon Musk a la campaña electoral de Donald Trump pasó de ser meramente verbal a financiero (el empresario donó más de 260 millones de dólares), comenzaron a circular por la ciudad de Nueva York muchos carros de la marca Tesla con la siguiente calcomanía adherida: "Lo compré antes de que Elon se volviera loco". La graciosa frase refleja el estupor que infinidad de clientes de Tesla, simpatizantes de ideologías progresistas, han venido experimentando ante la "llamativa" (por decirlo de alguna manera) deriva ideológica que el multimillonario empresario, y ahora fiel escudero de Donald Trump, ha protagonizado en los últimos tiempos.
Tales adhesivos en los carros se han ido extendiendo poco a poco por todo el territorio de Estados Unidos e incluso han traspasado sus fronteras, llegando a Europa. Sin embargo, la perplejidad y la ironía ahora se han transformado en un profundo desagrado en los rostros de millones de ciudadanos alrededor del mundo. Sobre todo cuando Musk, ávido de protagonismo y con unas ansias ilimitadas de poder, comenzó a interferir en los procesos democráticos europeos. Y ya sabemos que hoy en día sus simpatías siempre t
En los últimos tiempos, y al igual que sucede en otros países de Europa, se está presenciando en España un destacado descenso demográfico en la población autóctona, una preocupante disminución que se acentúa año tras año. Y si la totalidad de la población en el país ha continuado ligeramente en aumento, ha sido gracias a la beneficiosa aportación de los inmigrantes. De hecho, según datos aportados por el centro de análisis Funcas a finales del 2024, la inmigración contribuye por sí sola con el 84% del crecimiento de la población total en España.
Esta notable contribución es perfectamente visible en grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Sevilla o Valencia. Sin embargo, es mucho más difícil de apreciar en los pueblos rurales. Ya son incontables los pueblos en los que pervive apenas un puñado de vecinos, o que ya han sido penosamente abandonados para siempre. Esta situación de abandono en el mundo rural ha sido tan acentuada en las últimas décadas que incluso ha sido bautizada popularmente con un triste nombre: "la España vacía".
Como un modo de intentar revertir, o al menos atenuar, este alarmante declive, muchos municipios se han puesto manos a la obra con el fin de atraer nuevos h
Uno de los viajes que más me han impactado fue el que hice en búsqueda de los restos del imperio inca en Perú. El plato fuerte fue, por supuesto, la llegada a Machu Picchu tras recorrer parte del legendario "camino del inca". Pero antes de emprender aquel periplo, permanecí un par de días en la deslumbrante ciudad de Cuzco, antigua capital del imperio incaico antes de convertirse en una de las principales sedes del virreinato de Perú, ya bajo el dominio de los conquistadores españoles. Recuerdo haberme quedado extasiada, allí en Cuzco, en la célebre calle Hatun Rumiyoq, un popular sendero peatonal que colinda con el antiguo palacio de uno de los emperadores incas. Todo lo relacionado con esta calle está envuelto por un halo de misterio. No se conoce la fecha exacta de su construcción, aunque algunos expertos la sitúan en algún momento del siglo XIV. Y, sobre todo, aún se desconoce el modo en que los hábiles constructores incas fueron capaces de izar estas enormes rocas, algunas de ellas de varias toneladas de peso, y conjuntarlas entre sí por medio de unos cortes absolutamente perfectos. Hasta el día de hoy se sigue debatiendo apasionadamente sobre la manera en que pudieron realiza