Propiedad Incierta
Todo lo que ves as mío
—¡Qué madrugadores! —pensé. —¡Un lunes a las ocho de la mañana con este frío! ¿Quién podrá ser?
Al otro lado del hilo, no esperaron mucho para volver a llamar; el teléfono sonó dos minutos después.
—Estudio Tres por Siete, dígame, —dije en seguida.
—Buenos días, —escuché que decían al otro lado.— ¿Puedo hablar con la arquitecta, la señora Roca, por favor?
—Sí, soy yo, —contesté.— ¿Qué desea?
Era un albañil que había conocido un par de años atrás. Me preguntó si ese mismo día podía visitar una casa centenaria situada a unos 30 km de mi oficina. El techo necesitaba urgentemente una reforma pues una pequeña parte de la estructura horizontal del centro de la casa se estaba derrumbando.
—Los propietarios no quieren gastar mucho dinero en ref