Propiedad Incierta
La herencia
—Una propiedad tan maravillosa y tan dejada,— comenté al albañil cuando subíamos la ladera de la montaña en su coche.— ¡Qué pena! Supongo que el costo de la reforma es demasiado grande para que sus propietarios la lleven a cabo.
—Bueno, no es solo eso…—me respondió el albañil.— El señor Perales “realmente” —y enfatizó esta palabra una segunda vez mirándome— “realmente”, no es el propietario.
Lo miré atónita.
—Pero, ¿no dijo, literalmente, que todo lo que veíamos a nuestro alr