Propiedad Incierta
Expectación
Dudaba si comentarle que la prima de mi madre fallecida recientemente, la prima Hortensia, era su tía; la esposa del hermano de su padre. Mi madre me advirtió que las dos familias se odiaban profundamente, así que me contuve… Pero inesperadamente, fue el mismo señor Perales quien inició el tema.
—Mis primos —me dijo, —los que viven en la parte posterior de la casa, quieren la mitad de la propiedad, la mitad de la herencia. Pero esta propiedad ha formado parte de mi familia desde que mi abuelo hizo testamento. Mi padre era el mayor de los dos hermanos. ¡Nosotros somos los herederos! No podemos dividir esta propiedad… Estaríamos vulnerando la memoria y la voluntad de mi abuelo Justino, la de mi padre e incluso la de mi hermano mayor.
Lo comprendía perfectamente… Durante toda su vida, el señor Perales había sido el heredero. Su apellido, su identidad, su existencia entera estaba vinculada a esa propiedad. Desprenderse de ella debía ser muy traumático. Implicaría ser alguien distinto, alguien que olvida