Arabia Saudí: sumisión o muerte
Tras la muerte del periodista saudí Jamal Khashoggi, su periódico, el Washington Post, publicó en su web el pasado 20 de octubre un fragmento de una entrevista al columnista. En la grabación puede escucharse a Khashoggi discutiendo la situación de su país bajo el gobierno del príncipe heredero, Mohammed bin Salman (MBS).
Una democracia, razona Khashoggi durante la entrevista, obliga a los dirigentes a rendir cuentas ante cualquier persona de la calle. En Arabia Saudí, en cambio, los gobernantes se consideran por encima del resto. “Gente como yo solo somos un estorbo para sus planes de reforma”, aseguraba Khashoggi.
El drama de las expulsiones escolares
Como en otros países desarrollados, en España el sistema educativo lleva años, o décadas, con serios problemas. Entre las muchas dificultades a las que se enfrentan los educadores está la cuestión de qué hacer con los alumnos más difíciles. Un tema polémico es el de las expulsiones: ¿es aceptable expulsar de la escuela a un estudiante problemático, de manera temporal o incluso permanente?
Por alumno “problemático” no me refiero, en absoluto, al que tiene dificultades para aprender. Las escuelas —unas más que otras— tienen recursos para ayudar a los chicos a los que les cuesta estudiar. Pero nunca he oído que se expulse a nadie de un colegio porque le resulte difícil asimilar las materias . No, yo estoy hablando más bien del rebelde sin causa que no va a la escuela a estudiar. Del que no tiene intención de aprender y que, con bastante frecuencia, tampoco quiere dejar que aprendan los demás.
Ocasionalmente, todo maestro de escuela tiene que poner orden en el aula. Pero, si cada pocos minutos hay que pedirle a algún chico que se siente, que se calle, que baje de la mesa, o incluso separar peleas, la capacidad del educador para enseñar cae en picado. El profesor deja de ser tal, y se co
La España vacía, ¿paraíso de oportunidades?
Visitando amigos en diferentes ciudades, siempre solía preguntar, por curiosidad, cómo iba el mercado inmobiliario. Ahora lo hago cada vez menos porque, vaya donde vaya, la respuesta siempre parece ser la misma: precios subiendo mucho, y muy rápido. Inmediatamente surge otra pregunta, cargada de ansiedad: ¿dónde vamos a vivir la gente con salarios normales?
En nuestro país existe un término, acuñado hace años, que quizá pueda darnos pistas de dónde está la solución: “la España vacía”. Como mencionaba el diario digital El Independiente el pasado 13 de octubre, más de la mitad de los municipios españoles está en “riesgo de extinción”. Según datos de la Comisión de la Despoblación de la Federación Española de Municipios y Provincias, casi 5.000 de las 8.125 poblaciones de nuestro país tienen actualmente menos de 1.000 habitantes.
Las ciudades están saturadas, y todo parece indicar que el problema solo irá a peor. Mientras tanto, en España hay literalmente miles de pueblos que necesitan desesperadamente sangre nueva. ¿A qué estamos esperando? La Feria Nacional para la Repoblación de la España Vacía —que se celebrará en Soria, en la comunidad de Castilla y León, el mes que viene—, puede a
Derogado el “impuesto al sol”
3 años y 9 días. Como si se tratase de una condena de cárcel, la organización ecologista Greenpeace ha contado el tiempo que ha permanecido en vigor una de las leyes más vergonzosas de la democracia española: el “impuesto al sol”. Esta ley del Partido Popular (PP) establecía que los consumidores debíamos pagar un impuesto por la energía eléctrica generada con paneles solares y autoconsumida. Además, los excedentes de energía vertidos a la red eléctrica no suponían ningún ingreso para la inmensa mayoría de instalaciones de autoconsumo.
El pasado 18 de octubre, el Congreso español aprobó por fin el decreto que deroga esta ley, promulgado hace unos días por el Gobierno. Un momento largamente esperado por muchos. Son 3 años y 9 días en los que el PP ha impedido que los consumidores españoles nos beneficiáramos de las nuevas tecnologías y participáramos activamente del mercado energético; un derecho reconocido por la Unión Europea. Alemania, por ejemplo, cuenta nada menos que con 1 millón de instalaciones de autoconsumo. España, el país más soleado de Europa, solo tiene 1.000.
No es casualidad que los españoles soportemos una de las tarifas eléctricas más caras de la UE. Pero, ¿quién se h
La caravana de la desesperación
Nadie sabe exactamente cuánta gente se ha unido a la caravana de migrantes hondureños que camina rumbo a Estados Unidos. Entre 4.000 y 5.000 personas, según se cree. Muchos se unen al grupo porque no pueden permitirse el coste de los traficantes de personas, y la caravana es una opción más barata.
Viajar en un grupo grande también proporciona cierta seguridad. Quizá por eso se ha unido a la caravana Nery Maldonado. Este hombre de 29 años, entrevistado por el New York Times el pasado 18 de octubre, perdió las piernas en su primer intento de llegar a EE.UU. hace tres años, mientras viajaba en un tren de carga rumbo al norte. Pero eso no le ha impedido volver a intentarlo ahora.
Maldonado y sus compañeros de trayecto le echan mucho coraje. Viajan con pocas pertenencias, pero muchos dicen que no han dejado nada valioso en su país: no tenían nada. Aseguran que en Honduras no hay dinero, ni trabajo. No hay futuro.
Si tuviera la desgracia de estar en una situación similar, y encontrara el valor suficiente, quizá yo también estaría en esa caravana. Soy consciente de que los controles migratorios son necesarios. Pero a la vez tengo muy presente el drama humano de quienes no ven otra alternativ