Baleares se toma en serio el cambio climático
Leyendo un artículo del pasado 18 de febrero en El País, sobre la Ley de Cambio Climático y Transición Energética de las Islas Baleares, recordé una cita atribuida a Ben Hecht. Decía el guionista, escritor y periodista estadounidense que “intentar entender lo que ocurre en el mundo leyendo periódicos es como intentar averiguar la hora mirando el minutero de un reloj”.
Según El País, la nueva legislación, —aprobada hace unas semanas por el Parlamento balear— pretende dotar a las islas de una “marca verde” que aumente su atractivo turístico. El periódico resume la ley diciendo que “aspira a erradicar las emisiones contaminantes procedentes del tráfico en las islas”, prohibiendo la venta de coches diésel a partir de 2025, y la de coches de gasolina a partir de 2035. El resto del artículo comenta la oposición de los fabricantes de automóviles a la nueva normativa.
Caras largas en Marivent
Habiendo vivido en Mallorca, puedo asegurarles que los residentes no necesitan enterarse por los periódicos de que la familia real está de visita. Cuando uno ve cientos de policías desplegados por toda la isla, es que los Borbones andan por allí.
Solo en gastos de seguridad pública, las vacaciones de la familia real en Mallorca nos cuestan a los contribuyentes españoles millones de euros al año. Y llevan más de cuarenta años veraneando en el palacio de Marivent, así que vayan echando cuentas. Otra partida digamos que… discutible del presupuesto público de la familia real son los desplazamientos del rey emérito. Aunque Juan Carlos abdicó en 2014, al parecer sigue viajando asiduamente con su escolta en un reactor del Ejército.
Cuando me retire, ¿me pagará mi empresa desplazamientos en jet privado para el resto de mi vida? Obviamente, no. Está claro que el gasto público dedicado a la familia real española podría reducirse de manera importante. Aunque, ya puestos, ¿por qué no reducirlo a 0?
En una democracia moderna, como España, la figura del rey me parece un anacronismo. Las pocas funciones institucionales que le quedan deberían trasladarse a otra figura, elegida democráticamente. Felip
Botsuana amenaza con volver a matar elefantes
Habiendo escuchado en este mismo programa mis opiniones sobre la familia real española, sabrán que no soy precisamente monárquica. Aunque nunca he sido defensora de la Corona, hace años tenía una opinión más neutra al respecto. El entonces rey, Juan Carlos I, hasta me caía bien, como a muchos españoles. Pero todo cambió cuando lo pillaron cazando elefantes en África.
Matar un animal por puro placer me parece un acto barbárico. Y más si se trata de un elefante, un majestuoso animal que tiene fuertes lazos familiares, gran capacidad de comunicación, empatía, y que llora a sus muertos. La población mundial de elefantes se reduce año tras año, debido a la caza furtiva y a conflictos con la creciente población humana.
Actualmente quedan unos 400.000 elefantes en África. En 1930 había 10 millones, según datos de WWF. Justamente la misma organización conservacionista de la que era presidente honorífico en España Juan Carlos de Borbón, en el momento de ser pillado in fraganti matando elefantes. Monumental hipocresía.
La tristemente famosa cacería del patriarca Borbón ocurrió en Botsuana, al sur del continente africano, en el año 2012. En aquel momento, matar elefantes estaba permitido en el p
Pregúntenle al león
En 2006, Benjamin Mee convenció a su madre para vender la casa familiar en Surrey, Inglaterra, y comprar otra en el sureste del país… que venía con un zoológico. Al parecer, el zoo de Dartmoor estaba a punto de cerrar, y sus 200 animales iban a ser sacrificados. Salvarlos fue una decisión admirable, pero no exenta de riesgo; Mee tampoco consiguió sanear las finanzas del zoológico, que, después de un tiempo, volvió a estar al borde de la bancarrota.
Entonces, Mee tuvo un golpe de suerte. En 2011, el director Cameron Crowe convirtió su historia en película —Compramos un Zoológico, con Matt Damon y Scarlett Johansson—. Además de disfrutar de su momento de gloria, Mee recibió 250.000 libras, y la promesa de recibir un 5% de los ingresos de la película.
Pero, a juzgar por una noticia publicada en The Guardian el pasado 21 de febrero, la película no hizo rico a Mee, ni aseguró el futuro del zoológico. En febrero, el zoo lanzó una nueva “atracción”: un juego de tiro de cuerda con un grupo de personas en un extremo… y un león en el otro. O un tigre, según el día. Los visitantes pagan 15 libras por participar en la actividad.
Aunque Mee dice que esto no es más que una manera divertida de que s
Iberdrola, dinero sucio a costa del medio ambiente
Hemos comentado en el programa cómo las grandes compañías eléctricas españolas —Iberdrola, Endesa y Gas Natural— forman un virtual oligopolio del cual no hay manera de deshacerse. A consecuencia de ello, los españoles sufrimos una tarifa eléctrica que está entre las más caras de Europa.
El sistema utilizado para establecer el precio de la electricidad en nuestro país se ha cambiado varias veces en los últimos años, y es todo menos transparente. Uno se imagina a maquiavélicos expertos de las grandes eléctricas, utilizando sofisticadas argucias para manipular al alza el precio de la electricidad… y, sin embargo, quizá sus estratagemas son más burdas de lo que pensamos.
A finales de 2013, el precio de la electricidad en España subió de manera tan brutal que el Gobierno se vio obligado a intervenir. ¿Qué ocurrió? Pues, al parecer, algo muy sencillo: en mitad del otoño, Iberdrola cerró varios embalses. Y no precisamente por falta de lluvia.
Dos años después, y tras muchas investigaciones, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) dictaminó que, recortando intencionadamente la producción de energía hidráulica, Iberdrola se había embolsado 21,5 millones de euros. La CNMC e