Ciudadanía informada contra demagogia
Las noticias falsas obviamente existen. Pero, en mi opinión, Internet dista mucho de ser una jungla impenetrable de datos donde es imposible distinguir las verdades de las mentiras. Dedicando algo de esfuerzo, no resulta difícil obtener información online fidedigna, incluso factual, sobre infinidad de temas.
Pero la mayoría de los ciudadanos no somos, ni de lejos, tan rigurosos. Ni en España ni, me atrevería a decir, en la inmensa mayoría de países. ¿Por qué tener una aburrida conversación basada en hechos, cuando podemos discutir sobre, digamos, el cambio climático, como si habláramos de fútbol? ¿Acaso no es más divertido?
Descubrir galaxias, un juego de niños
El pasado septiembre, la NASA lanzó la edición 2018 del Space App Challenge. En este concurso, la agencia espacial de EE.UU. presenta a los astrónomos aficionados una serie de desafíos, dirigidos a resolver grandes problemas relacionados con el espacio.
La convocatoria llegó a todos los rincones del planeta. Como contaba El País el pasado 1 de marzo, entre los participantes de esta edición estuvo Rosa Narváez, una diseñadora de Madrid. Para elaborar su propuesta, Narváez juntó un equipo estelar de 5 personas de diferente formación: un arquitecto, una física y música, un ingeniero aeroespacial y un ingeniero de big data.
Narváez y su equipo dispusieron de un tiempo limitado para preparar su proyecto; fueron 48 horas intensas pero, según comentaron a El País, enormemente divertidas. Al final, propusieron a la NASA desarrollar un juego para dispositivos móviles. En él, los jugadores deben superar “misiones” de corta duración consistentes en identificar galaxias o nebulosas en imágenes del telescopio orbital Hubble.
Cuando, a mediados de febrero, Narváez y sus compañeros tuvieron noticias de la NASA, no se lo podían creer; habían obtenido uno de los 6 premios ofrecidos por la agencia espa
Sísifo y la universidad española
Como otros países, España dedica cada año importantes cantidades de dinero a financiar estancias científicas en el extranjero. Especialmente valoradas son las estancias en Estados Unidos, un país cuyo sistema de Investigación y Desarrollo (I+D) es para muchos el modelo de referencia.
Quienes tienen la suerte de participar de estas experiencias, a veces reciben el encargo de intentar replicar el modelo americano, u otros sistemas de I+D que funcionan, en España. Desafortunadamente, a veces parece que el destino de estos investigadores no es otro que ejecutar una iteración de los trabajos de Sísifo: intentar con gran esfuerzo cambiar el sistema español, empujando la enorme piedra ladera arriba, solo para ver cómo, al final, ésta vuelve a rodar ladera abajo… hasta que llegue la siguiente encarnación del mito griego.
Un entorno de I+D no puede funcionar sin un sistema universitario competitivo. Pero, desgraciadamente, la universidad española es, en general, lo opuesto a una meritocracia. En muchas universidades de nuestro país, quizá la mayoría, cuando se convoca una nueva plaza docente ya se sabe quién va a ocuparla: alguien que lleva tiempo en el departamento correspondiente, que norma
Putin, ¿defensor de la verdad?
Quizá conozcan el dicho “quien a hierro mata, a hierro muere”. Pues bien, el “rey de las noticias falsas”, Vladimir Putin, parece decidido a evitar que le pase a él. Como contaba el New York Times el pasado 7 de marzo, la cámara baja rusa, la Duma, aprobó recientemente varias propuestas de ley castigando con cárcel, y con multas de hasta 6.000 dólares, a quienes difundan en la red noticias consideradas falsas; o a quienes insulten al Gobierno ruso en Internet.
La nueva legislación de censura online del Kremlin contempla medidas no solo contra ciudadanos individuales, sino también contra webs que publiquen información considerada falsa, o vista como una amenaza al orden público. Como podía esperarse, las nuevas leyes no definen con claridad qué se entiende por una noticia falsa. Eso, por supuesto, lo decidirán Putin y sus camaradas del régimen.
¿A qué tiene miedo Putin? Quizá a que se publiquen fotos manipuladas que lo retratan frecuentando el ambiente drag underground de Moscú; o a que se difunda el rumor de que todas las noches se pone máscaras hidratantes con cara de gatito; o que alguien se invente que, en realidad, no le gustan las motos grandes y ruidosas, sino que tiene el gara
El factor selfie
Un aspecto de nuestra cada vez mayor desconexión con el mundo natural es que algunos parecen haber perdido el miedo a los animales salvajes. Internet está repleto de vídeos donde puede verse a gente tratando a fieras en libertad como si fueran juguetes de peluche.
Quizá hayan visto un vídeo de hace unos meses en el Safari Park Beekse Bergen, en Holanda. Está tomado desde dentro de un coche que visitaba el parque. En las imágenes aparece un guepardo que cruza la carretera corriendo; después otro. En breves momentos puede verse lo que ha llamado la atención de los felinos: un niño pequeño.
El niño y dos adultos, imagino que sus padres, han abandonado su coche, y los dos guepardos están claramente en “modo caza”. Mientras los alarmados visitantes que están grabando la escena desde su vehículo exclaman “¡No, no, no!” y “¡Jesús!” en holandés, la madre coge al niño en brazos, y empieza a correr hacia su coche. En un último instante de peligro, uno de los guepardos, agazapado, se prepara para saltar, pero al final no lo hace. Como pueden imaginarse, en los comentarios del vídeo en Internet llaman a los padres de todo, menos guapos.
En varios de los incidentes con animales que han aparecido e