Hasta ahora, en la mayor parte de Estados Unidos era legal discriminar a personas homosexuales o transexuales en el trabajo. Así de claro. Sin embargo, la sección séptima de la Ley de Derechos Civiles estadounidense, aprobada en 1964, prohíbe la discriminación laboral por razones de raza, religión, nación de procedencia y sexo. Pero, ¿no es discriminar a personas de la comunidad LGBT un claro ejemplo de discriminación por razón de sexo?
Eso es precisamente lo que planteaban diversas demandas que el año pasado acabaron ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos. Una de ellas se refiere al caso de Gerald Bostock, un hombre que fue despedido de su trabajo por el simple hecho de haberse unido a un club deportivo para homosexuales. En otra, Aimee Stephens, una persona transexual, demandó a la funeraria en la que trabajaba tras haber sido despedida después de enviar una carta a sus colegas anunciando que se identificaba como mujer. Si estos despidos no fueron causados por discriminación de género, ¿cuál fue entonces el motivo?
La comunidad LGBT esperaba la decisión del alto tribunal con incertidumbre, tras la jubilación, el verano pasado, de Anthony Kennedy. El magistrado del Supremo, aun
Buenas noticias para los niños españoles; nuestro país está más cerca que nunca de tener una ley de protección de la infancia contra la violencia por la que muchos llevan años luchando. El pasado 9 de junio, el proyecto de ley recibió el visto bueno del Consejo de Ministros, y en breve se iniciarán los trámites parlamentarios para su aprobación final.
El mismo día que los ministros daban luz verde a la propuesta, UNICEF emitía un comunicado pidiendo que el Congreso ratifique cuanto antes la nueva normativa. Otras organizaciones en defensa de la infancia coinciden en la urgencia de aprobar la nueva legislación, y en que el sistema actual es poco eficaz a la hora de proteger a los menores en España.
Según los últimos datos oficiales, en 2018 hubo 24.409 denuncias por delitos violentos contra menores en nuestro país. Otro dato que da escalofríos es que, en España, la mitad de las denuncias por agresión sexual tiene como víctimas a niños. Y lo peor es que, según estima la ONG Save the Children, solo un 15 por ciento de los abusos llega a la policía o se denuncia. La parte visible del problema no es más que la punta del iceberg.
En breve, las cosas podrían empezar a cambiar. La nueva prop
Hace unas semanas, acabé de leer un nuevo libro sobre Shakespeare. A pesar de confirmar, una vez más, lo mucho que ignoramos sobre el poeta y dramaturgo inglés, la lectura me resultó entretenida, así que pensé en buscar alguna película basada en las obras del escritor. Al final me decidí por Tito, una adaptación de la obra Titus Andronicus, rodada en 1999 bajo dirección de Julie Taymor, y protagonizada, entre otros, por Jessica Lange y Anthony Hopkins.
Debo confesar que, a pesar de considerarse una gran adaptación, la película se me hizo pesada, y abandoné sin haber llegado ni siquiera a la mitad. Algo similar me ocurre intentando leer a Shakespeare. Sí que disfruto, en cambio, de ver representaciones teatrales —cuanto más clásicas mejor— de las obras shakesperianas.
Y, justamente estos días, los amantes del teatro clásico están de enhorabuena. El pasado 5 de junio se anunciaba que este verano sí podrá celebrarse el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, que este año llega a su edición número 66. El evento tendrá que ser más reducido que en otras ocasiones, y sujeto a estrictas medidas de seguridad e higiene. Pero lo importante es que podrá llevarse a cabo.
Nunca he tenid
Durante esta pandemia han surgido todo tipo de héroes cotidianos. Personas que, por la función que desempeñan en la sociedad, han tenido una exposición al virus muy superior a la del resto de nosotros. Médicos y enfermeros ocupan indiscutiblemente el primer puesto de la lista. Pero la extraordinaria labor del personal sanitario estaría condenada al fracaso sin la ayuda de otros profesionales cuyo trabajo está a medio camino entre la ciencia y la medicina: los epidemiólogos.
Los epidemiólogos saben de enfermedades contagiosas, y saben cómo combatirlas. A la hora de decidir cómo actuar ante el coronavirus, los gobiernos tienen en cuenta diversos factores, pero, sin el consejo de los epidemiólogos, sería muy difícil, por no decir imposible, controlar la pandemia. Un buen número de gobiernos ha optado además, en mi opinión con buen criterio, por dejar en manos de su epidemiólogo jefe las labores de comunicación pública del estado de la pandemia.
En España tenemos al Dr. Fernando Simón, que lleva dirigiendo el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias desde 2003. Como otros países europeos, España fue lenta en actuar al inicio de la pandemia, pero después hemos logrado po
El pasado 8 de junio fue el Día Mundial de los Océanos. Es un día para reflexionar sobre el importantísimo papel que los océanos juegan en la vida de todos nosotros… seamos o no conscientes de ello. Como nos recuerda Naciones Unidas, los océanos son los pulmones del planeta, generando la mayor parte del oxígeno que respiramos. También regulan el clima, y absorben alrededor del 30% del dióxido de carbono producido por los seres humanos. Y alimentan a más de un tercio de la humanidad: se estima que aproximadamente tres mil millones de personas dependen de los mares para su sustento.
El océano y su biodiversidad son también una fuente casi inagotable de conocimiento de la que nos beneficiamos enormemente. Sin ir más lejos, como comenta la ONU, bacterias descubiertas hace años en las profundidades del mar juegan un papel fundamental en la detección de casos de COVID-19.
Pero el Día Mundial de los Océanos es también un día para concienciarnos sobre las consecuencias de la actividad humana sobre los océanos. Atrás han quedado los tiempos en que veíamos el mar como algo virtualmente infinito e inmune a los efectos de nuestras acciones. Hoy sabemos que la pesca excesiva y la destrucción de h