Si hubiera que definir a China con una sola palabra, probablemente la mayoría escogería el término “comunista”. Y, sin embargo, el régimen económico que reina actualmente en China queda muy lejos de la idea tradicional del comunismo. Seguramente sería conveniente comenzar a ver a China simplemente como un régimen dictatorial, y no tanto como país comunista, un concepto que, en gran medida, ha quedado anticuado. ¿Y qué caracteriza a este régimen dictatorial, si no es el comunismo?
No dudo que Xi Jinping, presidente chino y líder del Partido Comunista, tenga grandiosos planes de futuro. Planes que involucran gran acumulación de riqueza y de poder, para sí mismo y, por supuesto, para los miembros del partido. Y, más en general, en beneficio de la etnia Han, mayoritaria. A los demás chinos, Xi Jinping les tiene reservados otros planes: represión, campos de internamiento, quizá el exterminio.
Al rey de España, Felipe VI, le está costando mucho trabajo deshacerse de la herencia podrida de Juan Carlos I. Le ha quitado a su padre el título de rey emérito. Le ha retirado su asignación monetaria.
Ya hablamos en el programa de la cacería de elefantes de Juan Carlos en Botsuana hace unos años. Y de los 100 millones de euros que recibió de la familia real saudí. Una comisión, entiendo que ilegal, por su supuesta intermediación en la concesión del tren de alta velocidad a La Meca a un consorcio de empresas españolas en 2012, por un valor de más de 60.000 millones de euros.
El último escándalo del antiguo monarca, destapado por el periódico británico The Telegraph el pasado 20 de junio, es diferente, porque Felipe está directamente implicado. Tras su boda en 2004, Felipe y su mujer, Letizia —por entonces los príncipes de Asturias— se fueron de luna de miel. Un espectacular viaje que, seg
Quizá recuerden el fascinante caso ocurrido en 2012 con el Ecce Homo de Borja. En el Santuario de Misericordia de Borja, un pequeño municipio zaragozano de unos 5.000 habitantes, un fresco de 1930, representando a un Cristo con corona de espinas, se deterioraba rápidamente. Cecilia Giménez, una devota feligresa del santuario, no pudo aguantarlo, y decidió actuar.
Giménez se puso manos a la obra, aplicando sobre el fresco una capa de pintura que hizo desaparecer completamente el rostro del Cristo. Cabello y corona de espinas dieron paso a una espesa mata de pelo. Y los ojos piadosos del original fueron sustituidos por dos óvalos negros que le daban a la figura aspecto de criatura inhumana. Giménez se fue de vacaciones y, supuestamente, iba a terminar la “restauración” a su vuelta, pero el momento no llegó nunca. Saltó el escándalo y el lugar se llenó de periodistas y curiosos. Se han rodad
El teatro del Liceo de Barcelona ofreció el pasado 22 de junio un concierto de lo más inusual. Entre el público, ni una sola persona; 2.292 plantas ocupaban cada una su butaca en el auditorio. Tenían incluso entrada individual. Cinco minutos antes de comenzar la actuación, se les dio a las plantas la bienvenida, y se les pidió que desconectaran los móviles. Tras salir al escenario, el cuarteto de músicos se inclinó ante el auditorio de plantas, y empezó a tocar.
El “concierto para el bioceno” del Liceo tuvo tanto de actuación musical como de happening. Eugenio Ampudia, el artista conceptual que lo ideó, dijo haberse inspirado en la conexión que estableció con la naturaleza durante el confinamiento. Según sus organizadores, el evento perseguía reafirmar el valor del arte, la música y la naturaleza, por lo que se buscó tratar a las plantas como si fueran personas. Tras el concierto, las pla
Con la pandemia de coronavirus afectando gravemente a muchos países de todo el mundo, casi no se habla de otro tema. Y, sin embargo, hay otras cosas de las que debemos hablar. Una de ellas es la amenaza israelí de anexionarse territorios ocupados en Cisjordania.
Justamente hoy, 1 de julio, es el día en que Israel planea comenzar a arrebatarles a los palestinos nada menos que hasta un 30% de Cisjordania, anexionándose diversas zonas incluyendo el valle del Jordán. Acciones como ésta no tienen posible justificación, aunque, cuando se producen anexiones, como saben es costumbre que quien perpetra la agresión lo haga bajo algún pretexto. Estas explicaciones no suelen convencer a nadie que no lo estuviera ya. Pero se hacen para darle un cierto aire de legitimidad a lo que, en la inmensa mayoría de casos, es simple y llanamente una injusticia.
En el caso que nos ocupa, la anexión de territorios