El pasado viernes, 25 de junio, Derek Chauvin, el exagente de policía que en 2020 acabó con la vida de George Floyd en la ciudad de Minneapolis, en Estados Unidos, fue condenado a 22 años y medio de cárcel. El vídeo del cruel asesinato, con Chauvin presionando su rodilla sobre el cuello de Floyd durante 9 interminables minutos, mientras éste imploraba ayuda, dio la vuelta al mundo. Y, con toda probabilidad, fue el factor crucial a la hora de conseguir que se hiciera justicia para Floyd.
Tristemente, nada va a devolver a George Floyd a su familia. Pero, tras conocerse la sentencia, la familia Floyd emitió un comunicado asegurando que la condena de Chauvin ayuda a cicatrizar sus heridas, y que la considera un importante paso adelante: “Por una vez, un agente de policía que acabó injustamente con la vida de un hombre negro ha tenido que rendir cuentas”.
Que Chauvin cumpla condena, y que la sentencia haya traído algo de paz a la familia Floyd es sin duda importantísimo. Y, sin embargo, el trabajo que queda por delante se antoja colosal. Estados Unidos tiene un gravísimo problema con el uso letal de la fuerza por parte de los agentes de policía. Un problema que, en vista de las cifras, va
Hace ahora un año, se lanzaba en España el Ingreso Mínimo Vital (IMV). Esta ayuda mensual, ofrecida por el Estado, no debe confundirse con la renta básica universal, ese concepto quizá utópico que suele discutirse en círculos académicos o entre las élites de Silicon Valley. Bajo la renta universal todo ciudadano, independientemente de su situación socioeconómica, obtendría una aportación económica suficiente para vivir.
El IMV, en cambio, tiene poco que ver con el “qué pasará cuando, gracias a la automatización y a la Inteligencia Artificial, ya no tengamos que trabajar”. Está pensado para ayudar al millón de hogares españoles que tienen a todos sus miembros en paro, y a los cerca de 600.000 que no perciben ningún tipo de ingreso. El IMV nació como una herramienta para beneficiar a los españoles que viven en situación de pobreza extrema, y cuyas circunstancias, por supuesto, no han hecho más que empeorar con la pandemia de Covid-19.
Como reconoce el propio Gobierno, desgraciadamente el balance de un año del ingreso mínimo en nuestro país no es del todo bueno. En su momento, la Unión Europea, que apoyó la iniciativa, dijo que era esencial que el plan se diseñara para “llegar al mayor
Algunos de ustedes quizá hayan visto la miniserie The Serpent, disponible en una conocida plataforma de vídeo bajo demanda. Gran parte de la acción está ambientada en los setenta, y el protagonista, un asesino en serie, lleva a cabo sus actividades criminales en varios países, viajando bajo identidades falsas. El modus operandi seguido por el criminal es simple: robar un pasaporte y sustituir la foto original, grapada al documento, por la suya.
Esos tiempos han quedado muy atrás. La tecnología de los documentos de identidad evoluciona constantemente, y, en España, el próximo 2 de agosto entra en vigor la nueva normativa para el Documento Nacional de Identidad (DNI). Una de las grandes novedades es que existirá una versión electrónica del DNI que, a través de una app, podrá llevarse en el móvil.
Y otro cambio, como informaba el pasado 21 de junio la revista 20Minutos, nos lleva de nuevo al tema de las fotos. Según fuentes del Ministerio del Interior, en el nuevo DNI la imagen facial y la huella dactilar “ya no serán solo imágenes convencionales, sino que pasan a ser datos que permiten una autenticación fiable, reduciendo el riesgo de fraude”.
El problema es que la imagen facial ya no s
El pasado martes, 22 de junio, diversos medios internacionales informaban que la Unesco recomendaba incluir la Gran Barrera de Coral en su lista de patrimonio amenazado. En Australia, algunos no han tomado bien la noticia. Entre ellos, el Gobierno de Scott Morrison. La barrera de coral australiana, además de ser un importantísimo ecosistema, es un negocio turístico que mueve miles de millones de dólares al año. Un negocio para el cual ser incluido en la lista de patrimonio amenazado de la Unesco supone una pésima publicidad.
Ahora, los miembros del Gobierno australiano se escandalizan por la propuesta de la Unesco, pero ¿qué esperaban? Con Morrison como primer ministro, Australia ha mostrado una total negligencia a la hora de actuar contra el cambio climático. A estas alturas, es indiscutible que la causa principal de que más de la mitad de los arrecifes de la Gran Barrera de Coral estén muertos no es otra que el cambio climático. Así que, por mucho que lo intente el Sr. Morrison, decir que le preocupan los arrecifes de coral mientras no actúa contra el cambio climático es, y seguirá siendo, una absoluta incongruencia.
Y, hablando de absolutas incongruencias, quizá estén al corriente
A mediados de la semana pasada, España alcanzó un importante hito relacionado con la pandemia de coronavirus: tener a más de la mitad de la población con al menos una dosis de la vacuna. Y, unos días después, el sábado 26 de junio, dejaba de ser obligatorio llevar mascarilla al aire libre… siempre que pueda mantenerse una distancia de al menos 1,5 metros con otras personas.
Las redes sociales se inundaron de memes humorísticos. “Tu cara me suena” era una frase muy repetida. Otros advertían del shock que iban a provocar, al revelar la fealdad de su rostro. Sin duda una exageración, aunque… ¿no creen que echaremos un poco de menos ese cierto aire de misterio que nos aporta la mascarilla?
Aunque, no nos precipitemos, porque la norma que entró en vigor el sábado dista mucho de marcar el fin de la mascarilla. La cobertura facial seguirá siendo obligatoria en establecimientos abiertos al público que sean interiores, como supermercados, farmacias o bibliotecas. Y también en todo tipo de transportes públicos.
Incluso en el exterior, como decíamos antes, hay que seguir llevando mascarilla cuando no pueda guardarse una distancia de seguridad de al menos un metro y medio. Será obligatorio tener