La fachada de la sede del Banco Central Europeo en Frankfurt se ha engalanado con un espectáculo de luces para recibir el 2022: el año en el que el euro cumple dos décadas en circulación. La moneda común, compartida hoy por 340 millones de personas de 19 países, está considerada como el mayor éxito de la integración europea. Hace menos de diez años, sin embargo, el joven euro llegó a estar herido de muerte.
El desplome financiero mundial de 2008 provocó una aguda crisis de endeudamiento en la Eurozona. Los mercados comenzaron a exigir intereses desorbitados a cambio de comprar deuda pública de varios socios de la moneda única. Las políticas de austeridad adoptadas entonces por la Comisión Europea y el BCE condujeron a duros rescates económicos a países como España o Portugal, y a una intervención traumática de las finanzas en Grecia. Hoy, cuando el Brexit es una realidad, aquella amenaza del Grexit en 2012 —con Atenas asomándose al abismo de abandonar el euro— parece solo un fantasma olvidado en los libros de historia.
La confianza de los inversores en la moneda común comenzó a recuperarse el 26 de julio de aquel 2012. Ese día, frente a un grupo de banqueros centrales reunidos en Lo
La actriz Paz Vega; el chef Sergi Arola; la red social Twitter; el entrenador del Real Madrid, Carlo Ancelotti; o el cuñado del rey Felipe VI, Iñaki Urdangarín. Todos ellos tienen algo en común. Sus nombres destacan en la clasificación anual de mayores deudores al fisco en España. Hacienda actualizó en la última semana de 2021 esa ‘lista de la vergüenza’, que incluye a quienes adeudan más de 600.000 euros a la Agencia Tributaria: un relación de más de 7.200 personas y negocios. En el apartado de las empresas, lidera la tabla la firma inmobiliaria Reyal Urbis, que debe casi 38 millones de euros. Los más entrampados de todo el país, sin embargo, son los hermanos Ramón, Agustín y Miguel Olivares, dueños de una constructora en bancarrota. Entre los tres acumulan más de 97 millones en números rojos.
Además de apremiar a los mayores morosos a liquidar sus cuentas pendientes cuanto antes, la lista difundida por Hacienda también pretende evitar que más particulares o empresas incurran en un alto endeudamiento con el fisco en el futuro. Publicar la clasificación de deudores supone una forma de reproche social para quienes se ven reflejados en ella —con sus nombres y apellidos, o con la marca
De entre todas las tradiciones que seguimos los españoles cada año nuevo, la más irrenunciable es la de comer doce uvas exactamente a medianoche: una por cada campanada, siguiendo el ritmo que marcan los tañidos del reloj de la Puerta del Sol de Madrid. La celebración, sin embargo, ha vuelto a atragantarse por segundo año consecutivo debido a la pandemia de coronavirus. Durante la última semana de 2021, España ha ido superando día tras día las máximas cifras de contagios diarios desde que comenzó la emergencia sanitaria —hasta más de 160.000 nuevos positivos notificados en solamente 24 horas—. El Covid-19 ha vuelto a impedir grandes festejos y reencuentros familiares.
La inmensa mayoría del país ha inaugurado el nuevo año con severas limitaciones de aforo y horarios en bares, restaurantes y discotecas, o bajo toques de queda que confinan a la ciudadanía en sus domicilios de madrugada. Ante este endurecimiento de las restricciones, muchos españoles han vuelto a resignarse a despedir el año comiéndose las uvas al compás de las doce campanadas del mediodía del día 31. Esta celebración diurna, curiosamente, ya era una tradición particular en el pueblecito castellano de Villar de Corneja
Siempre es ilusionante estrenar algo nuevo, ya sea algo tan simple como un objeto muy deseado, o algo tan decisivo como una nueva etapa en la vida. Comenzar a escribir las primeras líneas de un cuaderno en blanco es emocionante, porque nos da la impresión de que todo es posible, de que seremos capaces de cualquier cosa, de que podremos conseguir por fin aquello a lo que aspiramos con tanto anhelo. Por eso festejamos en todo el mundo la llegada de cada año nuevo, porque nos invita a imaginar la mejor versión de nosotros mismos. Es el momento propicio —como dicta la tradición— para pensar nuestra lista de buenos propósitos.
Hacer algo de deporte, desprenderse de algún vicio o aprender un idioma extranjero son algunos de los objetivos más recurrentes en la mente de todos después de cada Nochevieja. Yo, el primero de enero, si necesito inspiración para plantearme esas ideas, siempre recurro a la lista de buenos deseos que anotó Woody Guthrie para el año nuevo de 1943. El legendario cantautor estadounidense enumeró 33 propósitos, y algunos de ellos son tan universales que pueden seguir siendo muy útiles para infundir buenas intenciones en estos primeros días de 2022.
En el listado que Gu