Una de las muchas heridas causadas por la pandemia en la ciudadanía española —una de las más profundas, además— la están sufriendo los jóvenes, que ven un futuro oscuro en el horizonte. La cicatriz que el coronavirus está marcando en el rostro de la juventud es la del desempleo y la precariedad. En España, hay ya 2,7 millones de personas de entre 16 y 34 años en riesgo de exclusión social debido a la pobreza, según los cálculos publicados el pasado mes de enero por Cáritas. Esta organización benéfica, vinculada a la Iglesia católica, alerta que la crisis del Covid-19 ha dinamitado la cohesión de la sociedad y ha abandonado en la cuneta a toda una generación.
Tras el estallido de la emergencia sanitaria, España cerró el 2020 con el peor desplome del Producto Interior Bruto de la Unión Europea. El confinamiento impuesto para contener la expansión del virus paralizó por completo una economía fundamentada en el sector servicios. Nuestro país fue el segundo mayor destino turístico del mundo en 2019 —después de Francia—, gracias a la llegada de casi 84 millones de visitantes internacionales. Actualmente, la tasa de desempleo española es la más alta de la UE: ha comenzado el año por encima
Una escena lastimosa se está repitiendo cada día en pueblos y ciudades a lo largo y ancho de España: la de los ancianos esperando en fila en la acera, de pie durante horas frente a la sucursal de su banco, esperando a ser atendidos para tramitar sus gestiones cotidianas. Cada vez existen menos oficinas bancarias en el país, y las que aún existen cada vez cuentan con menos empleados, y con servicios en un horario más restringido. Parecen dar por hecho que todos sus clientes pueden apañárselas para realizar sus operaciones a través de internet, pero la brecha digital es un abismo insalvable que excluye a los mayores. El Gobierno español ha exigido a las firmas financieras que comiencen a solucionar, antes del 20 de febrero, este abandono a las personas de edad más avanzada.
Además del desarrollo de las tecnologías digitales, el intenso proceso de concentración del negocio bancario español está propiciando el cierre masivo de sucursales. Antes del estallido de la crisis financiera global, desatada tras la traumática quiebra de Lehman Brothers en 2008, operaban en el país más de 60 bancos; ahora, después de una interminable retahíla de fusiones y adquisiciones, solamente sobreviven una
Teatros, librerías y salas de cine abarrotaron durante décadas la Gran Vía de Madrid. Con la instauración de la democracia en España, en 1977, floreció la vida cultural más hirviente del país en esta emblemática avenida de la capital. Ahora, por el contrario, las anchas y bulliciosas aceras que bordean la Gran Vía están dominadas por innumerables locales de comida rápida y tiendas de moda de bajo coste. Los recintos culturales están desapareciendo del centro de la ciudad, y el Teatro Pavón —en el castizo distrito de La Latina— corre el riesgo de ser el último gran expulsado del corazón madrileño, víctima de las implacables leyes del mercado y la especulación.
El fabuloso edificio que alberga el Teatro Pavón, erigido en 1925, es uno de los más exquisitos ejemplos de la arquitectura art déco en Madrid, pero su escenario podría desaparecer antes de llegar a cumplir su centésimo cumpleaños: este mes de enero ha trascendido la noticia de que un inversor inmobiliario ha comprado el 50% de la propiedad del local. Sus planes empresariales para el Pavón son —de momento— una incógnita, aunque parece improbable que vaya a orientar su idea de negocio hacia el ámbito cultural.
Durante los primero
El río serbio de Jadar custodia en sus riberas un tesoro extraordinario. A lo largo del valle por el que desciende su cauce, en el año 2004 se halló un mineral nunca antes detectado en el mundo: una piedra cristalina que fue denominada jadarita. La compañía minera anglo-australiana Rio Tinto descubrió esta extraña y preciosa materia prima, y ahora pretende extraerla masivamente de esta región del oeste de Serbia —junto a la frontera con Bosnia— durante las próximas cuatro décadas. A través de la explotación de la jadarita, la empresa espera obtener 2,3 millones de toneladas de litio, de enorme valor en la fabricación de baterías para automóviles eléctricos. A finales de enero, sin embargo, Belgrado ha paralizado bruscamente sus planes.
El Gobierno serbio ha revocado la licencia concedida a Rio Tinto porque entiende que la multinacional no ofrece suficientes garantías medioambientales. Eso es, precisamente, lo que han estado clamando miles de ciudadanos, semana tras semana, en una serie de grandes movilizaciones iniciadas el pasado mes de septiembre. Las organizaciones ecologistas que han liderado las protestas denuncian que la explotación de la jadarita sería desastrosa —con consecu
Aún recuerdo los apuros que sufría en el colegio cuando el profesor subía a los niños al estrado, de dos en dos, para participar en un juego de cálculo mental. El maestro lanzaba su pregunta —siete por ocho, cuarenta y dos entre seis, o cincuenta y nueve menos veintisiete— y ganaba el alumno que tardara menos tiempo en responder correctamente. Solía perder esas divertidas partidas pero, por el contrario, ganaba en muchas ocasiones cuando la competición versaba sobre geografía. El profe decía entonces el nombre de un país y había que contestar con la capital. Si salía, por ejemplo, Indonesia, yo era el primero en gritar Yakarta. No sé si este juego seguirá vigente en las aulas cuando mis hijos vayan a la escuela, pero sí está claro que su respuesta deberá ser diferente. Indonesia: capital, Nusantara.
El Gobierno indonesio ha anunciado este enero el nombre de la ciudad que asumirá la capitalidad del país. Nusantara significa archipiélago y parece una denominación idónea para la capital de un Estado que aglutina tantas islas que ni siquiera existe un consenso sólido sobre cuántas de ellas en total componen el territorio nacional: oficialmente son 15.508, pero otras autoridades elevan e