Antes de la invasión rusa de Ucrania, en nuestro país los precios de la energía ya llevaban tiempo marcando un récord tras otro. En mi círculo de amigos y conocidos, diría que la inmensa mayoría apoyamos las sanciones económicas contra Rusia. Sin embargo, sospecho que a más de uno le preocupa que las sanciones puedan disparar aún más el ya prohibitivo coste de la factura eléctrica y del gas. ¿Hasta qué punto dependemos de Rusia para cubrir nuestras necesidades energéticas?
Según datos de Eurostat, la Oficina Europea de Estadística, el 41 % del gas que se consume en la Unión Europea proviene de Rusia. Hay, sin embargo, grandes diferencias entre países, con una mayor dependencia de Rusia en el norte y el centro del continente europeo. En Alemania, más del 65 % del gas importado es ruso; en Polonia, el 54,8 %; en Hungría, el 85 %. En España, por otro lado, la cifra representa solo algo más d
La invasión rusa de Ucrania tendrá sin duda profundas ramificaciones que todavía resultan difíciles de prever. Pero, para mí, la primera conclusión de la brutal e injustificada guerra lanzada por Putin es que no vivimos en el mundo en el que muchos —yo entre ellos— creíamos vivir. Un mundo donde las interdependencias entre países eran demasiado fuertes para permitir que algo así ocurriera.
Debo admitirlo, a mí todavía me cuesta aceptar la realidad. Quizá el error ha sido pensar que autócratas como el presidente ruso —o, está por ver, el presidente chino, Xi Jinping— iban a respetar las reglas del juego. En todo caso, ahora es obvio que las democracias del mundo debemos estar preparadas para defender nuestra existencia con las armas. Como está intentando hacer, con enorme valentía, Ucrania.
Entre las muchas cosas que —no nos queda otra— ahora debemos reevaluar, está la industria armamentíst
Vergüenza ajena. Vergüenza ajena sentí viendo una reciente entrevista en la que el político conservador Alfonso Fernández Mañueco informaba sobre el acuerdo que su grupo, el Partido Popular (PP), había alcanzado con la formación de ultraderecha Vox, para gobernar la comunidad de Castilla y León.
Una de las exigencias de Vox para formar un gobierno de coalición con el PP, tras las elecciones regionales celebradas el pasado 13 de febrero en Castilla y León, era dejar de reconocer la violencia machista. La ultraderecha española —sorpresa, sorpresa— niega la violencia de género; es decir, la violencia contra las mujeres “por el hecho mismo de serlo”, como reconoce en su primer párrafo la ley de violencia de género aprobada en 2004. La cuestión era si el PP se iba a plegar a la exigencia de Vox. Ahora ya conocemos la respuesta.
En 2021, Vox intentó revocar en el Congreso la ley de violencia de
Yo soy, en gran parte, un producto de la educación pública española. De la de hace ya algunos años. Pero, al parecer, en algunos aspectos las cosas no han cambiado mucho. No me quejo; en general, la educación que recibí me ha servido más que bien. Pero, cuando empecé a salir al extranjero, identifiqué dos sangrantes hándicaps que, creo, hoy en día muchos jóvenes españoles todavía arrastran.
Uno, en la esfera profesional: la comunicación oral, y, en especial, las presentaciones. En ninguna etapa de mi formación me enseñaron a hacer presentaciones en público. Así que, al inicio de mi carrera, cuando tuve que empezar a hacerlas, me sentí como pez fuera del agua.
El otro hándicap afectaba no solo al ámbito profesional, sino también al personal. Todavía recuerdo mi estupefacción al comprobar, encontrándome fuera de España, que era posible conversar, incluso discrepar y discutir, de manera const
Nueva Zelanda está lista para recibir de nuevo al mundo. Tras dos años de cierre fronterizo para contener la pandemia de coronavirus, la primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, pronunciaba las esperadas palabras el pasado 16 de marzo.
Las fronteras se abrirán muy pronto, incluso antes de lo anunciado con anterioridad por la Administración Ardern. Primero llegarán los visitantes del país vecino, Australia, que podrán viajar a Nueva Zelanda a partir del próximo 13 de abril. Unas semanas después, el 2 de mayo, se permitirá la entrada de turistas que, o bien dispongan de visado, o provengan de países que están exentos del mismo. Todos los viajeros deberán estar vacunados, y presentar prueba negativa de Covid.
Nueva Zelanda queda lejos, muy lejos de España. De hecho, está justo en las antípodas. La memoria, sin embargo, es instantánea, y, al escuchar el anuncio de Ardern, me imaginé, por