Esta va por los dinosaurios, bramaba hace unas semanas un usuario de Twitter, tras estrellar la NASA un vehículo espacial contra un asteroide a 11 millones de kilómetros de distancia de la Tierra. La pequeña astronave, construida bajo la misión DART —Double Asteroid Redirection Test— de la agencia espacial estadounidense, llevaba 10 meses viajando incansablemente por el espacio.
Finalmente, el pasado 26 de septiembre, el artefacto lograba su objetivo: impactar contra Dimorphos, un asteroide de unos 160 metros de diámetro. El impacto, que se produjo a una velocidad aproximada de 22.500 kilómetros por hora, fue recibido con una especie de ovación planetaria, aunque, como sin duda sabréis, el asteroide no se encontraba en rumbo de colisión con la Tierra.
A pesar de la euforia generada por el impacto, los científicos de la NASA pidieron cautela; había que esperar un tiempo para saber si la misión realmente había tenido éxito a la hora de modificar la trayectoria de Dimorphos. El pasado martes, 11 de octubre, los terrícolas ya pudimos finalmente descorchar el champán: la trayectoria del asteroide no solo había cambiado, sino que lo había hecho superando ampliamente las expectativas de la
Las terrazas de Madrid emergieron de la pandemia de coronavirus con 4.500 mesas más. Diversas medidas de apoyo a la hostelería, aprobadas durante la pandemia, permitieron a cafeterías, bares y restaurantes ampliar sus terrazas, ocupando más espacio en las aceras.
Creo que no es ninguna exageración decir que en España, imagino que como en otros países, sin las terrazas, muchos negocios no hubieran sobrevivido a la pandemia. Y, sin embargo, la medida que permitió ampliar las terrazas fue promovida como algo temporal. A finales de 2021, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, pidió a los hosteleros volver a los límites anteriores a la pandemia. Y en febrero de este año entró en vigor una nueva ordenanza a tal efecto.
Muchos hosteleros madrileños, sin embargo, —sorpresa, sorpresa— se niegan a devolver el espacio extra que les fue otorgado. Al parecer, ya antes de la pandemia, en Madrid las quejas vecinales por terrazas que ocupaban demasiado sitio eran ya muy comunes. Imagino que ahora lo serán incluso más, en especial, con el nuevo sistema de denuncia que acaba de lanzar Marta Higueras, concejala del Ayuntamiento de Madrid.
Como explicaba eldiario.es el pasado 7 de octubre, el
En la mente de muchos españoles, entre quienes me incluyo, Castilla-La Mancha es sinónimo de paisaje árido y llano. De amplios y soleados campos. En realidad, la comunidad castellanomanchega posee una diversidad considerablemente mayor de la que muchos le atribuimos, así como una productiva agricultura.
El estereotipo de una Castilla-La Mancha árida y soleada no es, sin embargo, del todo falso. Al parecer, la región cuenta con un buen número de terrenos con suelos marginales, poco útiles para el cultivo y, a la vez, poco atractivos para el desarrollo urbanístico. Terrenos con un precio asequible que, ahora, se han convertido en la ubicación perfecta para… granjas solares.
España necesita desesperadamente desarrollar las energías renovables, entre ellas la fotovoltaica. Y Castilla-La Mancha tiene terrenos soleados a precio barato. ¿A qué estamos esperando? Inundemos la región de placas solares. Como urbanita quizá algo naíf en cuestiones que afectan al mundo rural, me parece una solución en la que todo el mundo gana.
En realidad, por supuesto, las cosas son más complejas. Obviamente, no soy la única, ni la primera, a quien se le ha ocurrido la idea de “inundar” Castilla-La Mancha de pl
El 12 de octubre es el día de la fiesta nacional española. También se conoce como el Día de la Hispanidad, porque el núcleo de la celebración, como sabréis, es la llegada de Cristóbal Colón a América en 1492. Al parecer, el Real Decreto que regula nuestra fiesta nacional explica que se conmemora este acontecimiento histórico por ser “el origen de una tradición cultural común a los pueblos de habla hispana”.
¿Y qué tradición es esa, me pregunto yo, la que les impusimos a golpe de espada y de crucifijo a los pueblos americanos, mientras los explotábamos y les robábamos todo lo que podíamos? En nuestro país, en todo caso, muchos, probablemente la mayoría, siguen creyendo y celebrando el mito del “descubrimiento” de América.
Pero el 12 de octubre es también el día en que, sin falta año tras año, un cierto colectivo sale a la calle a expresar sus ideas: los fascistas. En esta ocasión, se los pudo ver, en pequeños grupos, en ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia. Ondeando banderas franquistas. Vitoreando a Franco, el difunto dictador. Llevando, en algunos casos, incluso, parafernalia nazi.
Algunos objetarían, sospecho, a poner en el mismo saco a franquistas y neonazis. Existen diferenc
Imagino que el presidente Biden debe estarse arrepintiendo de su visita, hace unos meses, a Arabia Saudí. Sentarse a hablar con alguien como Mohamed bin Salmán, el príncipe heredero saudí, tiene sin duda un coste político. Como líder de facto del régimen saudí, Bin Salmán es responsable, en última instancia, de la brutal y sangrienta represión perpetrada por Riad sobre la población del país. En opinión de muchos, entre quienes me incluyo, el príncipe heredero tiene las manos manchadas de sangre.
En su momento, Biden defendió su reunión con Bin Salmán asegurando que era su trabajo poner a Estados Unidos en “la mejor posición posible para contrarrestar la agresión rusa, para competir con éxito con China y para trabajar por una mayor estabilidad en una importante región del mundo”. Incluso, se entendía, si ello suponía tener que tratar con gente como el príncipe heredero.
Hace unos días, la OPEP+ —la Organización de Países Exportadores de Petróleo, más Rusia— anunciaba planes para recortar de forma importante la producción de crudo. El objetivo: mantener alto el precio del petróleo. Ello ha supuesto un duro golpe contra los intereses no solo de Estados Unidos, sino de Occidente en gener