Cuando, en 1920, publicó Luces de Bohemia, Ramón María del Valle-Inclán desató una revolución en la dramaturgia española. Con esa obra de teatro, una comedia amarga, el autor inauguró un género propio: el esperpento, caracterizado por la sordidez de sus tramas y protagonistas. Más de cien años después, ese término sigue siendo muy utilizado para definir situaciones grotescas y estrafalarias —como las que aparecen en el universo valleinclanesco—. Para desgracia de la política en España, el Congreso protagonizó la semana pasada un vergonzoso homenaje a la literatura esperpéntica, con una iniciativa ridícula que solamente ha supuesto una pérdida de tiempo y un desprestigio institucional.
El partido ultraderechista Vox, cuya popularidad está cayendo en picada, planteó una maniobra disparatada para tratar de mejorar su posición en las encuestas, ante las elecciones generales que deben celebrarse a finales de año. Esta formación política presentó una moción de censura para derribar al Gobierno, de ideología progresista, a pesar de que no cuenta con mayoría suficiente para lograr ese cambio de poder. Con el objetivo de conseguir el voto de otros grupos parlamentarios, Vox presentó un candi
El salón de San Jorge, deslumbrante por su revestimiento de mármol y grabados en oro, es la estancia más suntuosa del Gran Palacio del Kremlin. La decoración de este imponente espacio, de más de 1200 metros cuadrados, está dedicada a elogiar las más grandes victorias militares en la historia de Rusia, con estatuas alegóricas y placas conmemorativas. Este escenario —cargado de simbolismo y reservado para las ceremonias más solemnes— fue el elegido por el presidente ruso, Vladimir Putin, para recibir con todos los honores a su homólogo chino, Xi Jinping. En una visita trascendental para el desarrollo de la guerra en Ucrania, Pekín llevó a Moscú su plan de paz, formulado el mes pasado.
Los dos países escenificaron su alianza en una cumbre de máximo nivel, celebrada en Moscú, los pasados días 20 y 21. Putin y Xi enfatizaron varios gestos de cercanía, poco frecuentes en ambos líderes, y se trataron de forma afectuosa. Se saludaron mutuamente refiriéndose el uno al otro como “querido amigo”. Rusia y China también reforzaron sus lazos económicos, un vínculo esencial para el Kremlin, que necesita más que nunca a su mayor socio, para contrarrestar el aislamiento impuesto por las potencias oc
Antes de que comenzara la invasión de Irak, el 20 de marzo de 2003, millones de personas en todo el mundo se oponían a la guerra. Las marchas convocadas en decenas de países, semanas antes del inicio de los bombardeos sobre Bagdad, registraron una afluencia histórica. El 15 de febrero, por ejemplo, se estima que cerca de 10 millones de personas protestaron en las calles de centenares de ciudades, en la que es considerada como la mayor movilización antibelicista de todos los tiempos. El paso de los años ha dado la razón a los manifestantes y ha demostrado que el conflicto desatado por Washington tuvo muchas más consecuencias negativas que positivas.
En primer lugar, la invasión de Irak partió de una premisa errónea. Estados Unidos justificó la operación militar acusando a este país de estar desarrollando y ocultando armas de destrucción masiva. Ese supuesto armamento, en realidad, nunca existió, como ya había advertido Naciones Unidas, dos meses antes del inicio de los bombardeos. Ni el rechazo del Consejo de Seguridad de la ONU, ni el clamor de la opinión pública mundial, fueron suficientes para detener los planes de la Casa Blanca. Washington lideró una coalición internacional, con
Recuerdo mucho una frase que repetían mis abuelos cada año, cuando yo era pequeño e íbamos a visitarlos a su pueblo por Navidad. Ellos vivían en una de las zonas más gélidas de España, las Tierras Altas de Soria, una región elevada del interior del país. Nada más bajarme del coche de mis padres, solía quejarme del viento helado que azotaba incesantemente la aldea. Mis abuelos se reían y decían al unísono: “El invierno ya no es lo que era”. Para ser sincero, entonces pensaba que ese recuerdo de un pasado más frío no era cierto: suponía que a los ancianos les traicionaba la memoria, o la nostalgia, y que las temperaturas eran las mismas cada mes de diciembre. La sabiduría popular, al fin y al cabo, no siempre se corresponde con la realidad. Sin embargo, la estadística meteorológica acaba de demostrar que mis abuelos tenían razón.
La situación actual es aún más grave. España ha encadenado su quinto invierno cálido consecutivo, algo nunca visto desde que comenzó, en 1961, el registro de esta serie de datos. Desde el 1 de diciembre hasta el 28 de febrero —las fechas que los meteorólogos toman como referencia— la temperatura media del país, excluyendo los archipiélagos de Canarias y Bale
Los 8000 espectadores que abarrotaron el Indian Wells Tennis Garden, el pasado día 18, recordarán durante mucho tiempo una jugada concreta del partido que disfrutaron: el italiano Jannik Sinner logra acorralar al español Carlos Alcaraz y tiene todo a favor para ganar el punto, pero su rival se resiste a darlo por perdido y se defiende con un globo perfecto: la pelota traza una amplia parábola y rebota junto a la línea del fondo de la cancha. Sinner sabe que no puede devolver el raquetazo y ni siquiera persigue la bola —simplemente, agacha la cabeza—. Alcaraz, vencedor del tanto, agita los brazos mirando a las gradas y el público se pone en pie para aplaudir. Esa intensa conexión emocional con los aficionados es uno de los factores que están forjando la leyenda del joven tenista murciano.
Impulsado por ese carácter ardiente, Alcaraz ganó el campeonato de Indian Wells y recuperó el trono de número uno del mundo. Esa efusividad que siempre muestra en la pista, sin embargo, nunca llega a convertirse en una falta de respeto para sus contrincantes. Así quedó demostrado, por ejemplo, en la final del mismo torneo: el español derrotó en ese partido a Daniil Medvedev, quien aseguró —en su dis