Italia tiene al fin nuevo gobierno
Se le multiplican los dolores de cabeza a la Unión Europea. Ya no es sólo el Brexit, ni la crisis de refugiados, ni las amenazas que pesan sobre la moneda en común. Ni la rebeldía de los países del Este, ni los incómodos roces con la Turquía de Erdogan, ni el riesgo de fragmentación territorial propiciado por las ínfulas secesionistas catalanas... Nada parece ser suficiente, porque ahora ha surgido una nueva piedra en el zapato de la Unión: la reciente formación de gobierno en Italia.
Los temores de muchos de nosotros se han hecho realidad. Tras varios meses de negociaciones, al fin Italia cuenta con un nuevo gobierno. Sin embargo, son muchos los italianos que piensan que la medicina es peor que la enfermedad, o lo que es lo mismo: para tener un nuevo gobierno como éste, quizá habría sido mejor acudir a nuevas votaciones.
Donald Trump declara la guerra comercial a sus aliados
El presidente estadounidense parece navegar en estos momentos con viento en popa. Para sorpresa de muchos, yo incluido, se extiende ante Trump un océano apacible sólo perturbado por las intermitentes borrascas que, de cuando en cuando, son desencadenadas por la investigación del fiscal Mueller en torno a la trama rusa. Trump está viviendo ahora su momento más dulce desde que asumió la presidencia. Sus niveles de popularidad, que en un comienzo eran raquíticos, poco a poco han ido subiendo, ante la perplejidad de sus adversarios. La economía está en estos momentos echando humo. La tasa de desempleo ha caído a los niveles más bajos de los últimos quince años. Y para cerrar con broche de oro esta sucesión de éxitos, Trump tiene la esperanza de sellar la paz nuclear con Corea del Norte, el próximo 12 de junio. Algo que ha llevado al presidente estadounidense a reclamar para sí la concesión del Premio Nobel de la Paz. ¿Se imaginan a Trump obteniendo este preciado galardón? Todo parece ser posible hoy en día. El mundo al revés. La divina fortuna sonríe de tal manera al presidente, que ahora se siente autorizado y fortalecido, al fin, para cumplir todas las promesas que ofreció durante la
Como el Ave Fénix
El líder del partido socialista español, Pedro Sánchez, ha conseguido, de forma completamente inesperada, lo que para muchos parecía imposible: hacerse con la presidencia del gobierno de España. Después de haber sufrido severas derrotas en los anteriores comicios electorales, y tras situar a su partido político, el PSOE, en tercer o cuarto lugar, según las diversas encuestas, Pedro Sánchez era considerado por la mayoría de los votantes como un cadáver político. Pero por lo visto, el líder socialista ha renacido de sus cenizas y ha encandilado a todos. ¿Cómo fue posible que Sánchez, a quien todos daban por muerto, lograse arrebatarle la jefatura a un hombre, Mariano Rajoy, que parecía estar pegado con cola al sillón presidencial? Digamos que todo obedeció a una extraña carambola, un regalo del destino puesto en bandeja de plata ante Pedro Sánchez. Os hago un breve resumen: el pasado 24 de mayo, la justicia española emitió una condena por un megajuicio de corrupción que involucraba a numerosos altos cargos del Partido Popular. Se trataba del enésimo escándalo que salpicaba con su fango al partido en el poder. A partir de ese momento, todo se precipitó. Pedro Sánchez vio su oportunida
Como la vida misma
Mis dos deportes favoritos siempre han sido el tenis y el fútbol. Y, curiosamente, siempre he considerado que ambos deportes se encuentran en las antípodas. El tenis es una especie de realidad idealizada: los atletas se comportan con educación, elegancia y espíritu deportivo (también el público). Los tenistas siempre llenan de elogios al contrincante, y siempre, bajo cualquier circunstancia (a excepción de una desgraciada lesión en mitad del partido), gana el encuentro el mejor jugador de los dos. En otras palabras, el mundo debería aspirar a ser como un buen partido de tenis. El fútbol, en cambio, es la representación del mundo tal cual es. Ver un partido de fútbol es lo más cercano a participar en una batalla. El "deporte rey" es pura agresividad, todas las bajas pasiones humanas se desatan (tanto dentro de la cancha como en las gradas) y los jugadores hacen alarde, sin ninguna vergüenza, de sus numerosos vicios y defectos. Y además, no siempre consigue el triunfo el mejor contrincante. El fútbol, a diferencia del tenis, es injusto, cruel y veleidoso como la vida misma. De ahí, su enorme éxito global.
Lo sucedido durante la final de la Champions, el pasado 26 de mayo, es una prueb
Zinedine Zidane sorprende a todos con su adiós
El pasado 31 de mayo dos noticias casi simultáneas acapararon las portadas de los principales periódicos españoles: Mariano Rajoy era desalojado del Palacio del gobierno y Zinedine Zidane dejaba la dirección del Real Madrid. Dos hombres que habían llenado los titulares en los últimos años (por razones muy diversas, eso sí), se despedían abruptamente de sus respectivos cargos. Y vosotros quizá pensaréis que os estoy tomando el pelo, pero la verdad es que sería difícil determinar cuál de las dos noticias dejó más pasmados y boquiabiertos a los españoles.
Pero enfoquémonos ahora en Zidane. Nadie, ni siquiera sus jugadores o sus hombres de mayor confianza, se olía la sorprendente e inesperada decisión del entrenador francés, un hombre que había alcanzado la gloria con el Real Madrid, primero en su etapa como jugador y posteriormente como entrenador. Apenas una semana antes su equipo se había alzado con la copa de la Champions League, el trofeo más codiciado por todos los clubes europeos. Era la tercera copa consecutiva que Zidane levantaba sobre su cabeza, la cuarta en cinco años, una proeza inalcanzable para el resto de los mortales. ¿Cómo era posible entonces que, en la cúspide de su