Hasta siempre, amigo Bourdain
Entre quienes escribimos, ya sea como afición o para ganarnos la vida, muchas hemos soñado alguna vez con publicar en el New Yorker, una de las revistas más sofisticadas del mundo. No obstante, la mayoría no hacemos ni el intento, sabedoras de que nuestras probabilidades de éxito son prácticamente nulas.
Superlópez salta a los cines en noviembre
Imagínense a un superhéroe flaco. Con bigote. Y que desayuna cada día un café con leche y un cruasán. Pues así es Superlópez, uno de los superhéroes más queridos del cómic español. Lo creó en 1973 el dibujante Juan López Fernández, más conocido como “Jan”. Cuando le pidieron que creara una tira cómica parodiando a Superman, Jan no recibió el encargo con mucho entusiasmo. Pero, poco a poco, el personaje de Superlópez fue tomando cuerpo y, 45 años después, Jan sigue dando vida al atolondrado héroe.
Al igual que Superman, Superlópez es en realidad un extraterrestre, criado en la Tierra —Barcelona, en este caso— por padres adoptivos. Y también se oculta bajo una identidad falsa, la del oficinista Juan López, que se enamora de su compañera de trabajo Luisa Lanas. Pero, aunque sus orígenes e identidades falsas sean similares, y aunque ambos tengan superpoderes, como superhéroes Superlópez y Superman no podrían ser más distintos.
Cuando Clark Kent se transforma en Superman, saca músculo, se olvida de las gafas y de la timidez, y deja encandilada a Lois Lane. El físico de Superlópez, en cambio, es el de alguien que no ha pisado un gimnasio en la vida. Su traje de superhéroe más bien parece u
La zarzuela de la Gran Vía
La Gran Vía es probablemente la calle más conocida de Madrid; el edificio Metrópolis, el Museo Chicote, —que, en realidad, es una coctelería— la Plaza de Callao, el Teatro Rialto… Como una vez me dijo un viejo amigo, al que me topé paseando por ella, la Gran Vía es el lugar donde todo el mundo se encuentra en Madrid.
Esta emblemática calle madrileña tiene hasta su propia zarzuela, muestra del alboroto y expectación que su construcción levantó en su momento. El primer tramo se inauguró en 1910, pero la obra completa —desde la calle Alcalá hasta la Plaza de España— tardó más de cuarenta años en terminarse. Fue necesario demoler cientos de casas, y desaparecieron decenas de antiguas calles.
Ahora la Gran Vía vuelve a estar en el centro de la polémica. La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, y su equipo, han puesto en marcha diversas iniciativas para dar más espacio a peatones, ciclistas y transporte público, quitándoselo a los vehículos privados.
Como comentaba el periódico 20minutos el pasado 4 de junio, los vehículos privados ocupan el 75% del espacio urbano de Madrid, pero ello corresponde a solo un 25% de los ciudadanos que se desplazan por la capital. Conclusión: los coches privado
El drama de las jornaleras marroquíes en Huelva
Trabajar como temporero en el campo es duro, y supongo que siempre lo ha sido. Lo que no sé es si siempre ha sido peligroso. Hoy en día, por desgracia parece que en ciertas zonas de España sí que lo es, especialmente para los inmigrantes.
A finales del año pasado, hablamos de las mafias de la vendimia en La Rioja, en el norte de España. Grupos organizados de intermediarios contrataban a temporeros extranjeros con la intención premeditada de explotarles. Les sometían a condiciones de semiesclavitud, y se quedaban con parte del dinero que les correspondía. O directamente se negaban a pagarles.
Ahora el diario digital El Español ha destapado un escándalo en la recogida de la fresa en Huelva, que pone los pelos de punta. A finales de mayo, este diario publicó un artículo denunciando que decenas de mujeres habían sido víctimas de abusos por parte de sus empleadores: violaciones, agresiones físicas, insultos, chantaje.
Muchas de estas mujeres vienen desde Marruecos para recoger fresas, moras y otras frutas de temporada. Unas 17.000 en 2018, según datos de El Español; el doble que el año anterior. Las que no están dispuestas a aceptar los abusos, pierden el trabajo. Un modus operandi similar
Macron choca contra el muro de las noticias falsas
Durante las elecciones presidenciales francesas del año pasado, el entonces candidato, Emmanuel Macron, denunció que medios ligados al Kremlin, como Russia Today (RT), estaban intentando desestabilizar su campaña. En enero de este año, ya como presidente de la República, Macron anunció una ley para combatir las noticias falsas. Estos días, la Asamblea Nacional francesa debate la ley de Macron, pero la oposición la ha recibido con duras críticas, como informaba el diario El País el pasado 7 de junio.
El espíritu de la ley, según el presidente, es proteger de las noticias falsas la vida democrática. Pero, por supuesto, el diablo está en los detalles. La ley, que se limita a periodos electorales, exige más transparencia a las plataformas digitales en tiempo de elecciones. También permite a la Justicia impedir la difusión de informaciones consideradas falsas, e interrumpir servicios de televisión controlados por un Estado extranjero.
Una de las críticas más feroces contra la nueva propuesta de ley ha llegado, como cabría esperar, de Marine Le Pen. La líder de extrema derecha ha sido acusada en varias ocasiones de utilizar noticias falsas para atacar a sus oponentes. Por ejemplo, en un co