La nueva cara de América
A principios de mayo, la Administración Trump anunció su política de “tolerancia cero” respecto a la inmigración ilegal. El fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, advirtió a quienes cruzaran la frontera ilegalmente con niños que las familias serían separadas. “Si no les gusta, no crucen la frontera con niños”. Un tono muy en la línea de la rutinaria crueldad y absoluta falta de empatía que es el sello de la Administración Trump.
En las semanas siguientes, más de 2.300 niños y bebés les fueron arrancados —en muchos casos, literalmente— a sus padres, y puestos en centros de detención. Ya habrán visto las desgarradoras imágenes de las separaciones. Aunque lo peor es escuchar a los niños llorando desconsoladamente; le parte a uno el corazón.
Más dura será la caída
En España llevamos años de corrupción rampante, cortesía del Partido Popular. Las fotos del antiguo gabinete de Gobierno del expresidente Aznar parecen más bien una rueda de reconocimiento policial. Y, como sabrán, el pasado 1 de junio cayó el Gobierno de su heredero político, Mariano Rajoy, que perdió una moción de censura presentada por el Partido Socialista.
Los españoles debemos felicitarnos por la salida del Partido Popular, totalmente podrido por la corrupción, y porque hayan funcionado los mecanismos de control de nuestra democracia. Pero, quien ha evitado el derrumbe de nuestra sociedad durante estos años de saqueo popular no ha sido el Poder Ejecutivo, sino el Judicial.
El ingreso en prisión de Iñaki Urdangarín, cuñado del rey de España, es un nuevo e importante triunfo de nuestro sistema judicial. Urdangarín, doble medallista olímpico español, y ganador de 6 Copas de Europa de balonmano, no será recordado por sus logros deportivos. Será recordado por sus delitos —tráfico de influencias y fraude a la administración, entre otros— y por haber puesto en jaque a la familia real.
Casado con la Infanta Cristina en 1997, y tras retirarse del balonmano en 2000, Urdangarín se reinvent
Los alquileres, en el punto de mira del nuevo Gobierno
Según informaciones publicadas por el periódico digital El Confidencial el pasado 18 de junio, una de las prioridades del nuevo Gobierno es atajar la escalada de los precios del alquiler en España. En los últimos años, el coste del alquiler en ciudades como Madrid, Barcelona o Palma de Mallorca se ha incrementado de manera exagerada, mientras que los salarios apenas han subido.
Un piso de 80 metros cuadrados en el centro de la capital, según datos de la misma fuente, tenía un precio medio de alquiler de 1.072 euros en 2013, mientras que en 2018 ha pasado a costar 1.544. Una brutal subida del 44%, que nada tiene que ver con la subida general de precios, que para el mismo periodo está aproximadamente en el 3%.
Además de dar acceso a los ciudadanos a los más de 1.400 millones de euros en ayudas ya aprobadas por el anterior Gobierno, el nuevo Ejecutivo quiere aprobar nuevas medidas dirigidas a impedir que los alquileres sigan subiendo. Entre ellas se contempla limitar la subida de los alquileres —en caso de renovación de contrato— a la evolución del coste de la vida. También se planea ofrecer importantes deducciones fiscales a aquellos propietarios que ofrezcan alquileres por debajo de u
Marcha fúnebre por la Ley Mordaza
Hace dos meses, Roberto Mesa fue detenido en Tenerife por escribir en su cuenta de Facebook “los Borbones, a los tiburones”. En septiembre del año pasado, María Ángeles Nieto, portavoz de la ONG Ecologistas en Acción en la Comunidad de Madrid, fue penalizada con 600 euros por protestar en una finca sancionada por vertidos ilegales. Decenas de murcianos, multados por protestar contra las obras del AVE. Periodistas sancionados por filmar con sus teléfonos móviles actuaciones policiales. Y un largo, larguísimo etcétera.
Todo esto ocurre en nuestro país bajo el amparo de la Ley de Seguridad Ciudadana, promulgada por el Partido Popular, que entró en vigor el 1 de julio de 2015. A pesar de su nombre, esta ley no se creó en absoluto para la seguridad de los ciudadanos. Más conocida como “Ley Mordaza”, se redactó en los tumultuosos meses de protestas ciudadanas por la crisis económica. Fue pensada por el expresidente Mariano Rajoy y otros dirigentes del Partido Popular, hasta hace poco en el poder, no para los ciudadanos sino contra nosotros; para acallarnos.
La ley se aprobó con los votos en contra de todos los partidos de la oposición, y limita derechos fundamentales como el derecho de exp
La guerra que se avecina
Nunca tuve interés en leer The Art of the Deal, el libro de Trump, y menos aún después de ver las tácticas de negociación que ha empleado Trump como presidente. Aunque calificar el comportamiento de Trump como “táctica” es ser demasiado generoso. Lo único que sabe hacer el presidente es intentar intimidar a sus interlocutores.
Viendo la guerra comercial en ciernes entre Estados Unidos y sus principales socios comerciales, quizá la próxima edición del manual de negociación de Trump debería titularse The Art of War. Pero, como sabrán, el título ya está cogido; corresponde a un famoso tratado militar chino del siglo V a.C. Un texto que sigue influyendo no solo en el pensamiento militar actual, sino también en los negocios.
Se dice que Trump es más de ver la tele que de leer libros, así que no sé si conoce el antiguo tratado chino. Tampoco sé si, cuando amenaza a China con imponerle aranceles, es consciente de que tiene enfrente a una cultura que lleva en esto no ya siglos, sino milenios.
En cualquier caso, el tosco y descarado chantaje arancelario de Trump no ha dejado mucha opción a los líderes de las grandes potencias mundiales. O responden, o quedan como unos auténticos pusilánimes an