Una semana cualquiera en la vida de Donald Trump
Todo parece indicar que la investigación dirigida por el fiscal Robert Mueller, cuyo objetivo es desvelar la complicidad entre el Kremlin y el equipo de campaña de Donald Trump, está entrando en una fase decisiva. La pinza se está cerrando en torno al presidente estadounidense. Donald Trump se está poniendo cada vez más nervioso, y eso se nota en su forma de actuar. Mejor dicho: en su errática forma de actuar. Se trata, como siempre, de agitar el avispero, cuanto más mejor. Ésa es la manera más sencilla que encuentra, por un lado, para desviar la atención acerca de los progresos de la investigación del FBI, y por otro, para mantener siempre motivados y cautivos a sus cada vez más numerosos seguidores.
Iván Duque se alza con la victoria en Colombia
Se cumplieron todas las quinielas. El pasado 17 de junio fue elegido, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el candidato de la derecha colombiana, Iván Duque. No hubo grandes sorpresas. Duque obtuvo el 54% de los votos, 12 puntos por encima de su rival, el izquierdista Gustavo Petro, en unos comicios electorales que se caracterizaron por la alta participación: el 53% de la población inscrita acudió a los centros de votación. A más de uno quizá podrá sorprenderle este último dato, pero hay que recordar que la sociedad colombiana se ha caracterizado tradicionalmente por el poco interés, o más bien la desconfianza, que siempre le ha generado la política nacional. Nunca antes se había alcanzado una cota tan alta en la participación ciudadana, lo que refleja el grado de optimismo que se ha instalado desde hace algún tiempo en el país. No se trata tan sólo de que los guerrilleros de las FARC hayan depuesto finalmente las armas tras largas décadas de lucha, ni de que los índices de criminalidad hayan experimentado una reducción sustancial en los últimos años. Todo ello ha influido, por supuesto, en el ambiente general de optimismo. Pero lo que más ha marcado el buen ánimo
La “buena suerte” del Aquarius
Una imagen vale más que mil palabras. Aquello jamás ha sido tan válido como hoy en día, en esta nueva era presidida por redes sociales, cámaras ubicuas, youtubers e instagrammers. Esta semana me ha venido a la memoria el triste recuerdo del desafortunado Aylan. Aquella terrible imagen de un niño ahogado en las olas del Mediterráneo, allá por el 2015, dio la vuelta al mundo. Esa simple fotografía conmocionó a todo un continente. Como si aquél fuera el primer (y el último) niño que se ahogara en el mar en su desesperado intento por alcanzar un futuro mejor. Desde entonces, cientos de inmigrantes han continuado pereciendo en aquella peligrosa travesía, seres anónimos por quienes nadie en Europa ha llorado. A falta de nuevas imágenes impactantes, las conciencias europeas han sabido retomar su plácido descanso.
Hasta la semana pasada. Una nueva imagen ha llegado para incomodarnos una vez más. Se trata del barco Aquarius, una embarcación repleta con 630 inmigrantes, la gran mayoría de ellos provenientes del África subsahariana, que finalmente logró atracar en el puerto de Valencia, el pasado 17 de junio. La odisea no pudo ser más accidentada. Tras ser recogidos mientras estaban a la deri
La era de los atolondrados
¿Serán ideas mías o desde hace algún tiempo, coincidiendo con la llegada de Trump al poder, todo el mundo actúa con torpeza y sin pensarse las cosas dos veces? Es obvio que esto ha pasado toda la vida. El ser humano, a pesar de vanagloriarse de su supuesta racionalidad, es experto en cometer los mismos errores una y otra vez. Pero aun así tengo la impresión de que todo el mundo, quizá a imitación del hombre más poderoso del planeta, hoy en día actúa o habla de forma atolondrada y sin medir las posibles consecuencias. Me parece que la gente en el pasado tenía un poco más de cordura, o al menos algo más de tiento. Y es que por desgracia, quienes deberían brindar el mejor ejemplo… están haciendo todo lo contrario.
¿Cómo se explica lo sucedido la semana pasada en la selección española de fútbol, si no es acudiendo a este atolondramiento generalizado e incluso planetario? Os cuento: resulta que el entrenador de la selección de fútbol de España, después de haber hecho el enorme esfuerzo, a lo largo de los dos últimos años, de preparar y clasificar al equipo español para el Mundial de Rusia, ha cometido un error imperdonable. Faltando apenas dos días para que comenzara la máxima competició
La dictadura del “ahora”
Definitivamente vivimos en la era de los atolondrados. Pareciera que ya nadie, ni siquiera en las más altas instancias del poder (pensemos por ejemplo en Donald Trump), se piensa hoy en día dos veces las cosas antes de actuar o abrir la boca. Pero no creo que todo se deba simplemente a un acto imitativo fomentado por poderosos y famosos con poco sentido común. Me parece que las nuevas tecnologías, las redes sociales y los teléfonos móviles también tienen mucho que ver. Gracias a ellos, hoy vivimos inmersos en la era de la inmediatez. Lo que importa en todo momento es el aquí y el ahora. Y claro, cuando se desdibuja la importancia del pasado y del futuro, cuando todo lo que interesa es el "presente continuo", cuando pareciera que todos tuviéramos "memoria de pez"… pocos toman en cuenta las acciones del pasado o miden las consecuencias futuras de sus actos.
Lo ocurrido la semana pasada con el ya exministro de Cultura representa un claro ejemplo de lo que estamos hablando. Máxim Huerta pasará a la Historia como el ministro español más breve de la democracia: apenas duró seis días en el cargo. El pasado 13 de junio, Huerta debió dimitir. Aunque quizá sería más correcto decir que Pedro S