Pero vamos a empezar, si les parece, por el capo de la droga más buscado de todo México…
Cuando era pequeña me encantaba leer las grandes epopeyas de la mitología griega. Una de mis leyendas favoritas era la de la Hidra de Lerna, un monstruo que tenía la capacidad de regenerar sus siete cabezas si le eran amputadas. Esta criatura despiadada era, en la práctica, inmortal. Solo Hércules, en el ciclo de sus Doce Trabajos, pudo acabar con ella. La Hidra de Lerna es, de alguna manera, una metáfora perfecta del negocio del narcotráfico. Si una organización es descabezada, enseguida volverá a tener un nuevo líder.
“C’est le ton qui fait la chanson”. Javier Pérez de Cuellar, secretario general de la ONU entre 1982 y 1991, solía repetir este aforismo francés para realzar que en diplomacia la melodía de la canción es más importante que la voz del solista. La metáfora describe a la perfección la forma en que este político peruano dirigió, durante una década, el organismo internacional por antonomasia. Lo hizo con discreción y perfil bajo, pero con una gran efectividad.
Javier Pérez de Cuellar fue el primer y único latinoamericano en ocupar la secretaría general de las Naciones Unidas. Lo hizo en un momento de grandes transformaciones políticas, económicas y sociales en el mundo. Sus años al frente la ONU coincidieron con los estertores de la Guerra Fría. Pérez de Cuellar asistió en primera persona al derrumbe del comunismo, a la caída del muro de Berlín y a la disolución de la Unión Soviética. Acontecimientos, todos ellos, de una enorme relevancia histórica.
Sus buenos oficios como secretario general de la ONU le permitieron forjar innumerables acuerdos de paz. La mediación de Pérez de Cuellar fue imprescindible para lograr la rendición argentina en la Guerra de las Malvinas. También para resolv
El pasado mes de octubre, los chilenos se echaron a la calle para protestar por la subida de los precios de los boletos de metro. Pronto, el malestar social derivó en una gran ola de denuncias contra la desigualdad, las deficiencias en el sistema educativo y el coste de la sanidad. Desde entonces, ninguna de las medidas que ha anunciado el gobierno ha conseguido apaciguar el descontento de la población. Los chilenos se siguen manifestando con regularidad y sus protestas suelen ser reprimidas violentamente por los carabineros.
En los últimos meses, el arte urbano se ha convertido en una de las vías para denunciar la brutalidad policial, tal y como ocurriera en los años 70, durante la dictadura de Augusto Pinochet. En Santiago de Chile, la capital, proliferan murales coloridos en los que se retratan, por ejemplo, rostros heridos, militares agrediendo a civiles inocentes y la cara ensangrentada del presidente Sebastián Piñera. Los muros y las fachadas en torno a la Plaza Dignidad, la conocida como Zona Cero de las protestas sociales, son el escaparate que han encontrado los grafiteros para desafiar al sistema. Las autoridades chilenas se esfuerzan por erradicar cualquier muestra de di
La pandemia del coronavirus se ha convertido en una crisis sanitaria global. La alta capacidad de contagio del Covid-19 ha provocado que, en tan solo tres meses, este patógeno se haya extendido por los cinco continentes. Las empresas farmacéuticas trabajan contrarreloj para desarrollar una vacuna contra la enfermedad o un tratamiento efectivo que permita mitigar sus efectos. Ninguna de las dos cosas parece fácil en estos momentos, a pesar de que tanto el sector público como el sector privado están invirtiendo millones para contener el peor brote epidemiológico que se recuerda en décadas.
Lamentablemente, desarrollar vacunas y tratamientos contra el Covid-19 llevará tiempo. Y ahí tenemos la experiencia de otros virus para darnos cuenta. Pienso, por ejemplo, en el dengue, el ébola y el VIH. Virus, todos ellos, que siguen sin tener una cura efectiva transcurridos muchos años desde su aparición. En el caso del VIH, sin embargo, empieza a haber motivos para la esperanza. El pasado 10 de marzo, la prestigiosa revista científica británica The Lancet confirmó el segundo caso del mundo de un paciente de VIH que ha superado la enfermedad. Se trata de Adam Castillejo, un venezolano afincado e
Los reclusos y oficiales penitenciarios de la cárcel de la Agrupación Especializada de la Policía Nacional de Paraguay suelen disputar, en esta época del año, un torneo de fútbol sala. El equipo ganador se lleva como premio un cerdo de 16 kilos para repartir entre sus jugadores. Muchos presos se toman el torneo muy en serio, pues sueñan con degustar algunas delicias porcinas en lugar de los insulsos platos que comen a diario.
Para ganar el torneo, los equipos se disputan a los mejores futbolistas y por eso todos ellos intentaron reclutar al mejor jugador que hay ahora mismo en la prisión: Ronaldinho Gaúcho. El exfutbolista del FC Barcelona y de la selección brasileña, de 39 años, se encuentra arrestado desde el pasado 4 de marzo, después de haber intentado ingresar en el país con un pasaporte paraguayo falsificado. El astro de Porto Alegre acabó “fichando” por uno de los equipos y lo convirtió en campeón del torneo. En la final, Ronaldinho metió seis goles, dio cinco asistencias y se permitió el lujo de regatear y dejar tirado en el suelo al exdiputado paraguayo, Miguel Cuevas, en prisión por delitos de corrupción.
Así que Ronaldinho tiene un nuevo trofeo que añadir a su impresionan