Pero vamos a empezar, si les parece, por la alarmante sequía que pone en peligro las operaciones del Canal de Panamá…
El Canal de Panamá es una de las mayores obras de ingeniería de la humanidad. Fue construido, hace más de un siglo, para permitir el tránsito de barcos entre los océanos Atlántico y Pacífico a través de un complejo sistema de esclusas y vías acuáticas. Antes de la entrada en servicio del Canal de Panamá, la única forma de pasar de un océano a otro era doblando el Cabo de Hornos, realizando una larga y peligrosa travesía por los mares australes.
El Château de la Muette es un precioso castillo situado en el Bois de Boulogne, en París. Sus enormes y lujosas estancias sirvieron de hogar a muchas familias de la aristocracia francesa, entre ellas, a la del rey Luis XVI y su esposa María Antonieta. Desde 1961, el castillo es la sede de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la OCDE, un ente internacional cuya misión es diseñar políticas “que favorezcan la prosperidad, la igualdad, las oportunidades y el bienestar para todas las personas”.
La OCDE es un club selecto. Popularmente, se le conoce como el “club de los países ricos”. Los 37 países que forman parte de la organización representan aproximadamente dos tercios del PIB global y el 80% del comercio mundial. La OCDE fue fundada por Estados Unidos, Canadá y los principales países de Europa occidental en 1961. Con el paso de los años se fueron incorporando otras potencias económicas, como Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda. A día de hoy, solo tres países latinoamericanos forman parte de la OCDE: México, Chile y Colombia. No hay ningún miembro del continente africano.
El pasado 15 de mayo, la OCDE anunció que Costa Rica se convertirá muy pront
Lo recuerdo como si fuera ayer. El día en que vi, por primera vez, Parque Jurásico, una de mis películas favoritas de Steven Spielberg. Era una cálida tarde de verano de 1993. Me acuerdo perfectamente de la emoción que sentí al escuchar en el cine los primeros acordes de la banda sonora original, obra del compositor John Williams. La película contaba la creación de un parque de dinosaurios clonados con el ADN hallado en la sangre de un mosquito fosilizado millones de años atrás. La película me pareció revolucionaria. Hay que tener en cuenta que, en aquel momento, ni siquiera habíamos visto nacer a la oveja Dolly, el primer mamífero clonado de la historia.
Parque Jurásico contribuyó a popularizar la paleontología de una manera extraordinaria. A raíz de la película, muchas personas aprendieron de memoria los nombres de distintas especies de dinosaurios. Recuerdo, por ejemplo, a mi amigo Rubén hablando de tiranosaurios rex, triceratops y velociraptores con absoluta naturalidad. Parque Jurásico también fue un recordatorio de lo mucho que nos falta por conocer de los dinosaurios. Cada año se descubren multitud de fósiles que arrojan luz nueva sobre uno de los periodos más desconocidos d
El pasado 18 de mayo se celebró, como cada año, el Día Internacional de los Museos, una conmemoración, establecida en 1977, para promover el importante papel que las instituciones museísticas desempeñan en la conservación, recuperación y difusión de la cultura, la ciencia y la historia. A pesar de que la mayor parte de los museos del mundo permanecen cerrados al público a causa del coronavirus, han sido muchos los que han querido celebrar este día con visitas virtuales y presentaciones en las redes sociales.
Los museos han recurrido a la tecnología para encontrar maneras alternativas de llegar a la gente. Y, seguramente, en el futuro, las actividades museísticas online serán mucho más frecuentes de lo que son a día de hoy. En Italia, por ejemplo, las Escuderías del Quirinal han puesto en marcha, en colaboración con la Galería de los Uffizi de Florencia, una impresionante exposición virtual para conmemorar el quinto centenario de la muerte del pintor renacentista Rafael.
En cualquier caso, creo que el placer que uno experimenta cuando visita físicamente un museo es irremplazable. No es lo mismo observar una roca lunar en el museo Smithsonian de Washington DC, que hacerlo a través de
El coronavirus ha supuesto un verdadero mazazo para el deporte profesional. La pandemia ha obligado a suspender infinidad de eventos, como los Juegos Olímpicos de Tokio, la Eurocopa de fútbol, la NBA, la Fórmula 1 y torneos de Grand Slam de tenis como Roland Garros y Wimbledon. Millones de personas en todo el mundo se han quedado sin una de sus fuentes de entretenimiento favoritas. Los aficionados no solo han tenido que dejar de ir a los estadios a disfrutar de los distintos espectáculos deportivos, sino que tampoco los pueden ver por televisión.
El parón de las competiciones ha supuesto pérdidas millonarias, tanto para los deportistas como para las televisiones. Por eso, las grandes ligas y torneos del mundo están desesperados por reanudar cuanto antes sus actividades. La presión económica que tienen es enorme. Pero, claro, no es posible retomar las competiciones si no se dan unas condiciones de seguridad que garanticen la salud de los profesionales, y también la de los aficionados.
El pasado 16 de mayo, la Bundesliga, el torneo futbolístico más importante de Alemania, se convirtió en el primer gran evento deportivo en reanudar la competición. Lo hizo con los estadios vacíos. La im