Pero vamos a empezar, si les parece, por la caída registrada por los precios del petróleo. La mayor de la historia…
El pasado 20 de abril, casi se me atraganta la comida. Estaba en medio del almuerzo cuando en la pantalla de mi teléfono empezaron a saltar un montón de alertas. Los medios de comunicación informaban, compulsivamente, que el precio del petróleo se estaba derrumbando y que el barril de Texas, de referencia en Estados Unidos, había alcanzado, por primera vez en su historia, valores negativos. Esto significaba, literalmente, que los inversores estaban dispuestos a pagar dinero por deshacerse de sus barriles de crudo. Lo nunca visto. El desplome de la demanda, como consecuencia de la paralización de la actividad económica por el coronavirus, había provocado una situación tan inédita como desconcertante.
Ahora mismo nadie se atreve a vaticinar cuándo podrán recuperarse los precios del crudo. Miles de fábricas han interrumpido sus actividades productivas, el turismo internacional prácticamente ha desaparecido, el tráfico aéreo ha colapsado, al igual que el marítimo, y las carreteras de medio mundo se han quedado sin coches.
El desplome de los precios del crudo está haciendo mucho daño a los países productores, sobre todo a aquellos cuyos ingresos dependen, en buena medida, de la exportac
La crisis del coronavirus está dejando en evidencia la deficiente capacidad asistencial de muchos estados. En América Latina, hay gobiernos que, debido a sus pobres finanzas, no pueden satisfacer las necesidades más básicas de la población. En muchos países, los vacíos dejados por el gobierno son cubiertos por organizaciones caritativas o religiosas. Pero en México, aunque parezca difícil de creer, la ausencia del estado es ocupada por el narco.
En su afán por ganar afectos y lealtades, los cárteles mexicanos han empezado a distribuir alimentos y bienes de primera necesidad a los sectores sociales más desfavorecidos. A principios de abril, el poderoso Cártel del Golfo colgó un vídeo en internet en el que se veía a miembros de la organización, armados con fusiles automáticos, repartiendo paquetes de comida en el estado de Tamaulipas. Pocos días después, los cárteles de Jalisco Nueva Generación y de Los Viagras empezaron a donar productos básicos en los estados de Michoacán y Guanajuato. Pero la imagen que mejor ilustra la nueva versión ‘solidaria’ del narco, es la de Alejandrina Guzmán, una de las hijas de El Chapo, fotografiada la semana pasada en Guadalajara repartiendo comida en
El pasado 19 de abril, veinte médicos cubanos llegaron a Honduras para ayudar a este pequeño país centroamericano a combatir el Covid-19. Entre ellos había especialistas en medicina interna, higiene, epidemiología y cuidados intensivos. Antes, el 22 de marzo, Cuba había enviado a la región italiana de Lombardía a 53 sanitarios para luchar contra la pandemia.
Los médicos cubanos destinados al extranjero forman parte de la Brigada Henry Reeve, un cuerpo creado por Fidel Castro para ofrecer ayuda a Estados Unidos tras el desastre del huracán Katrina, en 2005. Las autoridades estadounidenses nunca aceptaron la oferta de La Habana, pero la Brigada continuó existiendo y fue desplazada a infinidad de lugares para combatir emergencias médicas. Los médicos de la Henry Reeve han socorrido a poblaciones damnificadas por huracanes, terremotos e inundaciones en varios países de América Latina y contribuyeron decisivamente a acabar con la epidemia de cólera en Haití. La Brigada viajó también a países del África Occidental como Sierra Leona, Liberia y Guinea para ayudarles a contener el brote de ébola en 2014.
En sus quince años de existencia, la Brigada Henry Reeve, que toma su nombre de un mili
La ciudad de Miami no sería la misma sin el influjo de la inmigración cubana. El barrio de la Pequeña Habana es uno de los más emblemáticos de la ciudad y un reclamo para todos los turistas que visitan la capital económica del estado de Florida. Desde el triunfo de la Revolución Cubana, en 1959, cientos de miles de cubanos emigraron a Estados Unidos por razones políticas y económicas. El flujo migratorio se concentró en cuatro oleadas: el Éxodo de Camarioca, en 1965; los Vuelos de la Libertad, entre 1965 y 1973; el Éxodo de Mariel, en 1980; y la Crisis de los Balseros, en 1994.
De todas estas oleadas, la más numerosa fue el Éxodo de Mariel, del que acaban de cumplirse 40 años. Entre abril y octubre de 1980 llegaron a Estados Unidos 125.000 cubanos, muchos de los cuales se instalaron en Miami, transformando profundamente la ciudad. La llegada de tantas personas en tan solo seis meses puso bajo mucha presión a los servicios sociales. “Una bomba demográfica y una bomba política”, en palabras del exalcalde Tomás Regalado. La mayoría de los inmigrantes no tenía alojamiento, ni trabajo, ni recursos económicos para sobrevivir. Estados Unidos atravesaba, además, una profunda crisis económi
Juscelino Kubitschek fue uno de los presidentes más visionarios e idealistas que ha tenido Brasil. Llegó al poder en 1956 con el firme propósito de modernizar el país. Entre sus prioridades estaba la de armonizar los niveles de desarrollo, hasta entonces muy desiguales, en un estado de más de ocho millones de kilómetros cuadrados. Kubitschek aspiraba a edificar una nueva capital que representara la esencia del nuevo Brasil y encontró el lugar donde hacerlo en medio del “Planalto”, la meseta central de Brasil, a 1.200 km de Río de Janeiro y a 1.200 metros sobre el nivel del mar. Así fue como nació, hace ahora 60 años, Brasilia.
Tras un concurso público, el proyecto para construir la nueva capital fue adjudicado al urbanista Lúcio Costa y al arquitecto Óscar Niemeyer. Ambos eran comunistas y seguidores de las teorías estructuralistas. Concibieron Brasilia como una ciudad funcional, abierta y de enormes dimensiones. Una ciudad en la que cualquier viandante pudiera contemplar, en todo momento, el horizonte. El epicentro urbano es la Plaza de los Tres Poderes, donde se encuentran los tres edificios que encarnan la división de poderes de la república: el Palacio de Planalto, sede del pode