Debo confesar que los millones de fieles pertenecientes a las diversas iglesias evangélicas siempre me han parecido un tanto curiosos. Por un lado, se oponen frontal y visceralmente al aborto y a la eutanasia; pero por otro, suelen apoyar con firmeza la pena de muerte, y muchos de ellos son grandes aficionados a las armas. Eso me hace pensar que, para ciertos creyentes, el asunto no gira en torno a la sacralidad de la vida humana, sino que se basa en un curioso convencimiento: algunas vidas son, a sus ojos, mucho más valiosas que otras. Otro aspecto que me llama bastante la atención es el hecho de que aparentan seguir a rajatabla las enseñanzas difundidas por Jesús, quien, como todos sabemos, condenó la avaricia y la excesiva acumulación de riquezas. Quizá estoy equivocado, pero siempre me he imaginado a Jesús como una especie de revolucionario izquierdista. Es por ello que me confunde u
La pandemia del coronavirus ha representado una enorme calamidad para la mayor parte de los habitantes de este planeta. Sin embargo, hay quienes han conseguido beneficiarse de esta terrible tragedia. Y no, no me refiero a los dueños de las grandes empresas farmacéuticas. Me refiero, principalmente, a un conjunto de líderes mundiales con ínfulas autoritarias que, aprovechando el hecho de que la comunidad internacional está ahora mismo absorta en los problemas relacionados con la pandemia, han sabido acumular aún mayor poder y han intensificado la represión de la disidencia política. Los ejemplos se han reproducido por doquier a lo largo de los últimos dos años: Nicaragua, Venezuela, Cuba, Birmania, Turquía, China, Bielorrusia, Hungría, Polonia... La lista se hace cada vez más extensa, lo cual es un claro reflejo de que el autoritarismo está ganando terreno a nivel mundial.
Pero si hay algú
Hay una película que, desde hace un par de semanas, pareciera estar en boca de todos. Se trata de Don’t Look Up, la cual ha sido trending topic en Twitter durante varios días consecutivos. La película ha causado bastante revuelo mediático porque refleja muy bien el ambiente de crispación política que se percibe actualmente no sólo en Estados Unidos, sino también en otros muchos países del mundo. En una escena clave del film (y no se preocupen si aún no la han visto, no pienso arruinar la intriga), el científico interpretado por Leonardo DiCaprio expresa, delante de millones de televidentes, su frustración ante la incapacidad de los distintos bandos para ponerse de acuerdo en torno a un simple tema —en este caso la llegada de un cometa; pero el personaje también podría estar hablando sobre la pandemia del coronavirus o el cambio climático—. "Ya no somos capaces siquiera de manejar un leng
Soy un gran amante de la música. Aprecio todos los estilos musicales, pues considero que en cada uno de ellos se pueden extraer canciones de altísima calidad compositiva e interpretativa. Bueno, en realidad debería decir que me gustan "casi" todos los estilos, porque hay un único género musical que hasta ahora no he conseguido estimar de ninguna manera: el reguetón. Y esto es un grave problema para mí, porque este ritmo, bastante básico y monótono, parece haber conquistado el planeta. Lo escucho en cada esquina, en cada carro que pasa con el volumen al máximo, en cada fiesta o reunión, de modo que me resulta sumamente difícil escapar de él. Incluso artistas consagrados como Shakira, Juanes o Carlos Vives han sucumbido a este ritmo. O más bien han sucumbido a la extraordinaria capacidad que tiene este estilo para generar dinero.
Pero lo que más me disgusta de este género son sus letras. P