Es probable que Vladimir Putin, sentado en un mullido sillón de alguna espaciosa sala del Kremlin, esté pensando justo en estos momentos que quizá cometió un grave error de cálculo al ordenar la invasión de Ucrania. Obviamente, preveía algún tipo de respuesta por parte de Estados Unidos y la Unión Europea, pero seguramente no pudo imaginarse la férrea unidad que Occidente ha exhibido ante su desafío bélico. Y, sobre todo, no entraba en sus cálculos que algunos de sus más firmes aliados vacilarían en medio de esta complicada situación.
Miremos, por ejemplo, el caso de Venezuela. El régimen chavista, presidido por Nicolás Maduro, ha apoyado sin fisuras al gobierno ruso a lo largo de los últimos tiempos. Esto es comprensible, tomando en cuenta que Venezuela, desde hace años, se encuentra bastante aislada en el escenario internacional y solo ha encontrado interlocutores amigables en capitales como Moscú, Pekín o La Habana. De hecho, apenas se inició la invasión a Ucrania, Maduro expresó en público su apoyo al Kremlin, alegando que Rusia tenía pleno derecho a defenderse del "fascismo ucraniano". Sin embargo, a medida que el conflicto se encallaba y crudas imágenes de devastación y horror
A mediados de la década de los ochenta, siendo yo apenas un preadolescente, me encontraba viviendo en Venezuela. Y uno de mis recuerdos más vívidos es el de permanecer en fila durante largas horas, junto a algunos de mis mejores amigos, a las puertas del primer McDonald's que abrió en Caracas. Aquello fue en septiembre de 1985, e incluso hoy aún recuerdo claramente el nombre de la urbanización en la que se ubicaba (y todavía se ubica, supongo) aquel emblemático restaurante de comida rápida: el Rosal. También recuerdo que el sabor de la hamburguesa que me comí ese día —un Big Mac— no me pareció nada especial, de modo que en ese momento no comprendí muy bien por qué tantas personas a mi alrededor necesitaban, al igual que mi pandilla de amigos, acceder al célebre local.
Lo cierto es que, gracias a esos recuerdos de juventud, las imágenes que vi algunos años después por la televisión no me sorprendieron demasiado. El 31 de enero de 1990, en Moscú, en pleno período aperturista de la Perestroika impulsado por el presidente Mijaíl Gorbachov, abrió sus puertas el primer McDonald's que llegaba a Rusia. Es verdad que las impresionantes filas de personas que aguardaban su turno, colas que alc
Se ha abierto un nuevo capítulo en la historia de Chile. El pasado 11 de marzo, tomó posesión de su cargo como presidente el izquierdista Gabriel Boric. El político, a sus 36 años, se ha convertido en el mandatario más joven en tomar las riendas del país austral. Su juventud y su vigor le serán muy necesarios a la hora de afrontar los grandes retos que se le presentan por delante. Entre ellos, el de intentar reducir las graves desigualdades sociales que largas décadas de políticas neoliberales dejaron tras de sí.
Fiel a su ideología progresista, Boric ha reiterado, en diversas ocasiones, su deseo de asignar a la maquinaria del Estado un papel mucho más decisivo e intervencionista en áreas cruciales como la sanidad y la educación. También ha evidenciado, a través de varias entrevistas, su interés por promover la defensa del medio ambiente, así como su firme apoyo al movimiento feminista. Y esto último ya lo ha demostrado con hechos palpables, incluso antes de tomar posesión del cargo. Boric conformó, hace ya varias semanas, un gabinete ministerial con clara mayoría femenina. Entre las ministras escogidas destacan tanto la titular de Interior, Izkia Siches, como la de Defensa Nacion
La odisea antártica de Ernest Shackleton, el célebre explorador anglo-irlandés nacido en 1874, podría haber sido narrada por algún reputado novelista de aventuras como Julio Verne, Jack London o Robert Louis Stevenson. Pero es completamente real. Tan real como asombrosa. Esta extraordinaria peripecia en los confines del mundo ha sido llevada en numerosas ocasiones al cine y la televisión, y también ha sido plasmada infinidad de veces en las páginas de los periódicos, revistas y libros de historia. Para quien aún no haya oído hablar acerca de este legendario personaje, voy a resumir brevemente su gran hazaña. En 1914 (mismo año, por cierto, en que dio comienzo la Primera Guerra Mundial), Shackleton emprendió lo que denominó como "Expedición Imperial Transantártica". El objetivo, tal como su nombre indica, era explorar las ignotas tierras de la Antártida. El 3 de agosto de aquel tormentoso año, la tripulación, a bordo del mítico barco Endurance, partió de Gran Bretaña rumbo al extremo sur del planeta. El 19 de enero del año siguiente, ya en aguas antárticas, el Endurance quedó inmovilizado en medio de sólidas capas de hielo flotante. De allí ya no se movería. Los siguientes meses, ba
No soy un experto en música, así que no sabría valorar la calidad artística de ciertos ritmos urbanos tales como el rap o el reguetón. Hay quienes afirman que su valor musical es bastante escaso. Otros argumentan que los juicios, sobre todo en relación a las producciones culturales, son siempre subjetivos y por tanto no se puede establecer a ciencia cierta una escala de valores. De modo que prefiero no entrar en ese peliagudo asunto. Lo único que sé es que tanto el rap como el reguetón se prestan bastante bien para los combates verbales. No quisiera sonar demasiado crítico, pero creo que debemos reconocer que las letras de estas canciones suelen estar plagadas de agresividad, soberbia, egocentrismo y narcisismo. Lo cual hace que estos géneros musicales sean perfectamente adecuados para las riñas líricas. Y es que a mí me da la impresión de que la gran mayoría de estos cantantes más bien parecen gallos de pelea.
Acabamos de presenciar el último gran combate verbal entre dos de los más importantes gallos de pelea... perdón, cantantes latinos de ritmos urbanos. En una esquina del cuadrilátero se encontraba Residente, célebre cantante puertorriqueño de rap con influencias latinas, quien