Si alguien decidiera escribir un libro titulado Manual para el perfecto populista, debería incluir, entre los primeros consejos, el siguiente: "Busca un enemigo cualquiera, preferiblemente exterior, y señálalo públicamente cada vez que lo creas conveniente. Así podrás echarle la culpa de todos los males, y además conseguirás distraer la atención de la opinión pública durante cierto tiempo".
En el caso del presidente mexicano, este supuesto adversario exterior es claramente España. Andrés Manuel López Obrador, desde que asumió la presidencia, en diciembre del 2018, no ha cesado de dirigir ataques verbales a este país europeo, al que suele acusar de los crímenes y los saqueos cometidos hace siglos por los conquistadores. En varias ocasiones ha exigido directamente disculpas al Rey de España por las fechorías del pasado, pero sólo ha encontrado silencio por parte de las autoridades de aquel
Tengo una buena amiga en Perú a la que le pregunté, con cierta indiscreción, por quién había votado en las elecciones presidenciales del pasado mes de junio. Me contestó sin dudar que por Pedro Castillo. Ante mi evidente expresión de asombro (mi amiga siempre había manifestado en el pasado su claro rechazo hacia cualquier populista de extrema izquierda), procedió a explicarme su decisión: había votado por Castillo tapándose la nariz con dos dedos (ésas fueron sus palabras textuales) porque la otra opción, la derechista Keiko Fujimori (hija del expresidente encarcelado Alberto Fujimori) era, sin duda, peor. Además, añadió mi amiga, Castillo no duraría demasiado tiempo en el poder. Acto seguido, le pregunté: "¿Y no tienes miedo de que Castillo, al igual que ha ocurrido con otros gobernantes de extrema izquierda, intente aferrarse indefinidamente al poder? Mira lo que ha ocurrido en Venezue
Hay países en América Latina que mantienen con Estados Unidos una relación que algún psiquiatra podría definir como "bipolar". O quizá sea más adecuado catalogar dicha relación como de "amor-odio". Y la verdad es que esta dinámica resulta un tanto comprensible, ya que la influencia de Estados Unidos en toda la región, para bien o para mal, ha sido determinante a lo largo de muchas décadas. Fue el presidente estadounidense Woodrow Wilson quien, a principios del siglo XX, popularizó aquello del "palo y la zanahoria" en relación a la política exterior que, según él, Estados Unidos debía implementar en su interacción con Latinoamérica. Es decir, el naciente imperio estadounidense debía alternar la "zanahoria" (acuerdos comerciales, inversiones, transferencia tecnológica) con el "palo" (extracción de recursos naturales, intervenciones militares, cobro de deudas a intereses exorbitados), con e
El partido republicano en Estados Unidos está contando los días para que llegue cuanto antes el mes de noviembre. Será entonces cuando se celebren las elecciones de medio mandato, las cuales, según varias previsiones, podrían devolver al partido conservador el control del Senado y de la Cámara de Representantes, ahora en manos de los demócratas (en el Senado hay paridad en estos momentos entre republicanos y demócratas, pero la vicepresidenta Kamala Harris tiene la potestad de romper el empate en favor de su partido). El momento es dulce ahora mismo para los republicanos. Joe Biden se encuentra en su peor período de popularidad desde que asumió la presidencia. Algunas encuestas lo sitúan por debajo del 40% de aprobación ciudadana. Si las midterms se desarrollaran ahora mismo, pocos dudan de que el triunfo republicano sería arrollador. Y a partir de ese momento, el obstruccionismo a cualq
Debo reconocer que mi interés por el fútbol americano ha crecido con el transcurrir del tiempo. He visto muchos partidos por la televisión, e incluso he asistido a varios encuentros en diversos estadios de los Estados Unidos. Y el motivo principal por el que me hice aficionado a este deporte hace ya muchos años tiene un nombre: el legendario quarterback Tom Brady. Su extraordinaria precisión y su envidiable potencia a la hora de lanzar el balón a alguno de sus compañeros, así como su inteligencia para entender las posibilidades de una jugada en apenas cuestión de fracciones de segundos, le han convertido en la máxima leyenda del fútbol americano. Brady, sin lugar a dudas, ocupa un puesto de honor en el panteón del deporte. Su figura es sólo comparable a la de Michael Jordan en la NBA, Barry Bonds en las Grandes Ligas o Wayne Gretzky en el hockey sobre hielo. Y es que Brady no sólo sobres