Empezamos nuestro recorrido en Argentina, donde el gobierno de Javier Milei, la semana pasada, anunció la privatización de AySA, la empresa de gestión de agua de Buenos Aires.
El anuncio no tomó a nadie por sorpresa. Oficializado el viernes 18 de julio, el proceso de privatización de AySa, la empresa estatal de gestión de agua, era un compromiso del que había hecho gala Javier Milei a su llegada al poder, a finales de 2023. Aguas y Saneamientos Argentinos Sociedad Anónima, su nombre completo, formaba parte de las decenas de entidades públicas que el líder ultraliberal había prometido privatizar. Una lista que fue retocada por el parlamento, recortada a menos de una decena de empresas. Milei, sin embargo, está ahora a punto de lograr al menos uno de sus grandes objetivos: dejar en manos privadas el servicio de gestión de agua de Buenos Aires.
AySA es, en cierta medida, la joya de la corona del estado argentino. La empresa abastece de agua potable y gestiona el servicio de saneamiento de casi 4 millones de hogares del área metropolitana de Buenos Aires. En total, cerca de 15 millones de porteños dependen de ella. Sobre todo, es el único grupo estatal que presenta un superávit. El año pasado, por primera vez desde 2007, tuvo un balance operativo positivo: más de 100.000 millones de pesos, el equivalente de casi 90 millones de dólares. Un resultado lograd
Debilitado en el escenario nacional por un escándalo de corrupción en su partido, Pedro Sánchez aprovechó su gira en América Latina la semana pasada para tomarse un respiro. No es el primer líder en actuar así. Tampoco será el último. Cuando soplan vientos contrarios en casa, nada mejor que alejarse un poco de la tormenta. Sánchez, un político experimentado, aprovechó al máximo su estancia al otro lado del Atlántico, moviéndose en un terreno en el que se siente especialmente a gusto: la defensa del progresismo y el acercamiento económico entre Europa y América Latina.
La primera cita del presidente del gobierno español fue en Santiago de Chile. El pasado lunes 21, participó en el Palacio de la Moneda en la cumbre “Democracia Siempre”, organizada por el presidente chileno Gabriel Boric. Junto con Sánchez y Boric, asistieron tres líderes latinoamericanos: el brasileño Lula da Silva, el colombiano Petro y el uruguayo Orsi. El encuentro les sirvió para reafirmar sus postulados progresistas. En una declaración común, defendieron la importancia de reducir las desigualdades económicas y sociales, de luchar contra la desinformación, y de aliarse para dar la batalla contra lo que llamaron la
Imagínense la situación siguiente: seguir viviendo en su barrio de toda la vida, ese lugar dónde nacieron y crecieron, dónde están sus familiares y amigos, dónde quizás trabajan… se ha vuelto imposible, inalcanzable. En cuestión de unos años, los precios de la vivienda se han disparado, y no les queda más remedio que buscar suerte en otro lugar. Cientos de miles de ciudadanos viven hoy esta amarga realidad, en ciudades de todo el mundo. Es lo que conocemos como “gentrificación”: un proceso de renovación urbana que implica el desplazamiento progresivo de una población, generalmente de bajos recursos, reemplazada por otra con mayor poder adquisitivo.
Habitual en ciudades europeas y estadounidenses, el fenómeno está empezando a golpear con fuerza la Ciudad de México. Barrios históricos como la Colonia Roma, Colonia Condesa y Colonia Juárez, son los ejemplos más llamativos. Allí, los procesos de desahucio se han convertido en algo habitual. Para los que intentan quedarse en su barrio, los precios del alquiler resultan prohibitivos. En Roma y Condesa, el alquiler medio de una vivienda se disparó más del 50% entre 2023 y 2025. En Colonia Juárez, la situación es aún más dramática: según l
Primero fue JFK, ahora le llega el turno a Martin Luther King. Cuatro meses después de la publicación de archivos secretos sobre el magnicidio del presidente John Fitzgerald Kennedy, el gobierno de Estados Unidos desvela documentos sobre otro crimen que conmocionó al país, y al mundo entero, el siglo pasado: el asesinato –en Memphis, en abril de 1968– del célebre líder de los derechos civiles a manos de un supremacista blanco, James Earl Ray. El pasado lunes 21 de julio, más de medio siglo después del trágico acontecimiento, la administración Trump anunció la desclasificación inmediata de más de 6.000 documentos. En total, se trata de cerca de 240.000 páginas, procedentes de la investigación del FBI y la policía federal, de la búsqueda internacional de Earl Ray, y de testimonios de sus compañeros de celda.
Al igual que en el caso de JFK, la Casa Blanca celebró esta publicación de archivos clasificados como una muestra de su transparencia. Para Pam Bondi, la fiscal general del Estado, “el pueblo estadounidense merece respuestas, décadas después del horrible asesinato.” Sin embargo, a la espera de conocer todos los detalles de esta inmensa cantidad de archivos, varios historiadores e
El pasado domingo, se bajó el telón sobre la edición 79 del Festival de Teatro de Aviñón. Concluyeron así tres semanas de espectáculos de toda índole que animaron la ciudad de los Papas, convirtiéndola en la capital mundial del teatro. Las representaciones se contaron por cientos en la competición oficial, e incluso por miles si consideramos el circuito "off", una muestra paralela en la que participan compañías de todo el mundo. En medio de tanta efervescencia artística, una obra detuvo el tiempo y el ambiente: el viernes 18 de julio, en una representación única e inédita de cuatro horas, 50 artistas se reunieron en el imponente escenario del Cloître des Carmes para dar vida a Le Procès Pélicot, El Juicio Pélicot.
La obra narra el proceso judicial que conmocionó profundamente a la sociedad francesa. La historia de Gisèle Pélicot, drogada y violada durante años por su marido, quien además reclutó a decenas de hombres para abusar de ella. Hombres desconocidos que, noche tras noche, acudían a la casa de Gisèle para violarla. Los hechos, de una sordidez extrema, ocurrieron en un pequeño pueblo de Provenza, Mazan, a apenas unas decenas de kilómetros de Aviñón. El macrojuicio, celebrado e