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All bark and no bite

El perro que ladra no muerde

To put your cards on the table

Poner las cartas sobre la mesa

Divde and conquer

Divide y vencerás

Go all out / whole hog

Poner toda la carne en el asador

To go against the grain

Nadar contra la corriente

Nerves of steel

Tener nervios de acero

To have guts

Tener agallas

To think big

Pensar en grande

To have stage fright

Tener pánico escénico

No pain, no gain

El que quiere celeste, que le cueste

A horse of a different color

Harina de otro costal

To show your true colors

Mostrar la hilacha

The squeaking wheel gets the grease

El que no llora, no mama

Grin and bear it

Al mal tiempo, buena cara

Full steam ahead

A toda máquina

To stand in the line of fire

Ponerle el pecho a las balas

To stir the hornets' nest

Alborotar el avispero

Risk life and limb

Jugarse el pellejo

Poner toda la carne en el asador

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AA
María: En tiempos de juegos online y dispositivos electrónicos, ¿seguirán jugando los niños al elástico? ¡Ojalá que sí! En mi infancia era un juego muy popular, especialmente entre las niñas. Se necesitaban al menos tres personas. Dos sujetaban una goma elástica con las piernas separadas y la tercera saltaba en el medio. Los desafíos y la altura del elástico iban aumentando y yo siempre ponía toda la carne en el asador. ¡Me encantaba! Lo que no sabía entonces es que el juego del elástico tiene su origen en el altiplano de Bolivia. Parece ser que, ya hace siglos, los niños de los pueblos que vivían en la altura de los Andes jugaban prácticamente con las mismas reglas. La única diferencia es que, en vez de un elástico de goma, usaban tripas de llama. Los colonos españoles adoptaron el juego y lo popularizaron en todo el continente. El juego pasó de generación en generación. Pero ahora, ¿podrá sobrevivir a estos tiempos?
Jesús: ¡Claro que puede, María! ¿Por qué no?
María: Los juegos tradicionales se están perdiendo, Jesús. ¿Cuándo fue la última vez que viste a un niño con una perinola?
Jesús: ¡La perinola! Otro juego que tiene su origen en las culturas precolombinas. Pero la perinola sí ha pasado de moda, estoy de acuerdo. Ya de niño era algo que me parecía anticuado. A mí en el recreo lo que me gustaban eran los juegos de persecución. Lo que en Venezuela conocemos como “la ere”, o la variante de “policías y ladrones”. Como tú, yo ponía toda la carne al asador cada vez que jugaba. Era muy competitivo.

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