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Poner las manos al fuego


Conociendo al guaraní, la moneda de Paraguay

Jesús: Es indudable. En América Latina todas las monedas utilizan al dólar estadounidense como tipo de cambio de referencia para las transacciones económicas. Pero si tuviese que poner las manos al fuego por otra moneda estable y fuerte, lo haría por el guaraní. Creada en 1943, la moneda de Paraguay es la más antigua de la región. Un signo de su estabilidad es que durante 30 años tuvo el mismo cambio con el dólar. Impresionante, ¿verdad? Pero además, el guaraní está lleno de particularidades en su historia. Por darte un ejemplo, María, desde 1979 todos los billetes llevan al reverso una frase en guaraní, lo que la convierte en una moneda bilingüe.
María: Bueno, tiene sentido, ya que es un país bilingüe, en el que se habla tanto guaraní como español. Pero permíteme una corrección, Jesús. El guaraní no es la moneda más antigua de la región.
Jesús: ¿Estás segura?
María: Pondría las manos al fuego. El peso colombiano es mucho más antiguo. Existe desde 1810 y es la moneda de uso formal en toda Colombia desde 1857. ¿Dónde leíste eso?
Jesús: No sé. En algunas páginas de internet, pero ninguna por la que pueda poner las manos al fuego. Te creo más a ti, María.
María: Tal vez el guaraní sea la segunda moneda más vieja, eso no lo sé. Y, por lo que dices, sin duda una de las más estables.

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No existe mayor muestra de apoyo que poner en riesgo tu propia reputación para respaldar a la de otro. Cuando confiamos plenamente en la integridad de alguien o algo, tanto que arriesgaríamos todo por garantizar su fiabilidad, decimos que ponemos las manos al fuego. Decir esto requiere un gran voto de confianza, no es algo que se debe declarar a la ligera, porque como lo sugiere la frase, si nos equivocamos, nos quemamos.

Poner las manos al fuego es una expresión usada comúnmente en Latinoamérica para expresar nuestra confianza absoluta en una persona y el riesgo que asumimos al avalar por la misma. El origen de la expresión se remonta a una práctica bastante brutal de la Edad Media. En estos tiempos los acusados de cometer crímenes o pecados eran sometidos a ordalías, que eran como pruebas para confirmar su honestidad. Algunas de estas pruebas masoquistas, prácticamente imposibles de pasar, involucraban objetos o substancias muy calientes, por lo que se les llamaba “pruebas de fuego”. En ellas los acusados eran obligados a sostener hierros candentes bajo el pretexto de que los inocentes no sufrirían daño grave por providencia divina. Este mismo argumento se utilizó luego durante la Inquisición cuando se decía que los herejes condenados a quemar en la hoguera podían demostrar su inocencia si salían ilesos de las llamas.

Hoy la expresión no retiene estas connotaciones mórbidas, es más, se usa principalmente de forma positiva para demostrar confianza y apoyo incondicional. Para expresar lo mismo en inglés, podríamos decir: "to stick your neck out for someone" o "to put your reputation on the line".

Ejemplo 1:

Lamento decirlo pero me arrepiento totalmente de haber recomendado a mi amigo Juan para una vacante en mi compañía. Me esforcé mucho para hablar bien de él con mi jefe, insistiendo varias veces que él sería el mejor candidato para el trabajo, ¡para que lo despidieran apenas dos semanas después de empezar! Ha raíz de este fiasco con Juan, mi reputación en la oficina está por los suelos. Puse mis manos al fuego por él y me decepcionó por completo. Ni siquiera se lo tomó en serio. ¡Qué vergüenza!
I’m sorry to say it but I totally regret having recommended John for that open position at my company. I put a lot of effort into talking him up with my boss, insisting several times that he would be the best candidate for the job, only so he could get fired barely two weeks after he started! Ever since this John fiasco my reputation at the office has been at an all time low. I stuck my neck out for him and he completely let me down. He didn’t even take it seriously. How embarrassing!

Ejemplo 2:

- Hoy me gustaría ir a comer un rico ceviche, pero no estoy segura a dónde debería ir.
- No hay duda al respecto, el mejor ceviche de la ciudad lo prepara Doña Agustina en su restaurante “Embarcadero 41”.
- No lo sé... He escuchado que hay mejores.
- ¡Imposible! El ceviche de Doña Agustina es incomparable, ningún otro se le acerca.
- ¿Estás seguro?
- Pondría las manos al fuego por él porque está tan rico.
- Today I would like to have a tasty ceviche, but I’m not sure where I should go.
- There’s no doubt about it, the best ceviche in town is made by Doña Agustina at her restaurant “Pier 41”.
- I don’t know... I’ve heard the there are better ones.
- Impossible! Doña Agustina’s ceviche is incomparable, none other comes close.
- Are you sure?
- I would bet my life on it because it’s so good.

Ejemplo 3:

La evidencia no está de nuestro lado y el fiscal que asignaron a tu caso tiene reputación de ser despiadado, pero aún así lucharemos. No será fácil. Te harán muchas preguntas difíciles y tratarán de ponerte nervioso, por eso necesito que cooperes con todo lo que diga. Sólo Recuerda esto: yo te creo, sé que eres inocente y pondré mis manos al fuego por ti.
The evidence is not on our side and the prosecutor they’ve assigned to your case has a reputation for ruthlessness, but even so we are going to fight. It won’t be easy. They’re going to ask you many difficult questions and they’ll try to make you nervous, that’s why I need you to cooperate with everything that I say. Just remember this: I believe you, I know you are innocent, and I will put my reputation on the line for you.