| María: | ¿Has visto la nueva escultura que hay en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez de Lima, Jesús? He estado allí varias veces y nunca antes la había visto. Se trata de dos figuras a gran escala de osos de anteojos. El único úrsido autóctono de Sudamérica está en peligro, ya que ha sido cazado intensamente por el hombre. Así, la obra sirve para crear conciencia sobre su conservación, especialmente en la Reserva Ecológica Chaparrí, que ha sido fundamental para proteger la especie. Pero hay algo más, porque el oso andino ha sido un animal sagrado para muchas etnias originarias. Por eso, no es casualidad que la escultura grande y la pequeña, una madre con su cría, se llamen Uku y Kuki. Es una referencia al Ukuku, una importante figura de la cosmovisión andina. |
| Jesús: | No he visto esas esculturas, María, porque últimamente no he tenido la suerte de ir a Lima. Pero en Venezuela también tenemos osos frontinos, en la Cordillera de Mérida, aunque yo todavía no me he cruzado alguno. Lo que no sabía es que eran venerados por las culturas andinas. Cuéntame un poco más de eso. |
| María: | Según la creencia, el Ukuku es hijo de un oso y una mujer. Es el guardián de los sitios sagrados en las montañas, especialmente los glaciares, de donde sale el agua para las comunidades. Este personaje es el encargado de llevar el agua desde la altura a los valles y la costa. |