En la primavera de 2015, Ambra Battilana, una modelo italiana, denunció ante la policía de Nueva York que Harvey Weinstein, un poderoso productor de cine, le había tocado los pechos durante una reunión de trabajo. Tras una investigación de dos semanas, el fiscal del distrito de Manhattan, Cyrus R. Vance Jr., anunciaba que no había pruebas suficientes contra Weinstein. Caso cerrado.
Una de las piedras angulares en los planes de cualquier ciudad para reducir las emisiones y combatir el cambio climático es aumentar el uso del transporte público. Y, por supuesto, si los vehículos de transporte público son de bajas emisiones, muchísimo mejor. Barcelona presume de tener ya una de las flotas de autobuses más limpias de Europa y, sin embargo, no se da por satisfecha.
Como informaba la web forococheselectricos.com el pasado 13 de febrero, Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) anunció recientemente la compra de 23 nuevos autobuses eléctricos, por un valor de algo más de 20 millones de euros. Es el último paso de un gran proceso de transformación en el que la empresa pública, que cuenta con más de 1.100 autobuses, lleva inmersa varios años. Una conversión que, no obstante, tendrá que continuar, y de forma acelerada, para conseguir el ambicioso objetivo que se ha propuesto TMB para 2030: tener una flota exclusivamente formada por vehículos eléctricos, híbridos y de gas natural.
Es una noticia esperanzadora. Cada vez que llega una cumbre climática tiemblo, esperando, o más bien temiendo, escuchar que hemos vuelto a fracasar en el intento por reducir las emisiones. A
Recuerdo haber pasado en varias ocasiones por la calle del General Yagüe, cuando vivía en Madrid. No me acuerdo de qué hacía por aquel barrio pero, en su momento, ya temí estar pisando una calle dedicada a un militar franquista. Entonces no me preocupé de investigarlo, pero ahora sé que mis temores estaban bien fundados.
Juan Yagüe Blanco fue, en efecto, un militar que participó en el golpe de estado del general Franco contra el Gobierno legítimo de la II República. Es recordado quizá especialmente por la brutal campaña de represión que desencadenó contra los simpatizantes de la República en Badajoz, tras la toma de la ciudad por las tropas franquistas en 1936. Los consejos de guerra sumarísimos, los asesinatos y las desapariciones se sucedieron. Según la crónica del periodista portugués Mário Neves, más de 2.000 personas fueron asesinadas durante la campaña de represión de Yagüe, al que sus acciones le valieron el apodo de “carnicero de Badajoz”.
A su muerte en 1952, en plena dictadura de Franco, éste decidió dedicarle una calle a Yagüe en Madrid. Aunque parezca increíble, no fue hasta el año 2017 cuando el Ayuntamiento de Madrid, en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica, camb
Desde que era joven, mi amigo Enrique se ha saltado siempre el desayuno. Aparte de un café por la mañana, no toma nada hasta la hora del almuerzo. Ya saben que en España tenemos unos horarios algo “distintos” para las comidas; el almuerzo suele ser entre las 2 y las 3 de la tarde, y la cena entre las 9 y las 10 de la noche. Mi amigo, por lo tanto, hace su ingesta calórica solo durante 7 u 8 de las 24 horas del día, y prácticamente nunca come nada durante las restantes 16 o 17.
Probablemente sin saberlo, Enrique lleva gran parte de su vida haciendo lo que, ahora descubro, se conoce como ayuno intermitente. Afortunado él, porque diversos estudios científicos —tanto en personas como en animales—parecen indicar que el ayuno intermitente tiene importantes beneficios de salud. Como contaba el New York Times el pasado 17 de febrero, los científicos han descubierto que el ayuno intermitente está asociado con frecuencia a mejorías en un amplio abanico de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes, el cáncer y las enfermedades neurodegenerativas.
Las conclusiones de los trabajos científicos hechos hasta el momento son prometedoras, pero todavía ignoramos muchas cosas sobre los benefic
Los agricultores españoles están en pie de guerra. En las últimas semanas, han organizado protestas en toda España, sacando miles de tractores a la calle y bloqueando carreteras en diferentes puntos del país. Se quejan de que su trabajo no les da para vivir, por los bajos precios a los que se ven obligados a vender sus productos.
Como sabrán, en Europa subvencionamos a nuestros agricultores desde hace décadas. La Política Agraria Común (PAC), cuyo objetivo es asegurar que los ciudadanos europeos disfrutemos de un suministro estable de alimentos, a precios asequibles, supone nada menos que casi el 40% del presupuesto de la Unión Europea.
Como consumidor europeo, me beneficio de la PAC cada vez que voy al supermercado, pero reconozco que las subvenciones agrícolas son un tema cargado de polémica. En parte gracias a estas ayudas, Europa es el primer exportador agroalimentario del mundo. Un monstruo que, con toda seguridad, impide que miles de pequeños agricultores de países en desarrollo puedan ganarse la vida dignamente.
Otro aspecto controvertido de la PAC es el criterio de distribución de las ayudas. En gran parte, la cantidad de dinero que recibe cada agricultor la determina la super