La familia de María Paz, una anciana de 92 años, se llevó un buen susto la semana pasada. La mujer había entrado en las Urgencias de un hospital de Madrid porque tenía problemas para respirar. Al día siguiente, apareció en otro hospital distinto. Una mala sorpresa que no fue cosa de magia, sino más bien fruto del caos que vive la Sanidad española y que ha puesto en pie de guerra a sus profesionales.
El hospital que ‘perdió’ a María Paz se excusó diciendo que estos días hay mucha afluencia en las Urgencias. Es cierto que el país registra una oleada de virus respiratorios, que parecen estar intentando recuperar el terreno que les había robado el coronavirus; pero también es verdad que la Sanidad pública, hasta hace poco un orgullo nacional, está en crisis y muchos servicios están colapsados.
Durante los próximos cinco meses, en la mitad de los territorios que componen España –las llamadas Comunidades Autónomas– hay convocadas huelgas en días puntuales. Culminarán en mayo, mes en el que se celebran elecciones municipales y regionales. La variable electoral es importante, porque la política sanitaria está descentralizada: cada región aplica la suya.
Algo que es común en todos los territor
Nunca fue fácil ser presidente de los Estados Unidos y para Joe Biden va a ser todavía más difícil de aquí a noviembre de 2024, cuando se celebren las elecciones presidenciales. La oposición republicana acaba de estrenar su mayoría en la Cámara de Representantes y ya ha anunciado una avalancha de investigaciones que no van a dejar piedra sin remover. Cada una de esas piedras será diligentemente colocada en el camino político que recorra Biden, para ver en cuál tropieza.
La oposición pondrá la lupa sobre el cielo y la tierra: sobre el propio Biden, su hijo Hunter, el uso que el Gobierno hace del Departamento de Justicia y las agencias de inteligencia, el origen del coronavirus, la retirada de las tropas de Afganistán, la investigación del asalto al Capitolio y la política fronteriza con México, entre otras cuestiones.
Numerosos políticos y responsables públicos tendrán que desfilar por diferentes comisiones, algunas de nueva creación. Muchas de esas comparecencias, además, serán retransmitidas por televisión. Una estrategia de desgaste que deberá contrarrestar la Administración Biden, que no ha empezado el año con buen pie.
El primer quebradero de cabeza viene desde dentro del entorno
“No hay indicios de que el circo vaya a amainar pronto”, escribía el pasado día 6 de enero un periodista de The Spectator. El ‘circo’ al que se refería es la omnipresencia del príncipe Harry y su mujer, Meghan Markle, en los medios de comunicación. A diferencia del pasado, esta vez la pareja busca voluntariamente ser el foco de atención concediendo entrevistas a programas de máxima audiencia. ¿Lo hacen por dinero? ¿Por rencor hacia sus familiares? En cualquier caso, su popularidad se está resintiendo.
The Spectator preguntó en noviembre a 1500 adultos de Estados Unidos qué pensaban acerca de Harry y Meghan. Un 45% dijo entonces que su opinión era “favorable” o “muy favorable”. Un mes después, ese porcentaje se había desplomado hasta el 30%. La razón de esa caída está en el documental de la plataforma Netflix en el que la pareja airea trapos sucios, muestra su álbum privado de fotos y se queja de sus problemas con la prensa, todo a cambio de 100 millones de dólares…
Por si eso fuera poco, acaba de llegar a las librerías Spare, el libro de memorias de Harry. En él, el menor de los dos hijos del rey Carlos III cuenta de nuevo intimidades de la familia real –i
Cuando el mastín Danco fue rescatado al borde de la muerte, tenía las orejas rajadas, llenas de sangre seca, y solo pesaba 25 kilos, la mitad de lo normal. Si el animal hubiera muerto, el culpable afrontaría hoy en España dos penas de cárcel distintas: 18 meses, si Danco fuese un perro de caza; o el doble, 36 meses, en caso de que el animal fuera considerado una mascota. Pero Danco es simplemente Danco, ¿o no?
Esta ambigüedad en las penas de prisión es una de las polémicas que contiene la nueva Ley de Bienestar Animal. La norma reconoce por primera vez que los animales de compañía son “seres vivos dotados de sensibilidad cuyos derechos deben protegerse”, pero excluye a los perros de caza y otros animales considerados “de trabajo”, lo que ha llegado a fracturar al Gobierno de coalición.
Con el lema “mismo perro, misma ley”, miles de personas se movilizaron en el país en las últimas semanas para intentar que los canes que se dedican a tareas de caza, de vigilancia y de pastoreo, reciban la misma protección que los animales de compañía.
Al final, los cazadores han ganado el pulso. Por miedo a perder votos, el PSOE –socio mayoritario en la coalición gubernamental– ha decidido dejar fuera
En las redes sociales españolas se leen últimamente mensajes como este: “¡Qué difícil es ser abuelos de repente”. O este otro: “Le regalamos a nuestro hijo de siete años un Tamagotchi por Navidad y, ahora que ha vuelto al cole, somos nosotros los encargados de cuidarlo. Tenemos que asearle, darle de comer, sacarlo a pasear…”. El famoso juguete, un ‘huevo-mascota’ digital, salió al mercado en 1996 y acaba de vivir una resurrección comercial.
Su nombre proviene de la unión de dos palabras: ‘tamago’ (huevo) y ‘uotchi’ (reloj, del inglés ‘watch’). Pasados 25 años de su lanzamiento y cuando ya parecía olvidado, el Tamagotchi ha sido el regalo navideño de moda en España. Actualizado, eso sí, para conectar con los pequeños nativos digitales. La nueva versión dispone de cámara para selfies, pantalla en color, botones táctiles y la posibilidad de conectarse con otras mascotas virtuales.
Aunque las causas de este renacimiento no están aún muy claras, todo apunta a que se debe a la película Red, de Disney Pixar. Su protagonista aparece siempre con un Tamagotchi colgando mientras se enfrenta a su inminente adolescencia en el barrio chino de Toronto.
La creadora del juguete fue Aki Maita, una trab